miércoles, 23 de junio de 2010

Vinculación con la ciudadanía

Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

Amnistía Internacional documentó en el informe El estado de los derechos humanos en el mundo, presentado el 26 de mayo del año en curso, que el número de recomendaciones emitido por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a la Secretaría de la Defensa Nacional, pasó de 14 en 2008 a 30 en 2009. Se trata de un incremento superior al 100 por ciento en un año y sólo de los “casos confirmados” de “violaciones graves” a las garantías individuales.

El caso más reciente y que por supuesto no contempla el informe de 2010, se refiere a mis paisanitos Bryan y Martín Almanza Salazar, muertos en un ataque del Ejército con armas largas y granadas al vehículo en el que viajaban con sus padres por la carretera a la altura de Ciudad Mier, Tamaulipas, el pasado 3 de abril.

Hoy se cumple la primera semana de que la CNDH dio la razón a las víctimas y determinó que el vehículo familiar “fue sometido a fuego directo y discrecional por parte de elementos del Ejército”, que la versión de la Procuraduría General de Justicia Militar “no tiene sustento ni apego a las evidencias” y que realizó “un indebido levantamiento de indicios y de preservación de las evidencias”.

La Secretaría de la Defensa Nacional, por su parte, se tomará dos semanas para responder a la recomendación de la CNDH y su defensor de oficio, el que despacha como titular en la Secretaría de Gobernación, Fernando Francisco Gómez-Mont Urueta, pretende relativizar las categóricas conclusiones con el lenguaje cantinflesco que lo distingue.

En tanto, la Sedena anunció la creación de la Unidad de Vinculación Ciudadana que buscará solucionar los conflictos “que se generen” entre el Ejército y la sociedad “con motivo de la lucha que se libra contra las acciones criminales, como se dice en el Diario Oficial de la Federación del 21 de junio, bajo la firma de Guillermo Galván Galván.

Lo anterior en lugar de atender con oportunidad y eficacia las múltiples violaciones a los derechos humanos que cometen elementos del Ejército --por supuesto que no la institución en su conjunto, aunque los cobija y hasta defiende--, y que tuvieron un crecimiento de 600 por ciento en lo que va del sexenio de Felipe (del Sagrado Corazón) de Jesús Calderón Hinojosa, el señor que todos los días promete un “gobierno de leyes”.

El divisionario no dijo una sola palabra sobre la existencia de la Dirección General de Derechos Humanos, creada en enero de 2008, y de la que con oportunidad aquí se advirtió que serviría para dos cosas: para nada y para nada. O bien, como escribió entonces José Francisco Gallardo Rodríguez en la revista Forum, “servirá para darle un cargo burocrático a un general”.

Por desgracia el pronóstico no fue errado. El nuevo intento para “enviar una señal favorable a la población civil y la comunidad internacional”, con el claro propósito de paliar las crecientes críticas al Ejército y su decreciente simpatía en la población civil, podría restringirse a una maniobra cosmética, publicitaria, de esas que tanto acostumbra Calderón Hinojosa, mientras no se atiendan las recomendaciones de la CNDH y la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso de Rosendo Radilla, desparecido en 1974 por el Ejército en Guerrero, y que ordena la reforma del Código de Justicia Militar para que impida a la justicia castrense realizar pesquisas y juicios relacionados con violaciones a los derechos humanos.
En diciembre de 2010 vence el plazo para que el gobierno mexicano dé cumplimiento al fallo de la Corte Interamericana y entonces veremos con toda claridad hasta dónde está dispuesto a llegar, en tanto que como muy bien asegura el informe anual de Amnistía Internacional: “Se terminó la hora de la retórica, se requieren acciones”.

Acuse de recibo

Tres opiniones sobre Asalto a la luz del día (21-VI-10). De Héctor Murillo Cruz: “Interesante y bien documentada tu columna Utopía sobre los abusos que la banca extranjera no comete en sus países sede y en México sí. Tu caso es de los muchos que conozco y llegó el momento de organizar una defensa colectiva divulgando los abusos que conocemos en forma breve y sistemática, al final de nuestras columnas”... De Ramsés Ancira: “Lo que tú narras sobre las tarjetas de crédito es un drama que acosa a millones de personas en México. Es valioso porque casi ningún columnista financiero se atreve a consignar estos hechos. Sin duda HSBC es la peor institución porque llama a los clientes, incluso cuando todavía no se vence la fecha de pago”... Y una pregunta de María Teresa Menéndez Monforte, atenta lectora y reproductora de Utopía en Mérida, Yucatán: “¿La zeta de Luiz (Pazos de la Torre) es adrede?”
(www.dignidadidentidadysoberania.com)... Granados Chapa. Un periodista en contexto lo devoré de (casi) una sentada, gracias a la ágil y amena pluma de Humberto Musacchio López, a quien no le gusta que le llamen enciclopedista ni escritor, porque –dice-- todos los periodistas lo son… Se lo recomiendo ampliamente con todo y errores de edición de Planeta.

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Difusión: soberanía popular

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