lunes, 13 de octubre de 2008

EL LIBRO "EN LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO" REVELA LA RELACION ENTRE SUCCAR KURI Y EMILIO GAMBOA


JAVIER SOLORZANO ENTREVISTA A WENCESLAO CISNEROS, EX ABOGADO DE JEAN SUCCAR KURI.
WENCESLAO CISNERO ESTÁ PUBLICANDO EN EDITORIAL GRIJALBO EL LIBRO “EN LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO: LA VERDADERA HISTORIA DE JEAN SUCCAR KURI CONTADA POR SUS DEFENSORES”.

1 comentario:

Puer dijo...

31-Jul-2008
Vida nacional
Pablo Hiriart
El presidente pederasta

Se entiende que los padres de la joven Lucía Morett estén muy agradecidos con el comandante Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, por brindarle seguridad a la hija, herida en un campamento guerrillero de las FARC en suelo ecuatoriano.

Lo que no se entiende es que eso que conocemos como “izquierda mexicana” (una hermandad de partidos, comunicadores y ONG) también esté comprometida con el comandante Ortega y no diga ni pío por el proceso que le ha abierto la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La CIDH no tuvo más alternativa que admitir el caso de Zoilamérica Narváez, hijastra de Ortega, hija de la esposa, Rosario Murillo, coordinadora de los Consejos del Poder Ciudadano de Nicaragua.

Y no tuvo más remedio porque el de Zoilamérica es un caso de justicia denegada, al ser rechazado en los tribunales nicaragüenses controlados por dirigentes sandinistas.

La declaración de Zoilamérica es escalofriante y cruda y comienza con estas palabras:

“Este es mi testimonio y juro dejar por escrito solamente la verdad como verdadero es Dios, por la memoria de mi abuela Zoilamérica Zambrano Sandino.”

Zoilamérica dio a conocer su caso desde hace una década, pues “fui acosada y abusada sexualmente por Daniel Ortega Saavedra”, el padrastro, y el Juzgado Primero del Crimen, en Managua, cuya titular era la ex guerrillera sandinista Juana Méndez, le dio carpetazo a la denuncia.

La hijastra de Ortega apeló ante un juzgado de alzada, que tiene como titular a la sandinista Ileana Pérez, y corrió la misma suerte en un proceso que duró un solo día.

Entre las barbaridades que el presidente de Nicaragua cometió contra su hijastra de 11 años —está en el expediente— se cuenta el que Ortega se tomaba tiempo “para manosearme y tocar mis partes genitales. Hasta hace poco recordé que también ponía su pene en mi boca”.

A veces, por las noches, Ortega entraba a la habitación que su pequeña hijastra compartía con el hermano: “Procedía a separarme parte de la cobija de mi cuerpo, continuaba con manoseos y luego concluía masturbándose. Me decía que no hiciera ruido para no despertar a Rafael, y me decía: ya verás que con el tiempo esto te va a gustar”.

Ya como presidente, en su primer periodo de gobierno, Zoilamérica narra que Ortega llegaba a casa a horas de trabajo, imprevistas, cuando ella estaba sola, y “me indicaba que me moviera, que así sentiría rico. ¿Te gusta, verdad?, me decía, mientras yo permanecía en absoluto silencio sin tener fuerzas para llamar a mi mamá. El miedo no me dejaba. Sentía en la garganta resequedad, atorada y con temblores. Su contacto me transmitía intensos fríos y malestares, me provocaba asco y me creía sucia, muy sucia, pues sentía que un hombre al que rechazaba me ensuciaba toda. Comencé a bañarme muchas veces durante el día para lavar mi suciedad”.

Las violaciones completas se iniciaron desde 1982:

“Lloré y sentí náuseas. Él eyaculó sobre mi cuerpo para no correr riesgos de embarazos y así continuó haciéndolo repetidas veces: mi boca, mis piernas y mis pechos fueron las zonas donde más acostumbraba echar su semen, pese a mi asco y repugnancia. Desde entonces para mí la vida tuvo un significado doloroso. Las noches fueron mucho más temerarias, sus pasos los escuchaba en el pasillo con su uniforme militar; recuerdo clarito el uniforme verde olivo y los laureles bordados en su uniforme.”

La madre de Zoilamérica se puso del lado del marido, su compañero de causa revolucionaria. Luego se reconcilió con la hija, pero ella no retiró la demanda, que ahora está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Del caso se han ocupado diarios como El País, de España, numerosas publicaciones de América Central, ONG de Nicaragua y otros lugares del mundo, así como el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

El martes hablé por teléfono con Zoilamérica y me dijo que el tema judicial tiene su cauce y ella no quiere hablar en público, pues está dedicada en cuerpo y alma a su centro de atención a sobrevivientes de abusos sexuales.

Aquí en México, la izquierda, las organizaciones feministas (con la honrosa excepción de Martha Lamas) y de derechos humanos, no han dicho absolutamente nada.

Claro, el pederasta es un presidente de izquierda. Y protector de Lucía Morett.