Ciudad Perdida
Miguel Ángel Velázquez
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx
• ciudadangel@hotmail.com
Historia de provocaciones al DF
Los agoreros del gabinete
Desde inundaciones hasta campanazos
La historia de las agresiones, o provocaciones, los obstáculos que ha tenido que sortear el gobierno de la ciudad, en apenas un año de la gestión de Marcelo Ebrard, dan idea de la profundidad del conflicto entre los gobiernos federal y de esta metrópoli.
En junio pasado, desde Los Pinos, Felipe Calderón inicia la ofensiva y señala que no se realizan obras en el DF referentes al drenaje. En el mismo mes, uno de los dos golpeadores consentidos de Calderón aparece con declaraciones en contra de Ebrard. Javier Lozano, secretario del Trabajo, se lanza en contra del jefe de Gobierno por no desalojar a los manifestantes en contra de las reformas a pensiones del ISSSTE.
No pasó mucho tiempo, y el 27 del mismo mes, Miguel Ángel Yunes, director del ISSSTE, se suma a la voz de Lozano y pide al gobierno de la capital que retire a los manifestantes que iniciaron un plantón a la afueras de las oficinas centrales del edificio de la institución.
Al iniciar julio, el día 4 aparece el otro porro consentido de Los Pinos: José Luis Luege, director de la Conagua, e inicia una campaña de miedo en contra de los habitantes del DF. A este personaje le toca sembrar la primera semilla del terror, al advertir que la capital podría sufrir una inundación de consecuencias catastróficas para su gente y acusa al GDF de desviar los recursos para el desazolve en otras tareas. Lo malo del caso es que días después se le atravesó Tabasco, y el funcionario panista quedó sumido en total mutismo.
Como las palabras de Luege no tuvieron la recepción deseada, el 16 junio Felipe Calderón asegura que el GDF no ha trabajado y la ciudad está en riesgo de inundación. Los dos personajes estaban tan ocupados en salvar a la ciudad de México, que los ahogó Tabasco.
Por alguna razón aún desconocida, en agosto no hubo tanto alboroto, pero en septiembre volvió a aparecer Javier Lozano, esta vez en un asunto que sí le competía: el Seguro del Desempleo, que seguramente miró como un peligro para México, y que criticó a la primera, sin más datos o pruebas que la consigna de golpear.
Y llegó octubre, y el día 7 un grupo de católicos hartos de su guía espiritual, el cardenal Norberto Rivera Carrera, lo agredieron físicamente cuando se retiraba de la Catedral. El hombre santo que no considera que sus acciones puedan ser repudiadas por sus fieles, acusó al gobierno de la ciudad de tal manifestación.
Para noviembre, el día 13 para se exactos, el gobernador de Tabasco llama al DF a coordinarse con autoridades federales y estatales. Se retienen tráilers con víveres dirigidos a Tabasco. Laura Bursa, titular federal de Protección Civil, advierte que la ayuda que el GDF envía a esa entidad, no está en coordinación con en el Plan DN-3, y también se dice que los apoyos de la ciudad de México sólo llegan a municipios gobernados por el PRD. Suficiente para que el día 15 Lozano vuelva a las andadas y califique a Ebrard de mezquino y ruin.
Y por fin llegan las campanas, el domingo18 de noviembre, y durante la Convención Nacional Democrática irrumpe un grupo de perredistas en la Catedral, un día después, la Arquidiócesis culpa al gobierno que encabeza Ebrard de no prestar la seguridad necesaria para el ejercicio del culto, y los espacios noticiosos se llenan de argumentos en contra de los perredistas y del Gobierno del DF.
Por eso, cuando Luego Tamargo declara que hay protagonismo del gobierno de la ciudad trata de engañar, otra vez, a la gente. Quien deba el agua, como dice algún comercial del gobierno federal, que la pague, y nada más.
De pasadita
Un grupo de diputados, los de siempre, convocarán a una conferencia de prensa para tachar al jefe de las finanzas en el DF, Mario Delgado, de mentir en la propuesta de presupuesto que envió a la Asamblea. El problema está en que los cálculos de Delgado la inflación se disparará, cosa que no creen los legisladores que dan como ciertas las cifras del Banco de México.
http://www.jornada.unam.mx/2007/11/28/index.php?section=opinion&article=044o1cap
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miércoles, 28 de noviembre de 2007
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Costo económico creciente por la inundación de Tabasco
México SA
Carlos Fernández-Vega cfvmx@yahoo.com.mx • cfv@prodigy.net.mx
Costo económico creciente por la inundación de Tabasco
Falta de prevención y corruptelas contribuyeron al desastre
Se presume apoyo ante la real penuria
Como era previsible, en unos cuantos días los 2 mil millones de dólares fácilmente se incrementaron a casi 5 mil. Este último monto corresponde a la estimación oficial actualizada del costo económico causado por la inundación en Tabasco (70 por ciento del territorio estatal está bajo el agua), y ambos cálculos provienen del gobierno de la entidad, divulgados con sólo unos días de diferencia.
Pasarán los días y es de suponer que tal estimación se incremente (el nuevo cálculo no incluye, por ejemplo, la evaluación de daños en agricultura, industria e infraestructura escolar y carretera), pero en vía de mientras el gobierno estatal incrementó de 2 mil a 5 mil millones de dólares los mencionados daños, de tal suerte que de ser correcta la segunda cifra alrededor de la mitad del producto interno bruto tabasqueño se lo habría engullido el agua, producto de la inundación, la falta de prevención, los diques mal construidos y las corruptelas entre autoridades y empresas constructoras involucradas.
A pesar del petróleo –que no se incorpora a las cuentas estatales–, el producto interno bruto de Tabasco es uno de los más escuálidos de la República, inmerso en el circuito de menor desarrollo, con tasas de “crecimiento” inferiores a la de por sí raquítica media nacional (1.2 contra 2.2 por ciento, respectivamente). Esta entidad reporta “avances” similares a los registrados por estados como Aguascalientes, Campeche (otro estado con abundante oro negro, pero sin mayor repercusión en sus finanzas) e Hidalgo, lo que implica una situación de permanente supervivencia para sus pobladores con o sin inundaciones, aunque mayormente en esta última circunstancia.
La respuesta federal a la tragedia tabasqueña, ya no se diga la del gobierno estatal, ha sido por demás limitada, pero, eso sí, con muchos videos, fotografías, discursos y uno que otro saquito de arena a medio llenar. Alrededor de la mitad de la población de la entidad sobrevive anegada, carente de lo mal elemental, mientras desde el centro se presumen “apoyos” por 200 millones de pesos (sólo para pequeñas y medianas empresas), que no sirven ni para el arranque.
La ayuda que la sociedad destina a los damnificados fluye, pero la escasez de alimentos es enorme, y los pocos que se encuentran rápidamente han sido reetiquetados en más de 100 por ciento. Y en medio de la tragedia, la nota chusca, en ese mar de humor negro que brota en este tipo de situaciones, la pone la Procuraduría Federal del Consumidor (la Profeco), quien ha hecho un llamado a los tabasqueños “para que eviten compras de pánico y denuncien abusos”.
Paralelamente, se fortalece la campaña mediática de que las donaciones (económicas y en especie) son la respuesta rápida e indicada para hacer frente a la tragedia tabasqueña, pero es obvio que por esta vía, por muy buena voluntad y solidaridad que refleje, no se llegará muy lejos, como se ha demostrado en tragedias similares.
Por lo anterior, la única posibilidad real e inmediata de hacer frente a la tragedia tabasqueña es proceder al rescate (así, sin comillas) del estado y su población, mediante el uso proporcional de esa fortuna acumulada en forma de reservas internacionales en el Banco de México, que supera los 75 mil millones de dólares. Por mantenerlas intocadas, improductivas, del erario salen alrededor de 3 mil millones de dólares anuales. Entonces, úsense los dineros de la nación para ella misma y en beneficio de su gente. Una decisión de este alcance tiene efectos positivos para la República, no así el medio llenar saquitos de arena, con fotografías de ocasión.
Las rebanadas del pastel
De la lectoría, sobre el mismo tema: “sobre las deficiencias del gobierno para resolver un mega problema, como el que se presenta en Tabasco, es necesario subrayar que ni siquiera ha logrado establecer un compromiso sobre el monto de recursos que reclama una solución real. Creo que urge un mínimo de 17 mil millones de pesos, para atender las siguientes necesidades inmediatas: créditos para las 200 mil familias afectadas para que puedan sustituir sus muebles y reparar sus viviendas; recursos para reponer redes de agua, drenaje, electricidad, teléfono, pavimento en calles y carreteras, y alumbrado público; desazolvar ríos y drenaje pluvial; construcción de muros de contención. Esto reactivaría la economía y conllevaría una rápida recuperación. Pero además no muestran capacidad para ponderar el orden de magnitud de esos recursos, respecto de la hacienda pública global: solamente representan el 0.7 por ciento del presupuesto de egresos de la Federación para el año 2008 (a cualquier director de una empresa mediana no le temblaría la mano para autorizar un sobre ejercicio de esa proporción). Son equivalentes a 25 por ciento de los excedentes que recibirá el gobierno por el sobreprecio del barril de la mezcla de petróleo mexicano en este 2007, que casi alcanza 60 dólares. ¿Habrán olvidado que deben gobernar democráticamente a favor del pueblo, y en este momento de crisis se los están reclamando? (José Luis Apodaca Villarreal, japodaca@prodigy.net.mx)... La Biblioteca de las Artes invita a la presentación del libro Bibliografía de la Música en México: ISBN Siglo XX, del doctor Jaime González Quiñones, que tendrá lugar el jueves 8 de noviembre a las 18 horas en el vestíbulo de la misma Biblioteca, del Centro Nacional de las Artes, en Río Churubusco 79 esquina Tlalpan. El autor, quien obtuvo su doctorado en Musicología en The City University of New York, concluye su introducción con un deseo: “que mis benévolos lectores disfruten al hojearlo como yo disfruté al escribirlo” (dudas y comentarios a jaigonqui@att.net.mx).
Carlos Fernández-Vega cfvmx@yahoo.com.mx • cfv@prodigy.net.mx
Costo económico creciente por la inundación de Tabasco
Falta de prevención y corruptelas contribuyeron al desastre
Se presume apoyo ante la real penuria
Como era previsible, en unos cuantos días los 2 mil millones de dólares fácilmente se incrementaron a casi 5 mil. Este último monto corresponde a la estimación oficial actualizada del costo económico causado por la inundación en Tabasco (70 por ciento del territorio estatal está bajo el agua), y ambos cálculos provienen del gobierno de la entidad, divulgados con sólo unos días de diferencia.
Pasarán los días y es de suponer que tal estimación se incremente (el nuevo cálculo no incluye, por ejemplo, la evaluación de daños en agricultura, industria e infraestructura escolar y carretera), pero en vía de mientras el gobierno estatal incrementó de 2 mil a 5 mil millones de dólares los mencionados daños, de tal suerte que de ser correcta la segunda cifra alrededor de la mitad del producto interno bruto tabasqueño se lo habría engullido el agua, producto de la inundación, la falta de prevención, los diques mal construidos y las corruptelas entre autoridades y empresas constructoras involucradas.
A pesar del petróleo –que no se incorpora a las cuentas estatales–, el producto interno bruto de Tabasco es uno de los más escuálidos de la República, inmerso en el circuito de menor desarrollo, con tasas de “crecimiento” inferiores a la de por sí raquítica media nacional (1.2 contra 2.2 por ciento, respectivamente). Esta entidad reporta “avances” similares a los registrados por estados como Aguascalientes, Campeche (otro estado con abundante oro negro, pero sin mayor repercusión en sus finanzas) e Hidalgo, lo que implica una situación de permanente supervivencia para sus pobladores con o sin inundaciones, aunque mayormente en esta última circunstancia.
La respuesta federal a la tragedia tabasqueña, ya no se diga la del gobierno estatal, ha sido por demás limitada, pero, eso sí, con muchos videos, fotografías, discursos y uno que otro saquito de arena a medio llenar. Alrededor de la mitad de la población de la entidad sobrevive anegada, carente de lo mal elemental, mientras desde el centro se presumen “apoyos” por 200 millones de pesos (sólo para pequeñas y medianas empresas), que no sirven ni para el arranque.
La ayuda que la sociedad destina a los damnificados fluye, pero la escasez de alimentos es enorme, y los pocos que se encuentran rápidamente han sido reetiquetados en más de 100 por ciento. Y en medio de la tragedia, la nota chusca, en ese mar de humor negro que brota en este tipo de situaciones, la pone la Procuraduría Federal del Consumidor (la Profeco), quien ha hecho un llamado a los tabasqueños “para que eviten compras de pánico y denuncien abusos”.
Paralelamente, se fortalece la campaña mediática de que las donaciones (económicas y en especie) son la respuesta rápida e indicada para hacer frente a la tragedia tabasqueña, pero es obvio que por esta vía, por muy buena voluntad y solidaridad que refleje, no se llegará muy lejos, como se ha demostrado en tragedias similares.
Por lo anterior, la única posibilidad real e inmediata de hacer frente a la tragedia tabasqueña es proceder al rescate (así, sin comillas) del estado y su población, mediante el uso proporcional de esa fortuna acumulada en forma de reservas internacionales en el Banco de México, que supera los 75 mil millones de dólares. Por mantenerlas intocadas, improductivas, del erario salen alrededor de 3 mil millones de dólares anuales. Entonces, úsense los dineros de la nación para ella misma y en beneficio de su gente. Una decisión de este alcance tiene efectos positivos para la República, no así el medio llenar saquitos de arena, con fotografías de ocasión.
Las rebanadas del pastel
De la lectoría, sobre el mismo tema: “sobre las deficiencias del gobierno para resolver un mega problema, como el que se presenta en Tabasco, es necesario subrayar que ni siquiera ha logrado establecer un compromiso sobre el monto de recursos que reclama una solución real. Creo que urge un mínimo de 17 mil millones de pesos, para atender las siguientes necesidades inmediatas: créditos para las 200 mil familias afectadas para que puedan sustituir sus muebles y reparar sus viviendas; recursos para reponer redes de agua, drenaje, electricidad, teléfono, pavimento en calles y carreteras, y alumbrado público; desazolvar ríos y drenaje pluvial; construcción de muros de contención. Esto reactivaría la economía y conllevaría una rápida recuperación. Pero además no muestran capacidad para ponderar el orden de magnitud de esos recursos, respecto de la hacienda pública global: solamente representan el 0.7 por ciento del presupuesto de egresos de la Federación para el año 2008 (a cualquier director de una empresa mediana no le temblaría la mano para autorizar un sobre ejercicio de esa proporción). Son equivalentes a 25 por ciento de los excedentes que recibirá el gobierno por el sobreprecio del barril de la mezcla de petróleo mexicano en este 2007, que casi alcanza 60 dólares. ¿Habrán olvidado que deben gobernar democráticamente a favor del pueblo, y en este momento de crisis se los están reclamando? (José Luis Apodaca Villarreal, japodaca@prodigy.net.mx)... La Biblioteca de las Artes invita a la presentación del libro Bibliografía de la Música en México: ISBN Siglo XX, del doctor Jaime González Quiñones, que tendrá lugar el jueves 8 de noviembre a las 18 horas en el vestíbulo de la misma Biblioteca, del Centro Nacional de las Artes, en Río Churubusco 79 esquina Tlalpan. El autor, quien obtuvo su doctorado en Musicología en The City University of New York, concluye su introducción con un deseo: “que mis benévolos lectores disfruten al hojearlo como yo disfruté al escribirlo” (dudas y comentarios a jaigonqui@att.net.mx).
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que poca madre
Gastritis climática
Astillero
Julio Hernández López Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
Gastritis climática
Una “verdad” cómoda
Suspicacias fundadas
“Errores de CFE y Conagua”
Mueve a razonable suspicacia la premura con que Felipe Calderón quiso instalar como oficialmente obligatoria la tesis de que las desgracias de Villahermosa se debían al “cambio climático”. A menos de 48 horas de la desgracia tabasqueña, el dictaminador de gastritis crónica en el caso de una anciana indígena violada en Zongolica por militares ya estaba instalando una algórica verdad cómoda como explicación de las inundaciones que desde el primer día han estado bajo fundada sospecha de criminal negligencia de comisiones como la Federal de Electricidad y la Nacional del Agua.
El súbito peritaje técnico de Calderón se produjo en respuesta a planteamientos del gobernador Andrés Granier el pasado 2, algunas de cuyas partes serán destacadas en negritas por su significación: a) “le pido ante el pueblo de Tabasco (…) que de una vez por todas se eche a andar ese plan hidráulico que hemos esperado los tabasqueños por tantos años. No obras aisladas, Presidente, no una obra y que se escatime el recurso para terminarla…”; b) “si nosotros hubiésemos tenido esas obras sí hubiese habido daños, pero no la catástrofe que estamos viviendo”; c) “le pido, Presidente, que el manejo de la presa de Peñitas se haga con todo el rigor pero nunca, nunca otra vez, por lo que toque a ese cauce, perjudicando al pueblo de Tabasco”; d) “ese río, señor Presidente, yo se lo dije anteayer con mucho respeto, cuando turbinan sube el cauce del río, lo sabemos de memoria. Presidente, le podrán decir cifras, pero aquí nosotros todos sabemos que cuando turbinan el río sube y cuando dejan de turbinar se desploman todas las obras que los gobiernos federales han hecho con tanto sacrificio”; y, e) “yo le dije que no era la responsabilidad de Peñitas lo que estaba causando esta catástrofe, y se lo reitero, señor Presidente, pero contribuyó enormemente, contribuyó”.
En respuesta, Calderón planteó: a) “sí les puedo asegurar a los tabasqueños: el origen y la causa de esta catástrofe está precisamente en la enorme alteración climática que, se reconozca o no, se ha provocado”; b) “… la lluvia que cayó en tan sólo dos días fue en algunas zonas de Tabasco suficiente para generar una lámina de agua de más de un metro de altura, lo cual explica la crisis que estamos viviendo a este respecto”; c) “… puedo asegurarles que la prioridad que tendrá, no sólo la presa Peñitas sino otras del sistema que confluyen a esta ciudad de Villahermosa, será la seguridad de los ciudadanos, más que la generación, en el caso de la presa Peñitas”; y, d) “en cuanto al plan hidráulico, señor gobernador, yo le puedo asegurar que independientemente de lo que haya ocurrido en el pasado, con gobiernos federales, locales o estatales de cualquier signo, es un tema independiente”.
Mientras Calderón primero exculpa y después virigua, crece la exigencia de que se realice una investigación ajena al oficialismo respecto a lo sucedido en Tabasco (ayer, el ayudante civil de las secretarías de la Defensa y de Marina, Francisco Ramírez Acuña, dijo que no hay oposición a esas indagaciones, pero que en estos momentos lo importante es… bla, bla, bla). A las especulaciones nacionales puede sumarse la opinión autorizada de Salvador Briceño, director de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres de la ONU, quien dijo sin rodeos que la tragedia tabasqueña pudo prevenirse “con medidas relativamente sencillas y baratas”.
De entre las cartas que sobre el tema han llegado al buzón astillado, se reproduce el contenido de una de ellas, escrita por un especialista cuyo nombre se omite: “los ríos que nacen en Chiapas, que desembocan en el Golfo de México, y en los cuales se construyeron varias presas hidroeléctricas y/o reguladoras, requieren siempre de una cantidad de agua o, mejor dicho, un tirante de agua para operar, así que tratan siempre de tenerlas a 70 u 80 por ciento de su capacidad. Desde inicio de los 90, hasta el 98, que es lo que yo recuerdo, el manejo del agua de esas presas se hizo de forma natural; por ejemplo, si tengo 70 por ciento de volumen, y siempre llueve equis cantidad, pues debo desfogar esa equis cantidad de agua antes de que lleguen las lluvias, para así hacerlo en forma paulatina, medida y sin afectar a los pueblos ribereños que están principalmente en Tabasco. Ese año del 98 se hizo la operación hidráulica como siempre, pero las lluvias fallaron y no se recuperó más que 50-60 por ciento de las presas. Fallaron los cálculos y cuando en el 99 se presentaron las primeras lluvias, pues bienvenidas como siempre, y más ahora (99) porque el tirante estaba tan bajo que era posible dejar de producir energía eléctrica en alguna de esas presas. Con las primeras lluvias de ese año recuperaron nivel, pero no siguieron con la mecánica de siempre, desfogar para esperar las lluvias. Creyeron que no volvería a llover y zaz, vienen las lluvias, y las presas al 70-80 por ciento, y ni modo, hay que desfogar pero de urgencia, porque pueden reventar las presas. Y no es lo mismo hacer esa operación en dos meses que en cinco días: millones y millones de metros cúbicos en tan sólo unas horas. Recordarás la inundación del 99. Pues así fue entonces y así fue ahora en 2007. Errores humanos, de CFE y Conagua, que ambos son los dueños y operadores de las presas. Fueron tan comentadas esas fallas que durante años se publicaba diariamente en los periódicos de Villahermosa el nivel de agua de las presas de Chiapas. Claro que hay culpables, y son del gobierno federal.”
Y, para cerrar: el jefe del partido de la derecha española, Mariano Rajoy, se ha metido en un lío porque descalificó el tema del “cambio climático” a partir de los comentarios que le habría hecho un primo especializado en física, en el sentido de que, “tras reunir a los diez mejores científicos del mundo, ninguno había sido capaz de decir el tiempo que iba a hacer en Sevilla” al siguiente día, así es que “¿cómo alguien es capaz de predecir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”. ¡Ah, la ciencia y la derecha: uno postulando la gastritis climática en Tabasco, otro refutando a Al Gore a partir de un primo! ¡Hasta mañana!
La Jornada 07 de noviembre del 2007
Julio Hernández López Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
Gastritis climática
Una “verdad” cómoda
Suspicacias fundadas
“Errores de CFE y Conagua”
Mueve a razonable suspicacia la premura con que Felipe Calderón quiso instalar como oficialmente obligatoria la tesis de que las desgracias de Villahermosa se debían al “cambio climático”. A menos de 48 horas de la desgracia tabasqueña, el dictaminador de gastritis crónica en el caso de una anciana indígena violada en Zongolica por militares ya estaba instalando una algórica verdad cómoda como explicación de las inundaciones que desde el primer día han estado bajo fundada sospecha de criminal negligencia de comisiones como la Federal de Electricidad y la Nacional del Agua.
El súbito peritaje técnico de Calderón se produjo en respuesta a planteamientos del gobernador Andrés Granier el pasado 2, algunas de cuyas partes serán destacadas en negritas por su significación: a) “le pido ante el pueblo de Tabasco (…) que de una vez por todas se eche a andar ese plan hidráulico que hemos esperado los tabasqueños por tantos años. No obras aisladas, Presidente, no una obra y que se escatime el recurso para terminarla…”; b) “si nosotros hubiésemos tenido esas obras sí hubiese habido daños, pero no la catástrofe que estamos viviendo”; c) “le pido, Presidente, que el manejo de la presa de Peñitas se haga con todo el rigor pero nunca, nunca otra vez, por lo que toque a ese cauce, perjudicando al pueblo de Tabasco”; d) “ese río, señor Presidente, yo se lo dije anteayer con mucho respeto, cuando turbinan sube el cauce del río, lo sabemos de memoria. Presidente, le podrán decir cifras, pero aquí nosotros todos sabemos que cuando turbinan el río sube y cuando dejan de turbinar se desploman todas las obras que los gobiernos federales han hecho con tanto sacrificio”; y, e) “yo le dije que no era la responsabilidad de Peñitas lo que estaba causando esta catástrofe, y se lo reitero, señor Presidente, pero contribuyó enormemente, contribuyó”.
En respuesta, Calderón planteó: a) “sí les puedo asegurar a los tabasqueños: el origen y la causa de esta catástrofe está precisamente en la enorme alteración climática que, se reconozca o no, se ha provocado”; b) “… la lluvia que cayó en tan sólo dos días fue en algunas zonas de Tabasco suficiente para generar una lámina de agua de más de un metro de altura, lo cual explica la crisis que estamos viviendo a este respecto”; c) “… puedo asegurarles que la prioridad que tendrá, no sólo la presa Peñitas sino otras del sistema que confluyen a esta ciudad de Villahermosa, será la seguridad de los ciudadanos, más que la generación, en el caso de la presa Peñitas”; y, d) “en cuanto al plan hidráulico, señor gobernador, yo le puedo asegurar que independientemente de lo que haya ocurrido en el pasado, con gobiernos federales, locales o estatales de cualquier signo, es un tema independiente”.
Mientras Calderón primero exculpa y después virigua, crece la exigencia de que se realice una investigación ajena al oficialismo respecto a lo sucedido en Tabasco (ayer, el ayudante civil de las secretarías de la Defensa y de Marina, Francisco Ramírez Acuña, dijo que no hay oposición a esas indagaciones, pero que en estos momentos lo importante es… bla, bla, bla). A las especulaciones nacionales puede sumarse la opinión autorizada de Salvador Briceño, director de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres de la ONU, quien dijo sin rodeos que la tragedia tabasqueña pudo prevenirse “con medidas relativamente sencillas y baratas”.
De entre las cartas que sobre el tema han llegado al buzón astillado, se reproduce el contenido de una de ellas, escrita por un especialista cuyo nombre se omite: “los ríos que nacen en Chiapas, que desembocan en el Golfo de México, y en los cuales se construyeron varias presas hidroeléctricas y/o reguladoras, requieren siempre de una cantidad de agua o, mejor dicho, un tirante de agua para operar, así que tratan siempre de tenerlas a 70 u 80 por ciento de su capacidad. Desde inicio de los 90, hasta el 98, que es lo que yo recuerdo, el manejo del agua de esas presas se hizo de forma natural; por ejemplo, si tengo 70 por ciento de volumen, y siempre llueve equis cantidad, pues debo desfogar esa equis cantidad de agua antes de que lleguen las lluvias, para así hacerlo en forma paulatina, medida y sin afectar a los pueblos ribereños que están principalmente en Tabasco. Ese año del 98 se hizo la operación hidráulica como siempre, pero las lluvias fallaron y no se recuperó más que 50-60 por ciento de las presas. Fallaron los cálculos y cuando en el 99 se presentaron las primeras lluvias, pues bienvenidas como siempre, y más ahora (99) porque el tirante estaba tan bajo que era posible dejar de producir energía eléctrica en alguna de esas presas. Con las primeras lluvias de ese año recuperaron nivel, pero no siguieron con la mecánica de siempre, desfogar para esperar las lluvias. Creyeron que no volvería a llover y zaz, vienen las lluvias, y las presas al 70-80 por ciento, y ni modo, hay que desfogar pero de urgencia, porque pueden reventar las presas. Y no es lo mismo hacer esa operación en dos meses que en cinco días: millones y millones de metros cúbicos en tan sólo unas horas. Recordarás la inundación del 99. Pues así fue entonces y así fue ahora en 2007. Errores humanos, de CFE y Conagua, que ambos son los dueños y operadores de las presas. Fueron tan comentadas esas fallas que durante años se publicaba diariamente en los periódicos de Villahermosa el nivel de agua de las presas de Chiapas. Claro que hay culpables, y son del gobierno federal.”
Y, para cerrar: el jefe del partido de la derecha española, Mariano Rajoy, se ha metido en un lío porque descalificó el tema del “cambio climático” a partir de los comentarios que le habría hecho un primo especializado en física, en el sentido de que, “tras reunir a los diez mejores científicos del mundo, ninguno había sido capaz de decir el tiempo que iba a hacer en Sevilla” al siguiente día, así es que “¿cómo alguien es capaz de predecir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”. ¡Ah, la ciencia y la derecha: uno postulando la gastritis climática en Tabasco, otro refutando a Al Gore a partir de un primo! ¡Hasta mañana!
La Jornada 07 de noviembre del 2007
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