lunes, 26 de octubre de 2009

Desde adentro


Fuente: La Jornada de Oriente (Tlaxcala)
Difusión Soberanía Popular

Coral Avila Casco

En octubre de 1953, el artículo 34 constitucional fue reformado y quedó de la siguiente manera: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: I. Haber cumplido los 18 siendo casados o 21 si no lo son y, II. Tener un modo honesto de vivir”.

De esta manera, el reconocimiento de la ciudadanía femenina y su derecho al voto, generaba un importante avance para la construcción de una sociedad vanguardista, justa y equitativa.

Han pasado 56 años de esta reforma y los cambios no han sido sustanciales para marcar la diferencia, y aún hay un sinfín de pendientes para lograr que esta ciudadanía femenina esté respaldada por el respeto irrestricto y el ejercicio responsable de todos nuestros derechos.

Si bien es cierto que muchas condiciones hacen que las mujeres estemos en posiciones de vulnerabilidad, esto no implica que tengamos que asumir una actitud de debilidad y de aceptación. O bien de irresponsabilidad al pretender que las instituciones sean las que inicien los cambios, porque de sobra está decir a quienes toman las decisiones que el tema de las mujeres no existe.

Y cómo va a existir, cuando las mismas mujeres permitimos que se nos use para cumplir con el requisito de las cuotas de género de los partidos políticos y una vez en el cargo cedemos el espacio para que los varones lo tomen, cuando permitimos que devalúen nuestro desempeño profesional y lo basen al “enamoramiento” o porque somos las amiguitas del compañero varón, cuando no alzamos la voz de indignación cuando describen en los medios que la mujer víctima de feminicidio vestía ropa interior muy sugerente y coqueta.

Cómo vamos a hacer que las instituciones públicas dejen de utilizar el tema de las mujeres y sigan entorpeciendo nuestro empoderamiento, si seguimos calladas, si no exigimos y no evidenciamos y denunciamos los atropellos de que somos objeto.

No hay comentarios: