miércoles, 25 de junio de 2008

Urge que el gobierno reoriente la distribución de la renta petrolera







■ Necesario destinar los recursos al campo y la industria, no al gasto corrriente: especialistas

■ Se pretende aumentar la producción de crudo ante la incapacidad de incrementar exportaciones agrícolas, señalan en foro

■ La inversión en la infraestructura de Pemex no se debe descuidar

Roberto Garduño y Enrique Méndez





La renta petrolera en México y sus repercusiones en el gasto público fue objeto de criticas y análisis conceptual por los especialistas, académicos y un representante del gobierno federal, quienes abordaron la urgente necesidad de modificar los criterios que aplican los recursos al gasto corriente y dirigirlos a sectores productivos como el campo y la manufactura.

Al continuar el foro sobre el futuro del sector energético nacional en el Senado, se avizoraron riesgos para la industria petrolera por su naturaleza no renovable. A contracorriente, el representante gubernamental, Alejandro Werner, defendió el proyecto reformista, porque en ninguno de sus postulados se plantea compartir la renta petrolera con empresas privadas.

“El hecho de que la renta sea volátil indica, en elemental lógica económica, que en la medida de lo posible no debemos emplearle para fondear gastos corrientes que van a generar presiones permanentes en el presupuesto. Debemos ser extremamente cautos al asignar en los presupuestos los ingresos esperados por este concepto, ya que corremos el riesgo de que esas expectativas de ingreso no se materialicen, eventualidad que no sólo frustraría expectativas, sino que podría generar ajustes importantes en el gasto público”.

El trasfondo

Para el doctor Arturo Huerta, la iniciativa de reforma energética no obedece a la necesidad real de desarrollar el sector, pues el gobierno tiene urgencia de que se aprueben las reformas para traer capitales y así encarar momentáneamente las presiones sobre el déficit externo y las finanzas del sector público.

Con dicha entrada de capitales, dijo, pretende potenciar a la industria petrolera para sobrexplotar los yacimientos y aumentar la producción y exportación de petróleo, y con ello evitar que el déficit externo se dispare ante la incapacidad de incrementar exportaciones agrícolas y de manufacturas de mayor valor agregado nacional como para avanzar en la sustitución de importaciones.

“La extranjerización creciente no se ha traducido en mayor desarrollo industrial y agrícola ni en aumento a la generación de empleo productivo, ni en menores presiones sobre el sector externo ni menor desigualdad.

“Las leyes deben modificarse no para beneficiar al gran capital, sino para fortalecer el manejo soberano del Estado en la conducción de la actividad económica, para responder a los reclamos nacionales de crecimiento económico sostenido de pleno empleo y mejores niveles de vida”, indicó.

Rolando Cordera Campos, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México y colaborador de este diario, señaló que la cuestión petrolera debe inscribirse en un contexto más amplio de corte temporal y estructural, porque de otra suerte se corre el riesgo de “extraer conclusiones de política restringida a la realidad financiera o productiva de Pemex, o de caer en una especie de codificación de la renta petrolera atribuyéndole virtudes que no tiene”.

El académico propuso una transición energética por el comportamiento de los precios del petróleo, definida como vital por las propias proyecciones del cambio climático.

Propuso maximizar la explotación y transformación del petróleo en el mediano y en el largo plazos para no quedar suspendidos y sin luz en la transición, así como usar los excedentes para ampliar la capacidad de reproducción del sistema económico en su conjunto.

“Hablamos aquí apenas de un punto de partida. El debate convocado por el Congreso no podrá darse por concluido, salvo que se le entienda como la antesala de una jornada de estudios y discusión a fondo sobre el futuro energético nacional... la renta petrolera pertenece a la nación y debe ser administrada por el Estado. La renta no es de Pemex, pero debe usarse en parte, según las prioridades nacionales, para su conservación, mantenimiento y expansión”.

Fue el ingeniero Rogelio Gasca Neri quien asumió que el tema a debate tiene implicaciones políticas, ideológicas y hasta de actos de fe, pues “el futuro de la renta petrolera no se ve bien. Por más que se aumenten los precios internos de los hidrocarburos, lo que en su caso dispararía la inflación, bajará la renta petrolera con la producción y la exportación de petróleo. Como los recursos de exportación petrolera ya están integrados en el gasto del sector público, los problemas de ingresos y gasto empezarán a sentirse antes de 2012”.

Con objeto de establecer el concepto de la renta petrolera, la maestra Ifigenia Martínez ubicó el problema en gastar esos fondos como si se tratara de cualquier recurso o producto.

“Primero, el petróleo es un bien que es propiedad de la nación, no del gobierno federal y, segundo, porque además es un bien prescriptible y no renovable. El petróleo no es lo que está en el subsuelo, sólo forma parte de éste, y cuando lo consumimos sin reinvertirlo estamos empobreciendo al país, que es lo que han hecho durante estos años recientes. La recaudación proveniente de la venta de crudo no proviene de un derecho fiscal, aunque así se llame, es un ingreso de capital por venta de patrimonio”.

El doctor Alejandro Reynoso se pronunció por encontrar fórmulas para expandir la renta petrolera y distribuirla, buscando al mismo tiempo que con ello se establezcan los incentivos para hacer que estas actividades sean competitivas y modernas. Entre esas fórmulas trajo a colación la “bondad” de la propuesta de Felipe Calderón para hacer partícipes a los trabajadores en el proceso de inversión en la paraestatal.

También, Ernesto Marcos Giacoman atribuyó al uso ligero y falaz de la renta petrolera el debate en torno a la misma. No obstante. apuntó, desde su óptica, los riesgos que actualmente la implican:

“La renta petrolera será mayor mientras menores sean los costos totales de producción del petróleo. Y se reducirá la renta en perjuicio del Estado cuando ese valor excedente se dilapida por ineficiencias inaceptables o por prebendas en favor de grupos de interés que participan en las operaciones de la industria del ramo”.

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