miércoles, 28 de noviembre de 2007

Historia de provocaciones al DF

Ciudad Perdida

Miguel Ángel Velázquez
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx
ciudadangel@hotmail.com


Historia de provocaciones al DF
Los agoreros del gabinete
Desde inundaciones hasta campanazos


La historia de las agresiones, o provocaciones, los obstáculos que ha tenido que sortear el gobierno de la ciudad, en apenas un año de la gestión de Marcelo Ebrard, dan idea de la profundidad del conflicto entre los gobiernos federal y de esta metrópoli.
En junio pasado, desde Los Pinos, Felipe Calderón inicia la ofensiva y señala que no se realizan obras en el DF referentes al drenaje. En el mismo mes, uno de los dos golpeadores consentidos de Calderón aparece con declaraciones en contra de Ebrard. Javier Lozano, secretario del Trabajo, se lanza en contra del jefe de Gobierno por no desalojar a los manifestantes en contra de las reformas a pensiones del ISSSTE.
No pasó mucho tiempo, y el 27 del mismo mes, Miguel Ángel Yunes, director del ISSSTE, se suma a la voz de Lozano y pide al gobierno de la capital que retire a los manifestantes que iniciaron un plantón a la afueras de las oficinas centrales del edificio de la institución.
Al iniciar julio, el día 4 aparece el otro porro consentido de Los Pinos: José Luis Luege, director de la Conagua, e inicia una campaña de miedo en contra de los habitantes del DF. A este personaje le toca sembrar la primera semilla del terror, al advertir que la capital podría sufrir una inundación de consecuencias catastróficas para su gente y acusa al GDF de desviar los recursos para el desazolve en otras tareas. Lo malo del caso es que días después se le atravesó Tabasco, y el funcionario panista quedó sumido en total mutismo.
Como las palabras de Luege no tuvieron la recepción deseada, el 16 junio Felipe Calderón asegura que el GDF no ha trabajado y la ciudad está en riesgo de inundación. Los dos personajes estaban tan ocupados en salvar a la ciudad de México, que los ahogó Tabasco.
Por alguna razón aún desconocida, en agosto no hubo tanto alboroto, pero en septiembre volvió a aparecer Javier Lozano, esta vez en un asunto que sí le competía: el Seguro del Desempleo, que seguramente miró como un peligro para México, y que criticó a la primera, sin más datos o pruebas que la consigna de golpear.
Y llegó octubre, y el día 7 un grupo de católicos hartos de su guía espiritual, el cardenal Norberto Rivera Carrera, lo agredieron físicamente cuando se retiraba de la Catedral. El hombre santo que no considera que sus acciones puedan ser repudiadas por sus fieles, acusó al gobierno de la ciudad de tal manifestación.
Para noviembre, el día 13 para se exactos, el gobernador de Tabasco llama al DF a coordinarse con autoridades federales y estatales. Se retienen tráilers con víveres dirigidos a Tabasco. Laura Bursa, titular federal de Protección Civil, advierte que la ayuda que el GDF envía a esa entidad, no está en coordinación con en el Plan DN-3, y también se dice que los apoyos de la ciudad de México sólo llegan a municipios gobernados por el PRD. Suficiente para que el día 15 Lozano vuelva a las andadas y califique a Ebrard de mezquino y ruin.
Y por fin llegan las campanas, el domingo18 de noviembre, y durante la Convención Nacional Democrática irrumpe un grupo de perredistas en la Catedral, un día después, la Arquidiócesis culpa al gobierno que encabeza Ebrard de no prestar la seguridad necesaria para el ejercicio del culto, y los espacios noticiosos se llenan de argumentos en contra de los perredistas y del Gobierno del DF.
Por eso, cuando Luego Tamargo declara que hay protagonismo del gobierno de la ciudad trata de engañar, otra vez, a la gente. Quien deba el agua, como dice algún comercial del gobierno federal, que la pague, y nada más.
De pasadita
Un grupo de diputados, los de siempre, convocarán a una conferencia de prensa para tachar al jefe de las finanzas en el DF, Mario Delgado, de mentir en la propuesta de presupuesto que envió a la Asamblea. El problema está en que los cálculos de Delgado la inflación se disparará, cosa que no creen los legisladores que dan como ciertas las cifras del Banco de México.

http://www.jornada.unam.mx/2007/11/28/index.php?section=opinion&article=044o1cap

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