martes, 8 de septiembre de 2009

Temor de una regresión al Atoyac de los 70


Fuente: La Jornada de Guerrero

RODOLFO VALADEZ LUVIANO, CORRESPONSAL

Atoyac, 6 de septiembre. “Tengo miedo de que con lo que está pasando con los militares, se repita lo que ocurrió en Atoyac hace años, cuando el Ejército se llevó a tantísima gente sin que nadie dijera ni pudiera hacer nada”, alertó Ascención Rosas Mesino, miembro de la Asociación de Familiares de Desaparecidos Víctimas de Violación de Derechos Humanos en México (Afadem) y padre de René Rosas, seguidor del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, al referirse a la presencia militar que existe en los pueblos de ese municipio y de la región.

En entrevista, el hombre de más de 80 años y padre uno de los desaparecidos en este municipio –que durante la guerra sucia sumaron más de 600 casos– recordó lo ocurrido con su hijo René Rosas, durante el tiempo en que estuvo a lado del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, líder del Partido de los Pobres, y que con su movimiento ocasionó la llegada del Ejército en este territorio, debido a que en ese periodo se desarrolló una política de miedo entre la sociedad.

“En ese tiempo, cuando cayó el gobierno, en este lugar, principalmente en las comunidades de la sierra, a muchos se los llevaron y a muchos los mataron, entre ellos a mi hijo, lo que no supe si no hasta tiempo después de la muerte del profesor (Lucio)”, narró.

Recordó que era una época muy difícil tan sólo para trasladarse a los pueblos de la sierra, pues la presencia militar ocasionó que muchos familiares que deseaban buscar a sus parientes desaparecidos no pudieran hacerlo. “¿Qué podíamos hacer?, sólo quedaba convencerse de lo ocurrido, pues era lo único que nos quedaba, estaba cabrón querer hacer algo”, mencionó.

Aunque años después logró que el gobierno federal le devolviera el cuerpo de su hijo al que le dio sepultura en Atoyac, el anciano sostuvo que actualmente en Atoyac se siente entre la sociedad el temor que hubo antes, “y hay que reconocer que en esos años el Ejército se llevó a muchos en los caminos, las calles o los pueblos, que no tenían nada que ver con la guerrilla, sólo porque eran familiares, parientes o conocidos de alguien que andaba dentro y eso provocó el miedo de la gente”, puntualizó.

En ese tiempo –agregó– el pensamiento era “la insistencia es igual que una ignorancia, pues el gobierno es el gobierno, pero no por ser gobierno va a avasallar al pueblo de una manera cruel, aprovechándose de muchos que como yo no tenemos conocimientos”, sostuvo.

Rosas Mesino pertenece a la Afadem desde hace 10 años, tiempo en el cual ha participado en cada una de las actividades que realiza la organización, con la confianza de que la lucha que llevan a cabo finalmente les permitirá conocer la verdad y castigar a los responsables de los delitos cometidos durante la guerra sucia en Guerrero.

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