viernes, 28 de junio de 2013

Migrar o morir, dilema que enfrentan en La Montaña, expone Tlachinollan en foro


La violación de derechos humanos oscila entre la invisibilidad y la indiferencia, acusa en el DF

CORRESPONSALÍA ( )

Ciudad de México, 27 de junio. El director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, denunció que la región de La Montaña guerrerense se caracteriza por expulsar mano de obra a 16 entidades federativas del país.

En un contexto de marginación y pobreza, dijo, la migración hacia los campos agrícolas se ha convertido en una estrategia de sobrevivencia a la que recurren poblados enteros: el dilema es migrar o morir, ya que los campesinos no cuentan con acceso a la salud, se hacinan en estancias indignas, que son bodegas abandonadas o construcciones en obra negra, donde llegan a vivir entre 50 y 100 personas, y prevalece la presencia de niños y niñas trabajadores.

El informe de Barrera Hernández en el foro Situación de los Derechos Humanos de las y los Jornaleros Agrícolas, ante la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República, Angélica de la Peña, causó indignación entre los senadores presentes, quienes ordenaron una investigación a fondo sobre la situación de las y los jornaleros agrícolas.

Barrera Hernández había dicho que el tema de los guerrerenses migrantes no forma parte de la agenda pública en materia de migración.

Cuando se discute en México la situación de los migrantes, ésta inmediatamente se asocia a las oprobiosas condiciones que enfrentan las personas centroamericanas que atraviesan México, o bien a las luchas de los compatriotas en Estados Unidos, recriminó.

“Pero –agregó- la sistemática violación de los derechos humanos de las miles de familias indígenas que año con año migran a los grandes campos agrícolas de los estados norteños para subsistir, oscila entre la invisibilidad y la indiferencia”.

Para atender esta problemática, dijo, en el Centro de Derechos Humanos de La Montaña, con el apoyo de las fundaciones Ford y MacArthur, “abrimos hace algunos años un área específica de atención para la población jornalera, coordinada por la maestra Margarita Nemesio”.

Y afirmó que se estima que en México más de 400 mil familias están en permanente movimiento entre sus lugares de origen y las zonas a las que migran. Alrededor de 26 por ciento de la población mexicana es migrante y de ellos, nueve de cada diez son migrantes internos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Jornaleros Agrícolas (ENJO) realizada por la la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) en 2009, más de 2 millones de personas realizan actividades de agricultura en diferentes zonas o campos agrícolas de la República, señalando que tres de cada cinco personas que migran a los campos agrícolas provienen de municipios de muy alta o alta marginación de los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

Entre 2006 y 2012, Tlachinollan y el Consejo de Jornaleros Agrícolas de La Montaña han documentado la migración de más de 49 mil jornaleras y jornaleros agrícolas, provenientes de 362 comunidades indígenas de la región, refirió Barrera.

Durante la última temporada, entre septiembre de 2012 y enero de 2013, Tlachinollan registró la salida de más de 8 mil 400 personas, 53 por ciento hombres y 47 por ciento mujeres. 80 por ciento tiene como destino de trabajo los campos agrícolas de Sinaloa y Sonora. Chihuahua, Morelos, Guanajuato y Baja California son otras entidades a las que también migran las familias de la región.

El porcentaje de menores de 15 años que migran a trabajar como jornaleros y jornaleras en los campos agrícolas es del 42 por ciento.

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