Mostrando entradas con la etiqueta Juárez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juárez. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de septiembre de 2009

La negligencia de Arturo Chávez Chávez por Muertas de Juárez

Tomado de pixelenreistencia en youtube.



Arturo Chávez es abogado que se ha desempeñado como delegado de la PGR en Chihuahua, y procurador de esa entidad.

Esta ligado al grupo de trabajo del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont y del ex senador, Diego Fernández de Cevallos.

Diversas organizaciones civiles y en especial de la defensa a las mujeres, se han pronunciado en contra de la designación, al considerarlo responsable de la falta de resultados en las investigaciones sobre las muertas de Juárez.

En Chihuahua, diversas organizaciones afirmaron que Chávez actuó con negligencia en la investigación de los homicidios, por lo que consideraron un error la designación.

martes, 15 de septiembre de 2009

Llenan madres de cruces la barda de la PGR contra la ratificación de Arturo Chávez en la PGR

Casi nunca reenviamos textos, pero éste nos pareció importante que lo conocieran. Ahora decenas de compañer@s están en riesgo, ante la actitud fascista del delegado. Cualquier cosa que les pase, lo responsabilizamos. Así fue con el Aliviane, un día sale a declarar la procuradora y el de "seguridad" (sic) y al otro fusilan.

Hoy al acompañar a algunas madres de mujeres asesinadas, estábamos pintando cruces frente a la PGR, cuando fueron desfilando tres tipos para tomarnos fotos -creo que con la finalidad de intimidarnos- Posteriormente uno de ellos nos dijo que decía el delegado que dejáramos de pintar, que nos iba a recibir, a lo que una madre contestó que no, que en otras ocasiones habían ido a pedir que las atendieran -y no lo hicieron- y que ahora sólo estábamos ahí para pintar las cruces, no para hablar con ellos. Sin importar que no quisiéramos hablar con él, el Delegado Héctor García, salió a decirnos que dejáramos de pintar, casi todo el grupo seguía pintando, el señor dijo nuevamente he venido a pedirles que dejen de pintar, una de las mujeres asistentes le dijo, mirándolo de frente -como lo hacemos las mujeres chihuahuenses- ¿verdad señor que se siente mal, que no sean atendidas nuestras peticiones? él, visiblemente afectado, empezó a decir que estábamos dañando propiedad privada, perdón propiedad pública -es evidente que aún no tienen claro, que no son dueños de los lugares- Para enseguida amenazarnos con abrir una averiguación y ejercer acción penal contra todas las personas que estábamos ahí presentes. Quiero aclarar que la actitud del delegado era francamente amenazante y violenta, tal pareciera que estaba frente a verdaderos delincuentes, nunca he visto a alguien mirar con tal desprecio, a otra persona.

Desde el desierto,con amor y solidaridad. Beatriz L.


Nota tomada de @juárez en línea.


Madres de mujeres asesinadas y activistas sociales plasmaron con pintura decenas de cruces negras sobre fondo rosa en la pared perimetral de la Procuraduría General de la República (PGR) en Ciudad Juárez, como signo de rechazo a la nominación de Arturo Chávez a dirigir la dependencia a nivel nacional.

Además, las manifestantes realizaron un plantón en la explanada de la Megabandera en El Chamizal donde colocaron una cruz de más de dos metros de altura con la leyenda de "Justicia".

La pinta de cruces en la barda de la PGR provocó un enfrentamiento verbal entre las madres y el delegado de la PGR, Héctor García quien le dijo: "Esto ya no es pacífico...hemos sido muy tolerante, el problema es que ahora están dañando propiedad pública, vamos a tener que actuar jurídicamente".

La manifestantes externaron que si aparte de la irresolución de los homicidios de sus hijas, las mandarían a la cárcel por manifestarse, a lo que el funcionario respondió en tono airado que "abriremos una averiguación previa y ejercitaremos acción penal...se hará lo que la ley mande...el juez es que va a decidir".
Las involucradas colocaron grandes mantas tendidas en la banqueta con mensajes personales contra la eventual designación de Chávez, y una más de color negro colgada en los muros con el mensaje: "Rechazamos totalmente a Arturo Chávez".
Las mujeres reiteraron que Chávez Chávez fue ineficiente en los casos de feminicidio cuando como procurador durante el gobierno de Francisco Barrio, "mostró desprecio p[or la mujer", dijo Victoria Caraveo dirigente de "Mujeres en busca de Justicia".
Dijo que las organizaciones juarenses han hecho saber la posición al Senado y hasta la misma Presidencia de la República a través del Observatorio Ciudadano de Equidad y Género.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Bases del PRD se expresan: No somos bandidos

Este poema muchos se lo adjudican a Bertolt Brecht, pero se dice que es de Martin Niemoller. Tal vez el mensaje que nos déja, es que no basta decir que se es, en ocasiones también es necesario demostrarlo. Dice una frase de Juárez y que los miembros de la APPO citan en ocasiones: Malhaya de aquellos que defienden al pueblo con sus palabras, pero con sus hechos lo traicionan

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".

Abajo está un escrito que mandaron al blog Revoluciones del amigo Sam y que él colocó en El Sendero del Peje

Bases del PRD se expresan: No somos bandidos
Damos a conocer una carta que nos ha mandado un militante del PRD de base, al parecer de la redacción refleja muy bien la indignación de las bases trabajadoras y organizadas del PRD ante el proceder vergonzoso de un sector de la dirección ante los hechos de la CatedralTenemos meses quejándonos de los poderes fácticos, que nos roban y nos agraden y cuando uno de ellos, que además tiene una inmensa cola, por enésima vez nos ataca en lugar de enfrentarlo comenzamos a condescender con el. Al parecer no nos queremos dar cuenta que esta es un guerra, de baja intensidad pero guerra al fin, donde quien pone los muertos, desaparecidos, encarcelados y heridos son los jodidos y ahora para acabarla de amolar ponen los rechazados de su mismo grupo. Podemos seguir enterrando la cabeza pero la realidad está ahí, lo que no podemos hacer es no tomar en cuenta lo que decía Bertolt Brecht [1], pueden venir por todos al cabo yo no soy ninguno de esos, pero al final cuando vengan por mi estaré solo.No estoy diciendo que nos alcemos en armas pero tampoco hay que ser condescendientes con los enemigos, creo que había una forma más digna de actuar que como lo hizo Acosta Naranjo, que se ve patético con una sonrisa de idiota saludando al abogado defensor de pederastas.Nosotros no somos bandidos para negar a los compañeros que cometen errores, nosotros somos luchadores sociales y como tal debemos de comportarnos, ser solidarios con nuestros compañeros, defenderlos, no ser condescendientes con los enemigos exhibiéndolos y desenmascararlos, en lugar de andar poniendo demandas contra los nuestros debieron de acusar de agresiones y uso indebido de propiedad federal y de instigadores a la violencia a quieres ordenaron el repique inusual de las campanas, reclamar la apertura de la catedral como lugar público y monumento histórico, si el pederasta no quiere dar misa que no de, desenmascarar al cardenal como político y como tal criticable y atacable.Los compañeros que respondieron a la agresión, supongamos, sin conceder, que de forma equivocada, los estamos convirtiendo en agresores, y quienes durante toda la vida nos ha agredido se trasforma en victima, nomás falta que como a los franquistas los trasformemos en santos, que lo hagan los curas se soporta pero que lo hagan los nuestros es intolerable, pero que se niegue a los compañeros no tiene madre. Es inconcebible que ante las agresiones y exigencias desmedidas de los defensores de pederastas sea televisa quien le baje dos rayas a los reclamos de los curas, diciendo que es un reclamo desproporcionado obligar al gobierno del DF a garantizarles por escrito la seguridad del uso y disfrute de forma particular, por la curia, de un bien publico y de propiedad federal. Lo que debe garantizar el gobierno del DF es la seguridad de la catedral, del edificio, como cuida y protege el palacio de minería o cualquier otro, pero no la seguridad de los pederastas refugiados allí.

[1] Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde.

Comentario del Sam:

lo que les digo, el PRD es la misma porquería que el PRIAN, solamente que duele más su comportamiento porque de la derecha te puedes esperar todo, pero del PRD la traición es más alta por la doble moral, doble discursos y constantes payasadas. En la semana vimos como la dirigencia fue a denunciar a los responsable de los hechos en la catedral, se vieron bien blanditos cuando en realidad lo que tenían que haber hecho es culpar y responsabilizar al clero por tocar las campanas en una clara provocación y en dado caso de buscar culpables entonces ¿porque deslindan a Rosario Ibarra si ella fue la que dijo "hay que indagarlo" y eso pudo -al menos viendolo juridicamente- eso pudo haber sido causa de que gente entrara a la catedral? Y no es que culpe a doña Rosario, pero ahi se ve la hipocresía de los perredistas de alto nivel, pobres estupidos creen que agachandose con el clero van a lograr reparar el daño que ya le hicieron a AMLO, no señores, francamente falta mucho en comunicación del PRD... fatales...

Comentario mio:

Nadie debe culpar a Doña Rosario Ibarra por los sucesos en Catedral, ya que ella no arenga a nadie, sólo expresa su sentir por la interrupción. El problema no es de ella, sería en todo caso, de quienes interpretan un discurso. El punto aquí es que toda la provocación viene de la derecha y se da en el campanario de la Catedral. Después viene la entrada de supuestos perredistas al templo y la interrupción del rito. Nadie ha podido identificar a los que salen en videos y en fotografias, pero de forma rápida, estos lideres que menciona el escrito, buscaron culpables entre los miembros de la Resistencia. Dice Juárez

LA HISTORIA NOS JUZGARÁ


domingo, 11 de noviembre de 2007

Semblanza y correspondencia de Juárez (5)

Manifiesto de Benito Juárez al volver a la capital de la República

Benito Juárez, Presidente Constitucional de la República Mexicana

Mexicanos:
El gobierno nacional vuelve hoy a establecer su residencia en la ciudad de México, de la que salió hace cuatro años. Llevó entonces la resolución de no abandonar jamás el cumplimiento de sus deberes, tanto más sagrados cuanto mayor era el conflicto de la nación. Fue con la segura confianza de que el pueblo mexicano lucharía sin cesar contra la inicua invasión extranjera, en defensa de sus derechos y de su libertad. Salió el gobierno para seguir sosteniendo la bandera de la patria por todo el tiempo que fuera necesario, hasta obtener el triunfo de la causa santa de la independencia y de las instituciones de la República.
Lo han alcanzado los buenos hijos de México, combatiendo solos, sin el auxilio de nadie, sin recursos, sin los elementos necesarios para la guerra. Han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrostrando todos los sacrificios, antes que consentir en la pérdida de la República y de la libertad.
En nombre de la patria agradecida, tributo el más alto reconocimiento a los buenos mexicanos que la han defendido y a sus dignos caudillos. El triunfo de la patria, que ha sido el objeto de sus nobles aspiraciones, será siempre su mayor título de gloria y el mejor premio de sus heroicos esfuerzos.
Lleno de confianza en ellos procuró el gobierno cumplir sus deberes, sin concebir jamás un solo pensamiento de que le fuera lícito menoscabar ninguno de los derechos de la nación. Ha cumplido el gobierno el primero de sus deberes, no contrayendo ningún compromiso en el exterior ni en el interior, que pudiera perjudicar en nada la independencia y soberanía de la República, la integridad de su territorio o el respeto debido a la Constitución y a las leyes. Sus enemigos pretendieron establecer otro gobierno y otras leyes, sin haber podido consumar su intento criminal. Después de cuatro años, vuelve el gobierno a la ciudad de México, con la bandera de la Constitución y con las mismas leyes, sin haber dejado de existir un solo instante dentro del territorio nacional.
No ha querido, ni ha debido antes el gobierno y menos debiera en la hora del triunfo completo de la República, dejarse inspirar por ningún sentimiento de pasión contra los que lo han combatido. Su deber ha sido, y es, pesar las exigencias de la justicia con todas las consideraciones de la benignidad. La templanza de su conducta en todos los lugares donde ha residido ha demostrado su deseo de moderar, en lo posible, el rigor de la justicia, conciliando la indulgencia con el estrecho deber de que se apliquen las leyes, en lo que sea indispensable, para afianzar la paz y el porvenir de la nación.
Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República.
Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.
Confiemos en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las calamidades de la guerra, cooperaremos en adelante al bienestar y a la prosperidad de la nación, que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo.
En nuestras libres instituciones, el pueblo mexicano es el árbitro de su suerte. Con el único fin de sostener la causa del pueblo durante la guerra, mientras no podía elegir sus mandatarios, he debido, conforme al espíritu de la Constitución, conservar el poder que me había conferido. Terminada ya la lucha, mi deber es convocar desde luego al pueblo para que, sin ninguna presión de la fuerza y sin ninguna influencia ilegítima, elija con absoluta libertad a quien quiera confiar sus destinos.
Mexicanos: hemos alcanzado el mayor bien que podíamos desear, viendo consumada por segunda vez la independencia de nuestra patria. Cooperemos todos para poder legarla a nuestros hijos en camino de prosperidad, amando y sosteniendo siempre nuestra independencia y nuestra libertad.

Semblanza y correspondencia de Juárez (4)

Llamado a la defensa de la Independencia Nacional frente a la intervención francesa

En los momentos en que el gobierno de la República, fiel a las obligaciones que había contraído, preparaba la salida de sus comisarios a la ciudad de Orizaba para abrir con los representantes de las potencias aliadas las negociaciones convenidas en los Preliminares de la Soledad, un incidente, tan imprevisto como inusitado, ha venido a alejar la probabilidad del arreglo satisfactorio de las cuestiones pendientes que con afán procuraba el gobierno, esperando que triunfaran la razón, la verdad y la justicia, dispuesto a acceder a toda demanda fundada en derecho.
Por los documentos que he mandado publicar, veréis que los plenipotenciarios de la Gran Bretaña , de la Francia y de la España, han declarado que no habiendo podido ponerse de acuerdo sobre la interpretación que habían de dar a la Convención de Londres, de 31 de octubre, la dan por rota, para obrar separada e independientemente.
Veréis también que los plenipotenciarios del emperador de los franceses, faltando de una manera inaudita al pacto solemne en que reconocieron la legitimidad del gobierno constitucional y se obligaron a tratar sólo con él, pretenden que se dé oído a un hijo espurio de México, sujeto al juicio de los tribunales por sus delitos contra la patria, ponen en duda los hechos que pocos días ha reconocieron solemnemente y rompen no sólo la Convención de Londres, sino también los Preliminares de la Soledad, faltando a sus compromisos con México y también a los que los ligaban con la Inglaterra y con la España.
El gobierno de México, que tiene la conciencia de su legitimidad, que se deriva de la libre y espontánea elección del pueblo; que sostiene las instituciones que la República se dio y defendió con constancia; que se encuentra investido de omnímodas facultades por la representación nacional y que reputa como el primero de sus deberes el mantenimiento de la independencia y de la soberanía de la nación, sentiría ajada la dignidad de la República si se rebajara hasta el grado de descender a discutir puntos que entrañan la misma soberanía y la misma independencia a costa de tan heroicos esfuerzos conquistadas.
El gobierno de la República, dispuesto siempre y dispuesto todavía, solemnemente lo declaro, a agotar todos los medios conciliatorios y honrosos de un advenimiento, en vista de la declaración de los plenipotenciarios franceses, no puede ni debe hacer otra cosa que rechazar la fuerza con la fuerza y defender a la nación de la agresión injusta con que se le amenaza. La responsabilidad de todos los desastres que sobrevengan recaerá sólo sobre los que, sin motivo ni pretexto, han violado la fe de las convenciones internacionales.
El gobierno de la República, recordando cuál es el siglo en que vivimos, cuáles los principios sostenidos por los pueblos civilizados, cuál el respeto que se profesa a las nacionalidades, se complace en esperar que si queda un sentimiento de justicia en los consejos del emperador de los franceses, este soberano, que ha procedido mal informado sobre la situación de México, reprobará que se abandone la vía de las negociaciones en que habían entrado sus plenipotenciarios y la agresión que ellos intentan contra un pueblo tan libre, tan soberano, tan independiente, como los más poderosos de la tierra. Una vez rotas las hostilidades, todos los extranjeros pacíficos residentes en el país quedarán bajo el amparo y protección de las leyes, y el gobierno excita a los mexicanos a que dispensen a todos ellos y aun a los mismos franceses la hospitalidad y consideraciones que siempre encontrarán en México, seguros de que la autoridad obrará con energía contra los que a esas consideraciones correspondan con deslealtad, ayudando al invasor. En la guerra se observarán las reglas del derecho de gentes por el ejército y por las autoridades de la República.
En cuanto a la Gran Bretaña y a la España, colocadas hoy en una situación que sus gobiernos no pudieron prever, México está dispuesto a cumplir sus compromisos tan luego como las circunstancias lo permitan; es decir, a arreglar, por medio de negociaciones, las reclamaciones pendientes, a satisfacer las fundadas en justicia y a dar garantías suficientes para el porvenir.
Pero, entretanto, el gobierno de la República cumplirá el deber de defender la independencia, de rechazar la agresión extranjera y acepta la lucha a que es provocado, contando con el esfuerzo unánime de los mexicanos y con que tarde o temprano triunfará la justicia del buen derecho y de la justicia.
Mexicanos: El supremo magistrado de la nación, libremente elegido por vuestros sufragios, os invita a secundar sus esfuerzos en la defensa de la independencia; cuenta para ello con todos vuestros recursos, con toda vuestra sangre y está seguro de que, siguiendo los consejos del patriotismo, podremos consolidar la obra de nuestros padres.
Espero que preferiréis todo género de infortunios y desastres al vilipendio y al oprobio de perder la independencia o de consentir que extraños vengan a arrebatar vuestras instituciones y a intervenir en vuestro régimen interior.
Tengamos fe en la justicia de nuestra causa; tengamos fe en nuestros propios esfuerzos y unidos salvaremos la independencia de México, haciendo triunfar no sólo a nuestra patria, sino también los principios de respeto y de inviolabilidad de la soberanía de las naciones.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Semblanza y correspondencia de Juárez (3)


Juárez y la Dictadura

Juárez murió al fin, en julio de 1872. En el momento mismo en que el pueblo lloraba su muerte,se organizaban, nuevamente, los enemigos de su obra. Hubo cuatro años de silencio, de amnistía y de respeto. Mas la dictadura que asaltó el poder, al cabo de ese breve tiempo, junto al cadáver de Juárez ordenó enterrar el cuerpo agonizante de la Constitución. Y Reforma y reformador hicieron huesos en la misma tumba.
Aquella recia dictadura organizó levas para el ejército, las fábricas, las minas, los latifundios, y con ello dio estructura a la prosperidad de una sola industria: la esclavitud de la nación. Se creó la ficción de un gobierno sin política y mucha administración, y un simulacro de paz cuyos tambores batían los propios brazos de la miseria.



Juárez y la Revolución

Mas comenzaron a salir de la tumba las viejas voces de la Reforma. Y el pensamiento liberal empezó a llamar a las muchedumbres de 1910. La voz de Ignacio Ramírez clamaba otra vez por una paz en la libertad. Altamirano reclamaba la terminación de su obra: libertad en la cultura. Ocampo urgía con su ejemplo el ingreso de la inteligencia en todos los frentes de la justicia. Y Ponciano Arriaga seguía exigiendo una legislación obrera y una Constitución de la tierra.
Se alistaron los nuevos ejércitos y se alzaron las nuevas estructuras. Y sucedía que así como el triunfo de la Reforma fue celebrado con las notas bélicas de La marsellesa, también las músicas de Francia saludaban la entrega de la tierra al paso de las tropas de Lucio Blanco, creyendo que ese acto de justicia estaba inspirado en los Derechos Fundamentales del Hombre, sin saber que la Revolución mexicana venía escribiendo las primeras letras de los nuevos derechos sociales del pueblo.
Al abrir la tumba de Juárez, la Revolución rescató la Constitución olvidada. En tantos años de sepultura, en tantos años sin uso, se habían borrado muchos de sus preceptos, al paso incontenible de las nuevas ideas y las nuevas necesidades. Pero en su cuerpo la libertad había grabado sus pensamientos eternos y , al fundirse en un solo espíritu la Constitución de la Revolución y la Constitución de Juárez, el ciudadano quedó armado para sus deberes y el campesino para sus labranzas; el obrero quedó escudado para sus luchas y la mujer para la ternura de sus ideales y de sus fatigas. Amparado quedó todo mexicano contra el riesgo de las arbitrariedades, y la nación misma quedó amparada contra el peligro de las tiranías.
La Constitución no es, hemos de repetirlo, una panacea para todas las dichas. Es sólo una norma y un programa contra todas las miserias. Los impacientes quisieran exigir a la revolución, en 40 años, los frutos que no pudo alcanzar la Colonia en tres siglos de esclavitud y la Independencia en 100 años de libertad.
Ya en octubre de 1858, en su Manifiesto a la Nación lanzado en Veracruz, Juárez, con una lúcida conciencia social, preguntaba a los impacientes de su época:
¿Nacen perfectos por ventura los pueblos o los individuos? Y aun los que más han adelantado en la civilización y se han procurado un ambiente para determinadas clases, ¿han llegado, por viejos que sean, a la perfección social? ¿La Inglaterra, tan justamente celebrada por la sabia libertad que ha sabido dar a la mayor parte de sus hijos, no está minada hoy todavía después de tantos siglos de civilización y creciente prosperidad, por sus millones de pobres, por sus dificultades en Irlanda y por sus insurrecciones de la India?



Juárez y la paz de América

El ideal de paz en el derecho que Juárez proclamó ha cobrado nueva vida en los conflictos que hoy confronta la humanidad entera. Las razones de esta lucha han invadido lo mismo el íntimo círculo de los hombres que la esfera total de las naciones. Hay una nueva fórmula de paz en el mundo: la paz armada, que erige sobre cada hombre y sobre cada pueblo el filo terrible de una consigna: ¡Déjame existir para que existas tú!
La coexistencia es la fórmula de una paz física, aceptada y vivida por el temor. En cambio, la paz que Juárez buscaba no era una paz para coexistir sino para convivir, es decir, para vivir plenamente. Y la convivencia humana requiere un armonioso concierto de las voluntades y de los espíritus. Es una paz que no puede ganarse con la sola delimitación de fronteras, el dominio de zonas de influencia y la amenaza de las nuevas armas nucleares. Es una paz basada en los valores de la conducta.
Por eso la voluntad de Juárez, después de muerto, es todavía una voluntad que delibera y lucha. Por eso cuando termina la última guerra y la Conferencia Interamericana resuelve "como un homenaje de todas naciones del continente al pueblo y al gobierno de los Estados Unidos Mexicanos", efectuar un acto público ante la estatua del Benemérito de las Américas, licenciado Benito Juárez, es porque en la declaración de México triunfa en sus preceptos fundamentales el pensamiento de Juárez. Para confirmarlo, leamos estas declaraciones del Acta de Chapultepec:
Los Estados americanos no reconocen la validez de la conquista territorial. Los Estados americanos reiteran su ferviente adhesión a los principios democráticos, que consideran esenciales para la paz de América. El fin del Estado es la felicidad del hombre dentro de la sociedad. Deben armonizarse los intereses de la colectividad con los derechos del individuo. El hombre americano no concibe vivir sin justicia. tampoco concibe vivir sin libertad.
Asimismo, cuando las naciones de América firman en Río de Janeiro el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, el pensamiento de Juárez ilumina sus principios:
El orden internacional está esencialmente constituido por el respeto a la personalidad, soberanía e independencia de los Estados y por el fiel cumplimiento de las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional. Los Estados americanos condenan la guerra de agresión: la victoria no da derechos. La agresión a un Estado americano constituye una agresión a todos los demás Estados americanos.
Para comprobar la exacta coincidencia de los nuevos principios americanos con el pensamiento de Juárez, basta recordar la honrosa constancia que el Benemérito dejó al rendir su Informe ante el Congreso, al abrir éste su primer periodo de sesiones el 15 de abril de 1862:
Las repúblicas americanas dan muestras de comprender que los sucesos de que México está siendo teatro, afectan algo más que la nacionalidad mexicana, y que el golpe que contra ella se asesta heriría no sólo a una nación sino a todo un continente.
Por eso mismo también, México luchó dignamente porque la vigencia de esos principios quedase consagrada en la Carta de los Estados Americanos suscrita en Bogotá.
Todo lo que significan las ideas de Juárez dentro de nuestra Constitución como norma de respeto a las garantías individuales, en el campo internacional, cobran espíritu y cuerpo en la Carta de Bogotá, al declarar:
El orden internacional está esencialmente constituido por el respeto a la personalidad de los Estados. Todo Estado americano tiene el deber de respetar los derechos de que disfrutan los demás Estados, de acuerdo con el derecho internacional. El derecho que tiene el Estado de proteger y desarrollar su existencia, no lo autoriza a ejecutar actos injustos contra otro Estado.
También en la patria de Bolívar se alzó la voz de México en la Décima Conferencia Interamericana, para señalar que "la liberación del temor, la liberación de la necesidad, la libertad de credos religiosos y de pensamientos, fueron estandartes de la lucha que gallardamente sostuvieron las Naciones Unidas. Y que su negación o su olvido retardaría y ensombrecería la evolución política de nuestros pueblos".
Consciente de estos peligros, la voz de los mexicanos recordó a los países de América las palabras del presidente Ruiz Cortines, en la presa Falcón, dictadas por una profunda convicción juarista:
Debemos contribuir a que la atmósfera de crisis que predomina en los asuntos mundiales no divida a los países de este continente. Deseamos que, fieles al pensamiento de nuestros héroes y patricios, resueltos todos a engrandecer nuestras democracias con el ejercicio efectivo de la democracia, permanezcamos unidos en el culto de la soberanía de los pueblos y del derecho inviolable que les asiste al pleno goce de sus libertades civiles y políticas.
La misma voz mexicana señaló a los representantes de los países americanos la conducta que el presidente Ruiz Cortines ha dado a su gobierno, guiado por su fervoroso credo de respeto a las libertades del hombre, al expresar ante este Congreso:
Estoy cierto de que menores males causa a la República el abuso de las libertades ciudadanas, que el más moderado ejercicio de una dictadura.
Yo considero, por ello, que no sólo por el alto deber de su cargo sino por un noble derecho ganado por su alentadora firmeza cívica, don Adolfo Ruiz Cortines, como presidente y como digno ciudadano, presente o ausente, acompaña y preside en todos estos actos la devoción juarista de su pueblo.
Recuerdo que al hablar a su nombre en la ciudad de Oaxaca expresé su saludo a la multitud ciudadana, diciendo que así como ellos vivían en esos momentos a la sombra frondosa de sus laureles centenarios, la República vivía a la sombra eterna del pensamiento del indio Benemérito.
Al día siguiente, al hablar nuevamente en Huajuapan de León y al darme instrucciones para pronunciar el discurso, me ordenó con cariñosa y enérgica sencillez:
Dígales que no solamente vivimos a la sombra del pensamiento de Juárez, sino bajo el mandato de su ejemplo. Que si ellos me han otorgado el título honroso de ciudadano oaxaqueño, es porque saben que soy juarista y, si me sienten juarista, es porque saben que por ser presidente de México soy servidor del pueblo y un soldado de la Constitución.
Por decisión expresa del presidente Ruiz Cortines, nuestro representante en la Asamblea de Caracas hizo una justa síntesis de los deberes a que deben dar cumplimiento los países de este continente:
Nuestro programa de acción ha de ser: defender la democracia sin coartar su ejercicio efectivo, proteger nuestras instituciones sin conculcar la libertad y el respeto a los derechos humanos, robustecer la solidaridad continental sin menoscabar la soberanía y la independencia de cada Estado. Podemos y debemos desarrollar este programa mediante la aplicación de métodos y procedimientos dignos de nuestra época, alejada ya por ventura de la inquisición, de los autos de fe, de los intentos siempre fallidos de reglamentar la conciencia y el pensamiento de la humanidad.
Igualmente, en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando al tratarse el tema de Argelia el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, urgiendo la solución del conflicto, emitió las palabras de don Benito Juárez: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz", como un ejemplo para poder llegar a un acuerdo en este caso, el representante de México ante dicho organismo mundial, al hacer la explicación del voto de México, agradeció al canciller de Francia aquella cita, y expresó que la misma puede servir como norma para la solución , no solamente del caso de Argelia, sino de cualquier conflicto entre naciones, para que la humanidad goce de una más justa convivencia.
A la luz de tales testimonios hemos declarado, al iniciar este discurso que honrar la muerte de Juárez es honrar la vida del más universal de los mexicanos. Y lo es, precisamente, por ser tan profundamente mexicano. En ninguna voluntad de mexicano se ha dado, como en la de Juárez, la voluntad estoica de su pueblo; en ningún rostro de mexicano como en el de Juárez, se ha dado el rostro humilde y recio del pueblo mexicano; en ningún espíritu se ha dado, como en el de Juárez, la fuerza heroica y tenaz del alma mexicana. El pueblo es la naturaleza de Juárez y Juárez es el árbol glorioso donde florecen todas las virtudes de su pueblo.
Y habremos de proclamarlo siempre: en la teoría de los fundadores de México, Cuauhtémoc es el gesto, Hidalgo es la fe, Morelos es la acción, y Juárez es la conciencia de la patria.

Semblanza y correspondencia de Juárez
Fondo de Cultura Económica

Semblanza y correspondencia de Juárez


Juárez y la Intervención

Éste, sin embargo, con el apoyo de una minoría de generales indignos y tratando de salvar sus viejos privilegios a costa de la propia autonomía de México, llegó a la medida increíble de importar un poder extranjero. Y mientras Juárez expresaba al Congreso su voluntad firmísima de que la revolución produjera los esperados frutos de paz y prosperidad, y su propósito de seguir desempeñando su doble tarea de combatiente de la ley y magistrado de la nación, en Europa se concertaban las alianzas y se ponía el precio de una corona a la traición.
Debemos recordar que en aquella intervención injusta dos de las naciones aliadas, Inglaterra y España, hicieron desistir a sus gobiernos de participar en la monstruosa agresión a nuestra soberanía, y se retiraron, según la declaración del general Prim:
Porque es evidente, para los que vemos las cosas de cerca, que el partido reaccionario está casi aniquilado hasta el punto que en cerca de dos meses que estamos en este país, no hemos observado muestra alguna de la existencia de semejante partido. Es cierto que Márquez, a la cabeza de algunos centenares de hombres, sigue desconociendo la autoridad del presidente Juárez, pero su actitud no es la de un enemigo que ataca, sino la de un proscrito que se oculta en los montes.
Quedaba solamente la codicia invasora de Napoleón III y el ejército de la Francia imperial.

Juárez y el Imperio

Al abrir sus sesiones el Congreso, el 15 de abril de 1862, Juárez informaba a su pueblo:
Por azarosa que sea la lucha a que el país es provocado, el gobierno sabe que las naciones tienen que luchar hasta salvarse o sucumbir cuando se intenta ponerlas fuera de la ley y arrancarles el derecho de existir por sí mismas y de regirse por voluntad propia.
A su resolución de defender la soberanía de la patria se unió todo el pueblo. La intervención tuvo así la virtud de convertir el pensamiento liberal mexicano en una bandera en marcha, y la Constitución de 1857, contra la que levantaron los traidores las armas de un ejército invasor, fue en las manos patricias de Benito Juárez un evangelio que camina.
Y Juárez cruzó el territorio nacional levantando multitudes a nombre de la libertad. Y él, un héroe sin armas, sobrevivió a todos los calvarios de la justicia y a todas las crucifixiones de la paz, hasta asistir a la más humana, la más heroica resurrección de la ley.
Castelar anticipó su victoria en el fulgor de una hermosa profecía:
Miradlo perseguido, acosado, sin recursos, con las fuerzas de Francia en su contra; desafiándolo todo con frente erguida, iluminado por los resplandores de la conciencia, mientras que el remordimiento cubre de negras sombras las frentes de los vencedores. Estamos seguros de que, si el príncipe Maximiliano va a México, mil veces el recuerdo de Juárez turbará sus sueños y comprenderá que mientras haya un hombre tan firme, no puede morir la democracia en América.
No se engañó el genio de Castelar. Maximiliano, sirviendo a la codicia de Napoleón, cruzó el mar y empuñando un falso cetro de emperador vino a nuestro suelo.
Al desembarcar en Veracruz, en 1864, tan fría fue la acogida de la gente que los ojos de la emperatriz se arrasaron de lágrimas.
¡Qué falsas sonaban las palabras de su primer manifiesto: "Mexicanos, vosotros me habéis deseado"! Pronto supo la verdad, pero la ambición lo tenía preso. Impaciente, deseoso de imponerse, salió de la capital visitando las ciudades de la zona ocupada: Querétaro, Guanajuato, León, Morelia y Toluca. Llegó a vestirse con el traje nacional de los charros y a la temeridad de pronunciar en Dolores Hidalgo un discurso, tratando de ensayar el imposible injerto de la rosa de la Francia imperial en el viril y prolífico nopal de la insurgencia mexicana.
Entre tanto, el pueblo daba sangre y aliento a sus guerrillas. Siempre había nuevos brazos para rescatar el arma caída de los muertos; y los ejércitos de Juárez brotaban en todos los campos del territorio nacional.
La figura de Juárez fue creciendo, fue creciendo. Se afirma que un día un ciego lo detuvo para asegurarle que sin verlo contemplaba el sol de sus virtudes, porque hay cosas tan claras, decía humildemente, que hasta los ciegos las ven.
En Hidalgo del Parral los campesinos quisieron sustituir los caballos del coche, y hubieran arrastrado los tiros a no ser porque Juárez les hizo la prohibición formal de aquel homenaje indigno de los hombres libres.
En Chihuahua lo obligó el pueblo a visitar el sitio de la ejecución de Hidalgo y a pronunciar un discurso frente al monumento del libertador. Pero las manifestaciones de admiración no morían en nuestras fronteras: en Lima y en Santiago de Chile se organizaban manifestaciones de solidaridad para su causa; en Montevideo se acuñó una moneda con la efigie insigne de Zaragoza. El Congreso de Colombia lo declaró Benemérito de las Américas .
Al llegar a Juárez esta noticia, en el último extremo del país, en la población de Paso del Norte, que hoy lleva su nombre, escribió a su familia estas letras humildes:
He leído el decreto que me consagra el Congreso de Colombia. Yo agradezco este favor, pero no me enorgullece, porque reconozco que no lo merezco; realmente nada he hecho que merezca tanto encomio; he procurado cumplir con mi deber y nada más.
Y se fue acercando el día de la victoria. A medida que escaseaba el oro para comprar la fría voluntad de los indiferentes, crecía el tesoro de la fe republicana, improvisando tropas y muliplicando fusiles y fervores.
Abandonado por Napoleón, cuyo Imperio se hallaba amenazado por las fuerzas de Prusia, Maximiliano salió a dar el pecho a la batalla. Aquella expedición infortunada trajo consigo la caída de Querétaro. Con ella la derrota de Maximiliano y sus más intrépidos generales: Márquez, Miramón y Mejía. El archiduque fue condenado, junto con sus lugartenientes, a un consejo de guerra.
En vano Víctor Hugo, que había alentado a las tropas de Juárez en los fieros combates de Puebla, con estas palabras deslumbradoras:
Mexicanos: Tenéis razón en creer que estoy con vosotros; yo también lucho contra Napoleón III. Él representa a la Francia imperial y yo pertenezco a la Francia libertadora. Si de algo os sirve mi nombre, haced uso de él.¡Mexicanos: Resistid y sed terribles! ¡Lanzad a la cabeza de ese hombre el proyectil de la libertad!
Ahora ante la inminencia de la muerte de Maximiliano, Víctor Hugo escribía con frase conmovida:
¡Que este príncipe, que no adivinaba que era hombre, sepa que hay en él una miseria, el rey, y una majestad, el hombre! Jamás se ha presentado a vosotros una ocasión tan magnífica: Juárez, haced que la civilización dé un paso inmenso. Abolid sobre la faz de la tierra la pena suprema. ¡Que el mundo vea esa cosa prodigiosa! Que la nación, en el momento de aniquilar a su asesino vencido, reflexione que es hombre y le suelte y le diga: ¡Tú eres el pueblo como los otros; vete! Ésta sería, Juárez, vuestra segunda victoria. La primera, vencer a la usurpación, es magnífica. La segunda, perdonar al usurpador, es sublime.
Juárez, sin embargo, sabía que la bala dirigida a Maximiliano era el mismo proyectil de la libertad que Víctor Hugo pedía para la cabeza de Napoleón III. Y contestó aquel reclamo al responder a la misma súplica pronunciada en labios de una princesa arrodillada:
Aunque todos los reyes y todas las reinas del mundo estuvieran en vuestro lugar, no podría perdonarle la vida; no soy yo quien se la quita. son el pueblo y la ley los que piden su muerte; si yo no hiciese la voluntad del pueblo, entonces éste le quitaría la vida a él y aún tendría derecho para exigir la mía.
Al regresar triunfante a la ciudad de México, en su Manifiesto a la Nación, el 15 de julio de 1867, Juárez proclama su apotegma inmortal:
Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.
La vida le permitió antes de morir expresar sus verdaderos sentimientos para Francia y ofrecer un gesto de ardiente fraternidad a su pueblo.
Cuando en 1870 vino el derrumbe de Francia a través del desastre de la guerra franco-prusiana, después de la entrega de Sedán y Metz, en que para siempre se eclipsó el Imperio de Napoleón III, aquel tirano de la augusta pequeñez, Juárez envió en mensaje firmado en unión de otros mexicanos. En la carta que acompañaba a su texto explicaba que aquel mensaje estaba
destinado por sus autores no sólo a transmitir al infortunado pueblo francés la expresión de nuestra admiración y buenos deseos, sino también, y sobre todo, a eliminar de su mente cualquier duda acerca de los sentimientos fraternales que animan a todos los verdaderos mexicanos hacia la noble nación a la que tanto debe la sagrada causa de la libertad y a la que nunca hemos confundido con el infame gobierno de Bonaparte. Si yo tuviese ahora el honor de dirigir los destinos de Francia -afirmaba Juárez-, no haría nada diferente de lo que hice en nuestro amado país desde 1862 a1867, a fin de triunfar sobre el enemigo. No grandes cuerpos de tropas que se mueven con lentitud, que es difícil alimentar en un país devastado, y que se desmoralizan fácilmente después de un descalabro, sino cuerpos de 15, 20 o 30 000 hombres a lo más, ligados por columnas volantes a fin de que puedan prestarse ayuda con rapidez, si fuere necesario; hostigando al enemigo de día y de noche, exterminando a sus hombres, aislando y destruyendo sus convoyes, no dándoles ni reposo, ni sueño, ni provisiones,ni municiones, desgastándose poco a poco, en todo el país ocupado; y finalmente, obligándole a capitular, prisionero de sus conquistas, o a salvar los destrozados restos de sus fuerzas mediante una retirada rápida. Esa es toda la historia de la liberación de México. Y si el despreciable Bazaine, digno sirviente de un emperador despreciable, quiere emplear el ocio que su odiosa traición le ha procurado, él es el más indicado para ilustrar a sus compatriotas sobre la invencibilidad de las guerrillas que luchan por la independencia de su país. Pero surge otra cuestión que para un país centralizado como Francia parece terrible. ¿Puede sostenerse París hasta que un ejército de socorro levante el bloqueo? ¿Y qué sucederá si París cae por hambre o es tomado por la fuerza? Bueno. Admitamos por un momento que París sufre la suerte de Sedán y Metz. ¿Qué sucederá después? ¿Acaso París es Francia? Políticamente, sí, durante los últimos 80 años. Pero hoy, cuando las consideraciones militares deben tener preferencia sobre las demás, ¿por qué la caída de París ha de llevar consigo necesariamente la caída de Francia? E inclusive si el rey de Prusia instala su corte en el Palacio de las Tullerías, que está saturado aún de la infecciosa enfermedad del bonapartismo, ¿porqué ha de desmoralizar esta fantasmagoría a dos o tres millones de ciudadanos armados para la defensa de su suelo, de un extremo del país a otro?Maximiliano estuvo en el trono de México durante cuatro años, pero eso no le salvó de purgar su crimen en Querétaro, en tanto que la soberanía nacional regresaba triunfante a la ciudad de Moctezuma. Durante esos cuatro años, cuando el único poder legítimo andaba errante como fugitivo del Río Grande al Sacramento, muchos patriotas probados, muchos que habían templado en la lucha contra la adversidad, empezaron a abrigar dudas sobre la eficacia de nuestros esfuerzos y a negar nuestra futura liberación. En cuanto a mí -y éste es mi único mérito-, ayudado por algunos patriotas indomables, mi fe no vaciló nunca. A veces, cuando me rodeaba la defección a consecuencia de aplastantes reveses, mi espíritu se sentía profundamente abatido. Pero inmediatamente reaccionaba, recordando aquel verso inmortal del más grande de los poetas: "¡Ninguno ha caído, si uno solo permanece en pie!"
En esa misma carta anunciaba Juárez el envío de 600 veteranos de la lucha por la Independencia, que debían incorporarse a las fuerzas del glorioso Garibaldi. Empero, ya no tuvo cumplimiento su rasgo generoso, pues Francia capituló en París.
París proclamó la Comuna para salvar a la República, pero la Comuna fue proscrita; y sus verdugos, para ahuyentar el peligro del socialismo en Europa, sacrificaron a más de 500 000 comuneros, entre mártires y deportados.
Esta revelación de Benito Juárez, en la carta consignada en las vibrantes páginas de Roeder, da claro testimonio de dos cosas: el amor que sentía a los principios de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución francesa, que para él significaban como han significado para todos los héroes de la humanidad, la primera batalla por alcanzar la democracia, aspiración suprema de la cultura política de los hombres y de los pueblos libres. Y señalan su profunda fe en la provincia mexicana, en donde él encontró el aliento y la fuerza de los pueblos olvidados y las ciudades humildes, cuna de todo heroísmo y toda tradición, ya que como lo aseguró bellamente un joven orador de nuestro partido, en México no ha sido la patria madre de la provincia, sino la provincia, madre humilde y eterna de la patria.

Semblanza y correspondencia de Juárez
Fondo de Cultura Económica

martes, 6 de noviembre de 2007

Viernes 01 de diciembre de 2006


No van a poder con nosotros porque no vamos a dar ni un paso atrás; vamos hacia la transformación del país: AMLO

México, Distrito Federal Viernes 01 de diciembre de 2006

Audio

* Mensaje del Presidente Legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, en el Zócalo de la Ciudad de México Amigas y amigos: Antes que nada, un saludo a todas, a todos ustedes, y una felicitación porque están aquí luchando por la democracia. Me han pedido los compañeros dirigentes del Frente Amplio Progresista y los coordinadores de la Convención Nacional Democrática, los dirigentes de los partidos, que yo les haga a ustedes una propuesta. Voy a transmitirles una propuesta de la dirección del movimiento. Antes, quiero señalar de manera muy clara que estamos aquí, para que se escuche bien y se oiga lejos, estamos aquí protestando por el fraude electoral del 2 de julio. Estamos aquí porque no aceptamos la imposición. Estamos aquí porque queremos que en nuestro país haya democracia. No somos rebeldes sin causa, como quieren presentarnos en los medios de comunicación. A veces se les olvida el fondo del asunto, se les olvida que nos robaron la elección presidencial, se les olvida decir a los medios de comunicación que una oligarquía neofascista nos cerró el paso, utilizando todas las triquiñuelas habidas y por haber. Se les olvida decir que ese grupo, que esa minoría rapaz es la responsable de esta crisis política que vive el país. Nosotros no tenemos la culpa, no somos responsables, ellos violaron la Constitución, pisotearon la dignidad de los mexicanos, no respetaron la voluntad del pueblo, se impusieron con un golpe de estado y estamos viviendo las consecuencias. Eso es lo que ha generado la inestabilidad política, no es que nosotros tengamos deseos de estar constantemente generando conflictos en el país, para nada, pero deben de entender, de una vez y para siempre, que aunque nos tachen de lo que sea, vamos a defender la democracia en nuestro país. Vamos a defender el derecho del pueblo a elegir libremente a sus gobernantes, no vamos a ceder en eso, en eso vamos a seguir actuando con firmeza, nada de normalidad política mientras no haya democracia en nuestro país. A ustedes les consta, a millones de mexicanos, después del fraude, después del 2 de julio, le hicimos una propuesta al impostor, al espurio, al usurpador, le advertimos desde esta plaza, en varias ocasiones, que lo mejor era el voto por voto y casilla por casilla. Le propusimos el recuento, le dijimos que eso era lo que iba a ayudar a resolver el problema, que así íbamos a tener los mexicanos tranquilidad, que de esa manera se iba a lograr la armonía, que de esa manera podíamos trabajar, inclusive, juntos. ¿Cuál fue la respuesta? Una rotunda negativa. Hasta le escribí una carta haciéndole la propuesta de que si aceptaba el recuento y ese recuento no me favorecía, yo me comprometía a dejar de convocar a movilizaciones. Por nosotros no ha quedado, siempre hemos actuado de manera responsable, pero que se entienda bien, todo tiene un límite y como ya lo dije, no vamos a permitir el autoritarismo, queremos la democracia en México, la democracia verdadera. ¿Ustedes aceptarían —y esta es un pregunta, no sólo para los que están aquí en el Zócalo, para todos los ciudadanos, mujeres, hombres de buena voluntad— aceptaríamos que las elecciones y que la democracia en México se convirtieran en una farsa? ¿Aceptarían ustedes que en nuestro país al final de cuentas los que resolvieran quién debe de gobernar sean los potentados? La democracia es el poder del pueblo, para el pueblo y con el pueblo y eso es lo que vamos a hacer valer. Estamos aquí para defender la democracia y para apoyar a nuestros legisladores. U aplauso para los diputados y senadores del Frente Amplio Progresista. Esta es una protesta fundamental. Si nosotros no nos levantamos temprano el día de hoy y no asistimos a este acto, si nos dejamos, si no protestamos, si nos quedamos callados, nunca va a haber democracia en nuestro país. Por eso tenemos que seguir insistiendo en la necesidad de la democracia en México. Quiero hacerles la propuesta. Vamos a marchar, pero lo vamos a hacer, porque eso es también importante, lo vamos a hacer como todos nuestros actos de protesta, de manera pacífica. Este es un movimiento no violento, no necesitamos la confrontación y la violencia, para nada, usan la fuerza los que no tienen la razón. Nosotros tenemos lo mero principal, el apoyo del pueblo y la autoridad moral suficiente para hacer triunfar ese movimiento. No a la violencia. No vamos a caer en el juego de los neofascistas. ¿Qué es lo que quieren ellos? Eso, que nosotros perdamos la cabeza y caigamos en la trampa de la violencia. Ellos piensan que este asunto tan importante para México lo vamos a resolver con la policía y con el Ejército. No, no vamos a caer en esa trampa. Sabemos muy bien quiénes son los jefes de la mafia de la política, del hampa de la política. No vamos a exponer a la gente para que se tenga que enfrentar a policías que pertenecen al mismo pueblo o soldados que son parte de nuestro pueblo. No, sabemos muy bien este asunto, esta querella, esta diferencia la tenemos con una pandilla de rufianes, con una banda que sin duda es la banda más peligrosa de México, la más nociva, la que ha llevado a esta situación a nuestro país. Sabemos bien que los jefes de jefes son Salinas, sabemos bien que es Claudio X. González, Roberto Hernández, Mariano Azuela, Elba Esther Gordillo, ese traidor a la democracia que ya ni lo quiero mencionar y el pelele, el títere, el gerentillo que quieren imponer. Desde luego, con el apoyo de muchos medios de comunicación que tristemente están jugando el papel de alcahuetes de la derecha. No todos los medios de comunicación, desde luego, hay honrosas excepciones. Un aplauso para la prensa libre e independiente. ¿Verdad qué no nos vamos a enfrentar a la policía y al Ejército? ¿Verdad que no es con ellos? Por eso tenemos que seguir actuando de manera pacífica. Vamos a marchar. Les quiero pedir que nos organicemos bien, que todos ayudemos para evitar las provocaciones, no dar entrada a ninguna provocación. El que quiera parecer muy radical hay que verlo con desconfianza, porque a lo mejor es un infiltrado que lo que quiere es hacer quedar mal a nuestro movimiento, que quede claro eso. Esto que estamos haciendo es más radical que cualquier otra cosa. ¿Saben por qué es muy radical esto? Porque sencillamente no nos hemos rendido, no nos hemos vendido, no vamos nunca a aceptar la imposición y eso es muy radical. Cuánto dieran nuestros adversarios por haber transado con dirigentes del Frente Amplio Progresista. Nada más que se equivocaron, son otras las condiciones. No vamos nosotros a vendernos, no vamos nunca a traicionar la confianza de nuestro pueblo. No a la llamada negociación que ellos proponen, que no es más que aceptar la imposición y el fraude. Por eso no vamos a caer en ninguna provocación. Vamos a seguir conduciendo el movimiento por la vía pacífica, nada de violencia, este es un movimiento pacífico, no violento, que en la marcha haya orden, que no se permita la provocación, ni una pared pintada, ni un vidrio roto, todo en orden. La propuesta es que marchemos, precisamente para no caer en ninguna provocación, que marchemos por todo Paseo de la Reforma hasta Chapultepec, hacia el Auditorio. Vamos a organizarnos bien, que nadie rebase lo que se llama la descubierta, es decir, la vanguardia de la marcha. Yo voy a ir adelante, que no haya grupos que nos rebasen, para mantener el orden, porque, miren, si no somos pacíficos, a esta movilización han venido familias completas, porque queremos protestar de manera ordenada y pacífica. Cuando lleguemos al punto de la marcha, cuando lleguemos al Bosque de Chapultepec, ahí vamos a volver a hablar porque van a intervenir todos nuestros dirigentes y a lo mejor para entonces ya van a estar todos nuestros diputados y nuestros senadores con nosotros. ¿Estamos de acuerdo? ¿Nos organizamos para marchar? Tenemos informes de lo que está pasando en la Cámara, la verdad se están portando a la altura de las circunstancias nuestros legisladores. Que no se rasguen las vestiduras los de la derecha neofascista. Ellos provocaron esto. Pensaban que iban a hacer el fraude y que luego iban a buscar la negociación y que con su discurso leguleyo y falso del Estado de Derecho, con eso lo iban a resolver todo. Qué estado de derecho, ni que nada, es estado de chueco. Ya no les queda eso, lo mismo, toda esa publicidad desgastada, se sitúan como los hombres y las mujeres, que ellos son los pacíficos, nosotros los violentos. Ya lo dije, no hay una banda más violenta en México, no hay una pandilla más temible en nuestro país que la que está imponiendo al pelele de Felipe Calderón, esa es la banda más peligrosa de México, la más nociva. Todos los que estamos aquí somos gente de paz, gente de bien, que estamos luchando por nuestros ideales, por nuestros principios. Todos los que estamos aquí estamos luchando por convicciones, porque queremos que en nuestro país ya no haya tantas injusticias, ya no queremos que México sea de un solo grupo, no queremos que México sea país de una minoría, queremos que la patria sea de todos, ya no aceptamos esta monstruosa desigualdad económica y social que impera en nuestro país donde la gente, millones de mexicanos, la mayoría, sufre por la pobreza, por la marginación. Ya no queremos eso. Queremos vivir en un México con dignidad, con justicia, con bienestar. No queremos que a la gente que lucha por la justicia, como sucede en Oaxaca, se le reprima por mantener un cacicazgo corrupto y siniestro como el que encabeza ese gobernador Ulises Ruiz. No queremos eso para nuestro país. Por eso estamos luchando. Pueden decir lo que quieran en la campaña de desprestigio, todos sus mensajes, sus comentarios vulgares en medios de comunicación, no nos van a hacer cambiar y tampoco nos van a destruir políticamente, porque cuando se tienen ideales, cuando se tienen principios, se es políticamente invulnerable. No van a poder con nosotros porque no vamos a dar ni un paso atrás ni siquiera para tomar impulso. Vamos hacia delante, a la transformación de nuestro país. Es un orgullo, es un honor el que nos estén atacando tanto en los medios de comunicación. Conocemos la historia y sin querer compararnos, guardando todas las proporciones, sabemos cómo le decían los poderosos de su época a Hidalgo, lo trataban de demagogo. Sabemos lo que hicieron con Juárez, fue al que más mal han tratado las oligarquías en nuestro país, lo llamaban indio mugroso, la oligarquía, los que se sentían de sangre azul en aquel tiempo, como ahora, los que se les dan ínfulas de superioridad, cuando iban al baño, al excusado, decían voy a Juárez. Lo humillaron y ese señor, ese gran hombre, es el mejor Presidente que hemos tenido en toda la historia de nuestro país. Sabemos, porque conocemos la historia, lo que le decían a Madero, lo acusaban de loco, de espiritista, y miren, es el apóstol de la democracia. Sabemos bien lo que decían de Zapata, de Villa, que eran unos bandidos. ¿Y qué fue Zapata y Villa? Fue el ejemplo de lealtad a la lucha popular, a la lucha campesina, a la lucha de nuestro pueblo. Lo mismo decían del general Lázaro Cárdenas del Río y miren, si no es por el general, por esa decisión visionaria de expropiar el petróleo, este país no tendría ninguna posibilidad de desarrollo económico. Actualmente, por esa decisión que tomó el presidente Cárdenas hace 70 años aproximadamente, de cada peso del presupuesto nacional, 40 centavos provienen del petróleo. Por eso no nos van a doblegar con sus críticas, con los medios de comunicación vendidos o alquilados, sabemos de dónde venimos y sabemos hacia dónde vamos: a la transformación de México. Ya no voy a seguir hablando porque nos vamos a organizar y a lo mejor al final vuelvo a tomar la palabra junto con otros compañeros. Vamos a empezar a organizarnos. ¿Les parece bien? ¡Que viva el movimiento democrático! ¡Que viva la democracia! ¡Que viva Mèxico! ¡Viva México! ¡Viva México!




Nuestros legisladores no cayeron en la trampa de quienes defienden el régimen de corrupción y privilegios, por eso son dignos de reconocimiento: AMLO

México, Distrito Federal Viernes 01 de diciembre de 2006

Audio

* Mensaje del Presidente Legítimo de México, Andrés Manuel López obrador, en Paseo de la Reforma, luego de encabezar una marcha en la Ciudad de México Amigas y amigos: Ya hablé por la mañana, ya hablamos de la necesidad de luchar con perseverancia, con decisión, para hacer valer la democracia en nuestro país. No es cualquier cosa el estar aquí luchando por la democracia. Tenemos que seguir insistiendo hasta que se respete la voluntad de los mexicanos. No podemos aceptar, bajo ninguna circunstancia, que en México no haya elecciones limpias y libres. Tenemos que establecer, remachar muy bien, el sistema democrático de gobierno. No podemos aceptar la antidemocracia, el autoritarismo o la simulación, la farsa democrática. No podemos permitir que nada más los de arriba, los potentados, con el control y la manipulación que ejercen los medios de comunicación, decidan quién debe de gobernar nuestro país. Y no sólo la Presidencia de la República, desde los municipios, los estados, tiene que haber democracia en todos los campos de la vida pública, democracia en los sindicatos, democracia en las universidades, democracia en la familia, democracia en la vida política. Por eso estamos aquí, porque lo que se consumó el 2 de julio, lo que hoy estamos protestando, no debe nunca jamás repetirse en nuestro país. No es posible este retroceso en la vida pública de México. Ustedes conocen lo que ha sido nuestra historia. Tres siglos de dominación colonial. Desde España nos imponían a los virreyes para gobernar lo que se llamaba entonces la Nueva España. Los virreyes imponían en los estados a los llamados alcaldes mayores. Luego, en la independencia, sólo un periodo democrático con la Presidencia de Guadalupe Victoria. De ahí hacia adelante 11 veces fue Presidente de la República Antonio López de Santa Anna. México fue, por medio siglo, país de un solo hombre. Luego vino otro periodo, no muy largo, pero muy importante, el periodo de la República restaurada, con Juárez, con Lerdo, con los liberales. Ahí se intentó llevar a la práctica una política liberal, una política reformadora, tomando en cuenta las libertades de nuestro pueblo, pero eso sucumbió ante la dictadura porfirista, de nuevo 34 años de dominio de un solo hombre. Por eso la revolución, con el lema de Sufragio efectivo, no reelección. Sufragio efectivo es voto efectivo, que efectivamente sea el pueblo el que elija a sus gobernantes. Por eso hablamos de Madero como apóstol de la democracia. Pero eso no se consolidó en nuestro país, porque en 1929 se creó un partido único, el abuelo del PRI actual, y desde entonces ese partido dominó la vida pública de México por más de 70 años. Por eso muchos pensaron que con la alternancia del año 2000 íbamos a cimentar, de una vez y para siempre, el sistema político democrático. Por eso es una vergüenza lo que están haciendo estos derechistas y lo que llevó a cabo ese traidor a la democracia, Vicente Fox, que ya se fue, afortunadamente. ¿Por qué quise hacer todo este relato? Por la importancia que tiene nuestra lucha. Es muy importante que si en el 2000 hubo una experiencia fallida, si en el 2000 la derecha traicionó al pueblo de México, que quería la democracia, nosotros ahora no claudiquemos, que mantengamos en alto esa bandera. Ese el objetivo, que haya una verdadera democracia en nuestro país. Y cuando hablo de democracia no estoy pensando nada más en el sistema de gobierno, en el sistema político que sirve para cambiar de partido en el gobierno, no estoy pensando nada más en el mecanismo para cambiar a un partido por otro, no es el quítate tú porque quiero yo. Cuando hablo de democracia desde luego que pienso en el derecho del pueblo a elegir libremente a sus autoridades, pero también en la dimensión social de la democracia, en que haya justicia, que haya el derecho al trabajo, que haya el derecho a un salario justo. Cuando hablo de la democracia estoy pensando en el derecho a la educación, en el derecho a la salud, en el derecho a una vida digna, a una vida justa, a una sociedad mejor. Por eso es este movimiento. Por eso, en vez de tristeza, nos sentimos muy fortalecidos. A pesar de los agravios, a pesar de los insultos, a pesar de la calumnia, a pesar de la vulgaridad, estamos muy fortalecidos, porque como decía ese gran liberal, Ponciano Arriaga: entre más nos golpean, cuando se defiende una causa justa, más dignos nos sentimos. Vamos hacia adelante. Yo ya había hablado de la democracia, volví a hacerlo y aquí estamos para protestar por el fraude y para mantener en alto la bandera de la democracia, pero también aquí estamos para reconocer el valor cívico, las condiciones, la firmeza de nuestros diputados, diputadas y diputados. Estamos aquí para reconocer la firmeza de los legisladores, diputadas, diputados, senadoras, senadores. ¡Arriba nuestros legisladores! Este es el mejor pago a nuestros legisladores, este es el mejor reconocimiento. Ya me imagino, a los que siempre se han dedicado a comprar conciencias y lealtades, lo que le decían a nuestros legisladores, las propuestas indecorosas que les estuvieron haciendo, ya me lo imagino, ya sé cómo son: Ciudadano, compañero, amigo, colega, hay que honrar esta Cámara, hay que actuar con rectitud, no se puede estar empañando el nombre del Poder Legislativo, tú eres legislador, tú eres parlamentario, pórtate bien, no hagas estas cosas porque, además, te va a sacar López Dóriga como revoltoso. No cayeron en la trampa nuestros legisladores. Ese régimen caduco, de corrupción y de privilegios ya tiene muchos paleros, muchos aplaudidores. Y nuestros legisladores dijeron: Nosotros no, con nosotros no van a contar. Por eso hay que reconocer lo que hicieron. ¿A poco ya no aburren, ya chole con la cantaleta de que somos revoltosos, de que somos violentos? Ya lo dije hace un momento en el Zócalo y lo repito ahora, que se escuche bien: la banda más peligrosa de México, la más nociva para los intereses generales, para la sociedad, es la banda de potentados que nos robó la elección presidencial. ¿Sí o no? Nada más que son tan hipócritas que siempre están viendo nada más la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Son unos verdaderos delincuentes y hay que llamarlos por su nombre. Esto tiene que ver mucho con el cambio de conciencia, con la revolución de la conciencia, porque nos tenían muy domesticados, muy dominados, nos tenían muy apergollados. Nada más podíamos hablar de delincuencia y de rateros cuando se trataba de los rateros comunes, de los rateros de la calle, de los que se robaban un bolso en el mercado, y los grandes rateros, esos no perdían ni si quiera su respetabilidad, les tenía uno que seguir rindiendo culto. Por eso tenemos que llamar ya a las cosas por su nombre. Yo respeto a un indígena, a un campesino, a un obrero, a un comerciante, pequeño empresario, que con esfuerzo logra obtener ingresos para vivir, para disfrute de él y de su familia. Pero no tengo por qué respetar a un ladrón, aunque se trate de un potentado y siempre lo voy a llamar por su nombre: ratero. También en este acto es muy importante la participación de ustedes. ¿Qué haríamos sin el apoyo de ustedes? Nada, nada. Aquí está nuestra fuerza, en ustedes. Por eso no me voy a cansar de agradecerles su apoyo, su confianza. Saben que tienen ejércitos nuestros adversarios, tienen dinero, pero no tienen lo mero principal, no tienen el apoyo del pueblo. ¿Y saben qué es el poder? El pueblo, el pueblo es el poder, aquí y en cualquier lado, lo demás es pura parafernalia. El poder dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. Por eso, mientras estemos aquí, unidos, defendiendo nuestros principios, nuestros ideales, vamos a hacer muy fuertes, nada ni nadie nos va a poder destruir. Y tenemos que seguir en este movimiento y seguir haciéndolo de manera pacífica. Desde anoche que nos reunimos para decidir sobre esta protesta, yo planteé que no iba a caerse en ninguna provocación, porque yo conozco lo que están ustedes pensando, porque todos sabemos que este es un movimiento de mujeres y de hombres concientes, sabemos que no nos conviene caer en ninguna provocación, que no nos conviene la violencia, que usan la violencia los que no tienen al pueblo y los que no tienen la razón. Por eso yo les felicito, porque estamos aquí, y como dijimos en el Zócalo, ni una pared rayada, ni un vidrio roto, ni un solo incidente. Este es un movimiento de hombres y mujeres libres concientes y pacíficos. Y así vamos a seguir, de manera pacífica. Yo lo explicaba en la mañana: si nos enfrentamos a los granaderos, a la Policía Federal Preventiva, al Ejército, saben que a los de arriba ni les preocupa y no les interesa, la pasan muy bien, porque usan a la policía, usan al Ejército para enfrentar al pueblo. Nosotros no nos vamos a enfrentar a la policía y al Ejército, porque el Ejército y la policía, sobre todo el Ejército de abajo, los soldados rasos, como ya lo dije, están muy mal pagados, ganan 3 mil pesos al mes y era y sigue siendo uno de los compromisos, porque vamos a mejorar también los sueldos de los soldados y de la policía de todo el país. ¿Por qué nos vamos a enfrentar a policías y a soldados si Roberto Hernández está muy bien? ¿Vamos a ocuparnos de la policía y del Ejército y desatender a Salinas, a Roberto Hernández, a los verdaderos mafiosos? No, no, no, no, nosotros sí sabemos quiénes son nuestros adversarios, nunca vamos a caer en la trampa de la violencia, este es un movimiento pacífico. Yo aprovecho para decirles que, ya como parte de la Presidencia colectiva, porque todos vamos a ser gobierno, todos vamos a ser representantes del gobierno legitimo, como parte de esa Presidencia colectiva y como parte de la Presidencia itinerante, voy a recorrer, lo vuelvo a decir, todo el país, los 2 mil 500 municipios de México, porque vamos a fortalecer nuestra organización. Queremos transformar a México desde abajo y con la gente y hemos llegado a una conclusión, que fue una de las decisiones más importantes que se tomaron en la Convención Nacional Democrática: Llegamos al convencimiento de que se requiere construir una nueva República, una nueva cosa pública, que ya no es posible seguir con las mismas instituciones que han sido tomadas, secuestradas, que están al servicio de las minorías. Esas instituciones que ya envilecieron nuestros adversarios y como se dice, no es posible poner vino nuevo en botellas viejas, necesitamos construir las nuevas instituciones. Por eso fue muy importante el que se decidiera declarar abolido el régimen de corrupción y de privilegios, fue muy importante decir: ¡Al diablo con sus instituciones! Nosotros vamos a tomar otro camino. Y a eso nos vamos a dedicar. Vamos a trabajar, desde abajo, en la construcción de la nueva República y no es nada más el construir estructuras de gobierno, de poder, inclusive, no es nada más pensar en la organización de nuestro movimiento. Lo más importante es que tiene que surgir, de este movimiento, una nueva corriente del pensamiento. No es posible que sigamos actuando en la vida pública con el mismo código de la política tradicional y no es posible que sigamos aceptando como válido el modelo de vida en donde siempre se impone y triunfa el dinero sobre la moral y sobre la dignidad de nuestro pueblo. ¿No les parece que tenemos que crear una corriente de pensamiento nueva? ¿No les parece que tenemos que reafirmar los valores de nuestro pueblo? Si hay algo grande, extraordinario, en México es precisamente la fortaleza en valores, en cultura, de nuestro pueblo. Tenemos no sólo un pueblo trabajador, tenemos un pueblo noble, bueno, extraordinario, con muy buenas costumbres, con muy buenas tradiciones. ¿Pero qué ha venido sucediendo? Que eso se ha hecho a un lado y se ha venido imponiendo una forma de vida egoísta, individualista, en donde hay que triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole. Por eso vamos a crear esa nueva corriente de pensamiento, para afianzar los valores de nuestro pueblo y al mismo tiempo ir creando nuevos valores, porque no es nada más lo material, este movimiento no es nada más para alcanzar mejores condiciones de vida y de trabajo, este movimiento no es nada más para alcanzar mejoras materiales, este movimiento es para que podamos alcanzar mejores condiciones espirituales, es decir, que podamos vivir con armonía, por nosotros mismos y con el prójimo, este movimiento es para que hombres y mujeres sepan triunfar pero a partir del trabajo, a partir de la generosidad, de la verdadera solidaridad. Tenemos que humanizarnos cada vez más. Una de las cosas que más me choca y detesto de la derecha es que todo lo deshumaniza. Ellos no ven más que intereses, nada más ven lo que les conviene en lo individual, aunque vayan a la iglesia todos los domingos son los primeros en olvidar los mandamientos y en olvidar a la gente que necesita el apoyo de otros. Por eso vamos a ir creando esa corriente de pensamiento. Hay en nuestro movimiento extraordinarios intelectuales, filósofos, que se van a hacer cargo de ir elaborando toda esa propuesta y la vamos a ir difundiendo, porque le vamos a dar ese sentido a nuestro movimiento, de mucha fortaleza moral y, además, esto va a estar acompañado también con una nueva forma de hacer política, en el entendido de que la política es un imperativo ético. Todo servidor público tiene que actuar con honestidad, con austeridad, tiene que ser verdaderamente solidario con el pueblo, no queremos políticos fantoches, no queremos ya políticos prepotentes, políticos ladrones, eso ya no lo queremos en nuestro país. Vamos hacia adelante, hacia la construcción de la nueva República. Quiero terminar agradeciéndoles su apoyo, quiero también decirles a ustedes que he contado no sólo con el respaldo de los legisladores del Frente Amplio Progresista, he contado con el apoyo también de los dirigentes de los partidos que forman parte del Frente Amplio Progresista. Está aquí Dante Delgado, que siempre nos ha respaldado. He contado con el apoyo de los dirigentes del PT, de Alberto Anaya y otros dirigentes. Y desde luego, tenemos el apoyo de Leonel Cota, dirigente del PRD. Estamos unidos, y les digo que hay mucha gente que no participa, que no milita en los partidos del Frente Amplio Progresista, ciudadanos que están también con nosotros y mucha gente de la sociedad civil, porque este es un movimiento amplio, plural, en el que tienen cabida todos, mujeres, hombres de buena voluntad. He contado con el apoyo de ustedes, y qué les digo, me siento orgulloso, es un honor no sólo ser Presidente Legítimo de México, como lo dije en el Zócalo, es un honor ser dirigente de mujeres y de hombres libres, concientes, como son ustedes. Por eso me siento muy fortalecido. Vamos hacia adelante. No le hace, y esto también tenemos que irlo internalizando, vamos a enfrentar todas las adversidades, no le hace que nos lleve tiempo, que se escuche bien, no le hace que en el camino hacia la transformación profunda que requiere nuestro país nos lleve tiempo, no le hace, porque la causa que estamos defendiendo es fundamental. Por eso no perdamos la cabeza. Vamos construyendo nuestra organización y yo sé que más temprano que tarde va a triunfar la causa de la justicia, de la libertad y de la democracia. Y como decía ese gran Presidente, el mejor Presidente de México, Benito Juárez, vamos a rescatar a México como se pueda, con lo que se pueda y hasta donde se pueda.

jueves, 1 de noviembre de 2007

LA GUERRA DE TRES AÑOS


Desde tres distintos campamentos liberales, Juárez ganó la Guerra de Tres Años en medio de cien desastres dolorosos y tres victorias fulgurantes.
En Guanajuato, donde la Reforma como la Independencia tuvo su primer refugio y su primer lucero, Juárez lanzó su primera proclama de Presidente, dictando a su pueblo la única regla de su conducta y su primer mandamiento de paz:
La voluntad general expresada en la Constitución y en las leyes que la nación se ha dado por medio de sus legítimos representantes, es la única regla a que deben sujetarse los mexicanos para labrar su felicidad a la sombra benéfica de la paz.
En Guadalajara, en cuyo Palacio de Gobierno y en la hora misma de los fusilamientos, Guillermo Prieto, quemando todos los ardimientos de su sangre de gran republicano y todos los fuegos de su ensueño de poeta en aras de la salvación de su patria, cubrió el pecho y la vida de Juárez y detuvo la descarga de los fusiles con aquel grito sublime: ¡Levanten esas armas! ¡Los valientes no asesinan! Allí en Guadalajara —repito—, Juárez proclamó su amor al pueblo y su fe en la justicia:
¡Pueblo de México: Tened fe en la posibilidad de restableceros! ¡Un poco de energía, una ciega sumisión a la justicia, la proclamación y respeto de los verdaderos derechos, volverán a la República la paz! Con esas creencias que son la vida de mi corazón, con esta fe ardiente, único título que enaltece mi persona hasta la grandeza de mi encargo, incidentes de la guerra son despreciables. ¡El pensamiento está sobre el dominio de los cañones y la esperanza inmortal nos promete la victoria decisiva del pueblo!
Y en Veracruz, desde cuya invicta muralla el pensamiento liberal mexicano respondió al estruendo del cañon enemigo don el fuego glorioso de las Leyes de Reforma, Juárez expresó en su arenga a los heroicos defensores del puerto la razón sagrada de su causa:
Ni la libertad, ni el orden constitucional, ni el progreso, ni la paz ni la independencia de la nación, hubieran sido posibles fuera de la Reforma.¡Mexicanos: inmensos sacrificios han santificado la libertad de esta nación! ¡Sed tan grandes en la paz como lo fuisteis en la guerra y la República se salvará! La justicia reinará en nuestra tierra: la paz labrará su prosperidad; la libertad será una realidad magnífica y la nación atraerá y fijará sobre sí la consideración de todos los pueblos libres o dignos de serlo.
El júbilo del triunfo esperado estalló allí mismo en Veracruz, donde el presidente Juárez asistía a una función de gala en el teatro. Su presencia comunicaba una profunda emoción patriótica al pueblo, cuyo interés se repartía entre la escena que evocaba la Guerra Santa en Inglaterra en el siglo XVI, y la figura austera y recia de aquel indio estoico, nuevo capitán del destino de México.
De pronto un correo corrió la cortina y, al ponerse Juárez en pie, la orquesta enmudeció y aquella multitud de patriotas se levantó como un hombre para escuchar la voz de Juárez leyendo el parte que anunciaba la derrota de Miramón bajo la espada victoriosa de González Ortega, en la batalla de Calpulalpan.
La atenta admiración del público pasó del escenario al palco del Presidente, y el grupo de artistas olvidó los trajes y los cantos que evocaban las luchas de la vieja Inglaterra, para llenar el aire con las notas marciales de La Marsellesa, que hicieron estremecer el bronce impasible del pecho de Juárez, al desbordar el sentimiento del pueblo en un grito sonoro: ¡Viva la Independencia! ¡Viva la Reforma! ¡Viva Benito Juárez!
En medio del fuego y la esperanza de las multitudes, Juárez volvió triunfante a la capital de la República, en enero de 1861, terminada la Guerra de Tres Años y vencido, definitivamente, el Partido Conservador.

Juárez, soldado de la paz



En la teoría de los fundadores de México, Cuauhtémoc es el gesto, Hidalgo es la fe, Morelos es la acción, y Juárez es la conciencia de la patria.

En esta misma tribuna, la representación nacional ha confiado a la humildad de nuestra palabra el cumplimiento de dos honores: ayer, enaltecer la gloria de Cuauhtémoc, cuya muerte dio vida al primer mexicano de la historia. Y hoy, evocar la grandeza de Juárez, cuya tumba la historia ha convertido en cuna del más universal de los mexicanos.
Porque los tres grandes postulados por los que Juárez luchó han llegado a ser principios universales: la libertad de conciencia, la seguridad ciudadana y el respeto mutuo de los pueblos.
Para ello, tuvo que enfrentarse al numeroso y renovado ejército de las tiranías internas y vencer a la fuerza imperialista que armara la intervención. Ahora, lucha al lado de los grandes libertadores continentales, unido su pensamiento a la voluntad democrática de nuestros pueblos, por una América soberana en la paz y digna en la libertad.