martes, 7 de abril de 2009

Los “escuadrones de la muerte” de EU


Autor: Webmaster

La televisora MSNBC informa que el periodista Seymour Hersh descubrió que el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, operó “escuadrones secretos de asesinato” durante la administración de George W. Bush.

Eric Black / Red Voltaire-Agencia IPI

La estación de televisión estadunidense MSNBC informó que el periodista de investigación Seymour Hersh ha descubierto evidencia de que el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, operó, durante la administración gubernamental de George W. Bush, “escuadrones secretos de asesinato” desde la Casa Blanca y utilizó personal militar, sin conocimiento de la Oficina Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

Keith Olbermann, presentador de MSNBC Countdown, discutió el informe con Jonathan Alter. Alter dijo que los detalles “horrorizarán al lector”.

En un evento de “Grandes Conversaciones” en la Universidad de Minnesota, realizado en la primera quincena de marzo, el legendario periodista de investigación Seymour Hersh atrajo más atención de lo que se proponía cuando habló sobre nuevos supuestos casos de espionaje interior de la CIA, y sobre una continua operación militar clandestina que llamó “red ejecutiva de asesinato”.

Hersh habló con mucha confianza sobre estos hallazgos en su actual investigación, sobre la cual todavía no ha escrito.

En un intercambio posterior de correos electrónicos, Hersh dijo que sus declaraciones fueron “una respuesta honesta a una pregunta” del moderador del evento, el politólogo de la Universidad de Minesota, Larry Jacobs, y “no a algo sobre lo que haya querido extenderme en público.” Hersh no retiró sus declaraciones, que dijo provienen de investigaciones que está haciendo para un libro, pero que puede tardar uno o dos años antes de que tenga lo que necesita sobre el tópico para que sea “efectivo, es decir, empírico, incluso para el más escéptico.” La velada de “gran conversación”, con Walter Mondale y Hersh, moderada por Jacobs e intitulada “La crisis constitucional de Estados Unidos,” parecía ser un repaso, sobre todo histórico, de eventos que han puesto a prueba la constitución estadunidense.

Hersh y Mondale hablaron sobre los modelos por los que los presidentes parecen intoxicarse con el Poder Ejecutivo, frustrados por las limitaciones de ese poder por el Congreso y el público; atraídos a acciones clandestinas incorrectas que exceden sus poderes constitucionales, en la creencia de que pueden obtener resultados y que nunca serán descubiertos.

A pesar de unas pocas referencias a los “padres fundadores”, la historia fue sobre todo reciente, comenzando con la guerra de Vietnam y gran parte provocada por el gobierno de George W. Bush, al que ambos denunciaron rotundamente.

Al final de una respuesta de Hersh sobre cómo tienden a suceder esas cosas, Jacobs preguntó: “¿Y siguen sucediendo hasta hoy?” —¡Claro! Después del 11 de septiembre no he escrito todavía sobre esto, pero la Agencia Central de Inteligencia estuvo profundamente involucrada en actividades internas contra gente de la que pensaba que eran enemigos del Estado, sin ninguna autoridad legal para hacerlo; ni siquiera los han llamado por ello. Son cosas que pasan.

“En el New York Times se lee algo sobre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, JSOC lo llaman. Es un ala especial de nuestra comunidad de operaciones especiales que existe independientemente.

No dependen de nadie, hasta que llegó Cheney. No dependían del jefe del Estado Mayor Conjunto o del señor Robert Gates, secretario de Defensa. Dependían directamente de Cheney.

“El congreso no lo supervisa. Es esencialmente una red ejecutiva de asesinatos, y ha estado funcionando sin parar.

Sólo en el Times hubo un artículo de que su dirigente, un almirante de tres estrellas llamado William H. McRaven, ordenó detener sus operaciones porque hubo muchas muertes colaterales.

“Bajo la autoridad del presidente Bush, han ido a países, sin hablar con el embajador o el jefe de estación de la CIA; encontraban personas en una lista y las ejecutaban, y partían de vuelta. Lo han estado haciendo en nombre de todos nosotros.

“Es complicado porque los tipos que lo hacen no son asesinos, y sin embargo lo que cometen son asesinatos. Es un tema muy complicado, porque son jóvenes que fueron a las fuerzas especiales. En muchos casos, eran los mejores y los más brillantes. Realmente no exagero. Son tipos formidables que se alistaron para hacer el tipo de tareas necesarias que, piensan, son para proteger a Estados Unidos.” Hersh, el periodista de investigación más conocido de su generación, escribe sobre esta clase de temas para The New Yorker. En junio pasado escribió sobre el JSOC: “Bajo la interpretación de la ley del gobierno de Bush, actividades militares clandestinas, a diferencia de operaciones encubiertas de la CIA, no tienen que ser descritas en un finding (conclusión), porque el presidente tiene un derecho constitucional de comandar a fuerzas de combate en el terreno sin interferencia del Congreso.”



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