lunes, 26 de mayo de 2008

Memorial del 68


Elena Poniatowska

Presentación del catálogo Memorial del 68, realizada en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, acto al que asistieron algunos ex líderes estudiantiles, como Manuel Peimbert, Fausto Trejo, Leopoldo Ayala, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Myrthokleia González y Óscar Menéndez, entre otros Foto:CarlosCisneros



El libro Memorial del 68 es el principio de la curación de una herida muy grande.

Memorial del 68 recoge las voces de 57 integrantes del movimiento estudiantil de 1968 y nos da un testimonio conmovedor por su veracidad.

Memorial del 68 es la historia personal de quienes vivieron el movimiento estudiantil.

Memorial del 68 es un balance en el que participan la Universidad Nacional Autónoma de México, la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, la editorial Turner de México. Escriben Álvaro Vásquez Mantecón, Juncia Avilés, Sergio Raúl Arroyo, Alejandro García Aguinaco, Roger Bartra, Alberto del Castillo, Ricardo Pérez Montfort, Greco Sotelo, Georges Roque, Cuauhtémoc Medina y Carlos Monsiváis.

Memorial del 68 duele porque registra, evidencia, acusa y muestra la ingenuidad e indefensión de jóvenes idealistas, como idealista era el gran José Revueltas quien fue la figura adulta más sobresaliente del movimiento estudiantil.

Memorial del 68 es un material muy valioso en el que debemos detenernos y del que nos tenemos que hacer responsables, porque expone prácticas del gobierno que todavía siguen vigentes. Es un documento sólido que da cuenta del autoritarismo. Por eso, también ayuda a analizar el presente de nuestro país, ya que muestra la irracionalidad del poder y de quienes lo ejercen.

Según Margarita Suzán, la manifestación del 27 de agosto de 1968 resultó una gloria, porque los muchachos lograron convertir las calles del centro en un nicho de libertades y una caja de resonancias de las consignas. Tomar la calle era una hazaña feliz, los estudiantes gritaban que querían cambiar la sociedad y codo con codo lograrían que todos los mexicanos tuvieran las mismas oportunidades. De ahí en adelante, la plancha del Zócalo pertenecería a los mexicanos más pobres. Los jóvenes querían darlo todo, su misión era entregar su vida, nunca habían sido tan felices, por eso la advertencia del filósofo Luis Villoro cayó como un balde de agua fría: “Están empezando a amenazar y la represión que viene es real. Uno se embriaga en los mítines y se embriaga en las asambleas y pierde piso y pierde el sentido de realidad y acaba siendo devorado por su propio delirio”. También Gerardo Estrada planteó que para algunos, particularmente para los maestros y los alumnos de Ciencias Políticas, la idea ya no era ganar, “sino cómo negociar una salida que permitiese el cumplimiento de ciertas demandas (…) La idea de que podía haber una represión que costaría vidas era muy clara para muchos. La pregunta era: ¿cómo hacemos para que esto no acabe en una represión sangrienta?”

Memorial del 68 consigna las voces de 10 mujeres: Marta Lamas, Lucy Castillo, Margarita Suzán, Myrthokleya González, Ana Ignacia Rodríguez La Nacha (quién estuvo en la cárcel), Elisa Ramírez, Ifigenia Martínez (a quien los soldados detuvieron el día que entraron a Ciudad Universitaria), Marcia Gutiérrez, Maria Teresa Juárez de Castillo, esposa de Heberto Castillo, que cuenta cómo Heberto escapó corriendo de su casa a unas cuadras de Ciudad Universitaria y pudo esconderse entre las rocas del pedregal de Santo Domingo y llegó a la Universidad donde lo cuidaron y lo protegieron los muchachos porque venía herido y estuvo a punto de que se le reventara el vientre.

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