miércoles, 1 de julio de 2009

En Tehuacán 30 mil obreros son contratados por maquiladoras para tener mano de obra barata


Fuente: La Jornada de Oriente (Puebla)

TANIA DAMIAN JIMÉNEZ

El 80 por ciento de las maquiladoras de prendas de vestir de la región de Tehuacán subcontrata a talleres de costura con el fin de ahorrarse costos de producción, pues en la mayoría de casos los últimos no otorgan prestaciones laborales a los trabajadores ni pagan impuestos, según explicó María de Lourdes Flores Morales, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), quien en su estudio sobre el empleo en la maquila de Tehuacán encontró la existencia de una “superexplotación” de la mano de obra, ya que en la confección de ropa no sólo trabajan los padres, sino también los niños y abuelos.

Lo anterior porque los salarios son tan bajos que los diferentes integrantes de las familias tienen que trabajar en las maquilas para poder cubrir las necesidades básicas de alimentación, vestido, educación y vivienda.

La precarización del trabajo es una realidad en el sector maquilador de esa región, en el cual por lo menos el 60 por ciento del total de personas que laboran en este tipo de empresas no recibe prestaciones sociales; es decir, más de 30 mil trabajadores; asimismo, se calcula que en Tehuacán hay más 600 maquiladoras, de las cuales sólo unas 150 están registradas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En tanto, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Laborales del valle de Tehuacán, Martín Barrios Hernández, explicó en entrevista por separado que la mayoría de compañías dedicadas a la costura de prendas que operan en la zona no están reguladas por el gobierno federal, lo cual les permite no ofrecer prestaciones laborales y otorgar sueldos más bajos.

Ante esto, a las grandes maquiladoras les conviene subcontratar su trabajo con empresas o talleres pequeños, pues llegan a ahorrarse hasta un 40 por ciento y les cuesta más barato pagar el pedido a una compañía externa que contratar a obreros con prestaciones sociales y cumplir con las contribuciones fiscales.

Para la investigadora, la maquila ha representado una de las alternativas económicas para las personas que trabajan en la misma ante la falta de rentabilidad del sector rural en la región, quienes anteriormente se dedicaban a la siembra de cultivos como maíz, frijol y calabaza; sin embargo, el trabajo en la maquiladora deja en total desventaja a las personas que laboran ahí, pues las jornadas son mayores a 10 horas, hay discriminación en su contra por ser originarios de pueblos de la Sierra Norte, tener salarios bajos de 500 o 600 pesos a la semana, y para las mujeres hasta, muchas veces, ser objeto de acoso sexual por parte de los supervisores o capataces.

Además, agregó que las familias no resuelven su problema económico con el hecho de que sólo laboren los padres en este tipo de empresas, sino además se incorporan los hijos y abuelos en los pasos más sencillos del proceso de fabricación de prendas como deshebrar, foliar o quitar los hilos que sobren dentro de las mismas viviendas.

“Se trata de una superexplotación de la mano de obra, en donde toda la familia debe trabajar, incluyendo los niños a partir de los seis años para poder ir satisfaciendo las necesidades mínimas de educación, salud y alimentación”, explicó.

Por otra parte, Martín Barrios señaló que a raíz de las crisis de 2001 y 2008, el sector maquilador se dedica, sobre todo, al mercado nacional, ya que el internacional decayó en más del 50 por ciento. Puso como ejemplo que la marca Gap redujo sus contratos 60 por ciento para las empresas de Tehuacán y los trasladó a China y Centroamérica, pues sus costos de producción son menores.

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