domingo, 8 de marzo de 2009

Comerciantes del Parque Morelos denuncian hostigamiento de la alcaldía de Guadalajara

Ya están derribando varías neverías; la mía la clausuraron: Sonia de Lozano

En el lugar persiste la indigencia, la prostitución y la delincuencia, lamentan

JORGE COVARRUBIAS

La última vez que el presidente municipal de Guadalajara, Alfonso Petersen Farah, se reunió con la Asociación de Propietarios y Arrendatarios del Parque Morelos para darles a conocer el proyecto de la Villa Panamericana fue el año pasado en el mes de julio. Llegó a muy temprana hora, las 7 de la mañana, recuerda Sonia de Lozano, comerciante de la Nevería Morelos que se encuentra justo en el centro del Parque, con una tradición de más de 40 años.

“Estaba todo oscuro, lloviendo, quién se iba a enterar”, relata la señora.

En aquel entonces Petersen afirmó que las neverías del rededor se iban a respetar. “Falso”, dice De Lozano, algunas neverías ya las están derribando y la suya fue clausurada el 27 de octubre del año pasado en un “acto vandálico”, completa su esposo Gabriel Lozano.

Mientras la señora prepara un raspado de piña a un cliente que acaba de llegar, recuerda que ese día acababa de dejar a sus hijos en la escuela y al regresar al establecimiento se encontró a un destacamento de 20 inspectores encabezados por el secretario general del Ayuntamiento, Alfonso Rejón Cervantes, quien soltó sin preámbulos: “¡Ya saben qué hacer!”, y el personal colocó un sello de clausura.

Era alrededor de las 13 horas, y de acuerdo con De Lozano, los inspectores buscaron pretextos antes de colocar los sellos; que no había contrato de agua con el SIAPA, que no había control de desagüe, y finalmente se “colgaron” de las hojas secas que caen de los árboles para cerrar el negocio, con el argumento de que ocasionaban basura y no había contenedores para depositarlas.

“No hubo apercibimiento, no hubo nada, nomás fue así”, señala la comerciante.

Dos meses y medio permaneció cerrado el local, que además de los tradicionales raspados, vende también lonches, hot-dogs, hamburguesas, dulces, frituras y aguas frescas.

El concesionario, Gabriel Lozano, colocó en la parte superior del establecimiento una manta explicando a su clientela los motivos del cierre tan abrupto que ordenaron las autoridades.

“…Hemos sido objeto del abuso de nuestras autoridades municipales, vulnerando nuestros propios derechos constitucionales bajo la justificación de la construcción de la Villa Panamericana …”

Vecinos solidarios con el concesionario colocaron calcomanías en contra de la Villa y repartieron algunas ampliaciones de artículos que este diario ha publicado en torno al proyecto. Las autoridades les dijeron que estas acciones les iban a perjudicar más.

A mediados del pasado mes de enero volvió a abrir el establecimiento gracias a una suspensión provisional que le otorgó al concesionario la sala cuarta del Tribunal Administrativo del Estado (TAE), y aunque todavía no hay una resolución definitiva, el Ayuntamiento de Guadalajara movilizó su maquinaria legal para propiciar un desalojo por la vía civil.

Según lo estipulado en la demanda, Gabriel Lozano y su esposa tienen 60 días para desocupar el inmueble o atenerse a las consecuencias.

El afectado sostiene que no se niega a dejar el lugar, lo único que pide son opciones para continuar trabajando de honestamente, mediante una reubicación o el pago de daños.

Las ofensas de Petersen y Rejón

Este año, el establecimiento de los Lozano ya no recibió la renovación del contrato, ni la orden de pago con la cual liquidaba la renta anual para operar conforme al reglamento. En uno de los Miércoles Ciudadanos que se llevaban a cabo en el patio del edificio de la Presidencia Municipal antes de que cambiara su horario y salieran a las colonias, Gabriel fue a pedirle explicaciones a Petersen Farah para llegar a un convenio de pago.

De acuerdo con Sonia, el primer edil maltrató incluso con palabras obscenas a su marido, a quien acusó de abusar de su condición de discapacitado, ya que perdió su mano derecha en un accidente.

–Bueno, dice (Petersen) 'pero para qué eres tan chillón si de todos modos te estamos regalando'.

–¿Con esas palabras?

–Ey (sic) le dice (Petersen)… '¡claro, vienes bien vestido!' … 'Bueno (responde su esposo) no vengo tampoco mal vestido, o qué, ¿Para venir a pedirle algo tengo que venir como indigente?', 'No… (le dice), yo vengo a pedir mis derechos'.

Después de esa breve entrevista se les elaboró un convenio de pago, que al tratar de liquidar en Tesorería les fue rechazado, y otra vez acudieron a la Presidencia a pedir explicaciones.

En esa ocasión respondió el secretario general Alfonso Rejón Cervantes, quien argumentó que por orden del presidente municipal no se darían más permisos en esta zona, a la vez que agregó una amenaza.

“No hay más que de dos; ¡O te sales por las buenas o por las malas, porque si no, por las malas te voy a cobrar hasta la factura!”, le sentenció.

Cuando Petersen Farah habla de que la convocatoria para construir la Villa ha sido transparente y que se entregó la suficiente información a los propietarios de fincas y arrendatarios, De Lozano precisa que durante el tiempo en que se lanzó la oferta para comprar las viviendas, el personal del municipio llegó aventando discos compactos y folletos a los domicilios “donde salía el doctor Petersen dando la información de las Villas Panamericanas, del posible proyecto y que era algo muy bueno para todos los habitantes”.

A la fecha, tanto vecinos como arrendatarios desconocen en qué consistirá la propuesta.

Por estos días, se ve en el Parque Morelos a una decena de jardineros muy hacendosos; arreglan el suelo, cortan el pasto, podan las ramas de los árboles, eliminan plagas, y retiran la basura del lugar, al parecer motivados por la visita de Felipe Calderón, que inaugurará el próximo miércoles el nuevo sistema de transporte público Macrobús, que correrá por la Calzada Independencia.

Salvo esta visita del mandatario, la cotidianidad en el Parque Morelos está sellada por la indigencia, prostitución, y delincuencia que se expresa en asaltos con arma blanca, venta y consumo de drogas, acentuándose más cuando cae la noche.

“Ya no nada más son las mujeres las que vienen aquí, sino también homosexuales, y se está proliferando de una manera que de veras ya muchas amas de casas, son tres escuelas primarias las que están aquí, un kinder, les da temor pasar por el parque, porque a la que no le arrebatan la bolsa o ven cosas que no están parejitas aquí de homosexuales y la seguridad dónde está. Aquí han asaltado a personas, hemos hablado, llegan como siempre, tarde, y luego les decimos 'pero qué pasa con la seguridad' … 'No, es que ya es zona de tolerancia', responden”, expresa Sonia.

A pesar de todo, dice, algo se le agradece a Petersen y es el hecho de que su obstinación de construir la Villa Panamericana en el sitio, logró la unión de los residentes y comerciantes que sólo se conocían de vista y ahora son “buenos amigos”.

Fuente: La Jornada de Jalisco

No hay comentarios: