domingo, 13 de septiembre de 2009

Desalojan policías a familia de predio en Azueta por segunda vez

La destrucción de la casa, a manos de civiles, es ilegal, denuncian los Arriaga Valdovinos

Fuente: La Jornada de Guerrero


Vecinos del lugar intentaron impedir la expulsión violenta; agentes municipales detienen a uno

FRANCISCA MEZA CARRANZA ( Corresponsal)

Zihuatanejo, 11 de septiembre. Sin presentar una orden, policías preventivos y personas civiles participaron en el desalojo violento, por segunda ocasión en este año, de la familia Arriaga Valdovinos en la colonia agrícola ganadera Playa Blanca; los agresores sólo sacaron las pertenencias de la familia, destruyeron parte de la casa y se fueron sin dar una explicación.

Al mediodía llegaron al lote marcado con el número 35 un grupo de policías a bordo de cuatro camionetas que supuestamente sólo cuidarían a la secretaria de acuerdos del segundo juez civil, Susana Resendiz, quien iba al frente de la acción.

Posteriormente, llegó al lugar una camioneta de redilas en las que iban al menos 20 jóvenes con apariencia “chilanga”, quienes fueron los que empezaron a sacar las cosas de la casa.

Asimimo, con los picos, palas y barretas que llevaban comenzaron a derribar parte de la casa, construida con adobe, madera y láminas de cartón. En el lugar estaban las hijas de la propietaria del lugar, Teresa Valdovinos Ríos, quienes fueron sacadas a la fuerza.

Un grupo de policías se apostó en el acceso al terreno e impidió el paso de los demás habitantes de la colonia, quienes intentaban impedir la acción, que calificaron como ilegal. “Cállense viejas desgraciadas, revoltosas, si no quieren que nos las llevemos”, les gritaban los agentes.

Finalmente, los habitantes del lugar fueron sacados mientras observaban como sus cosas eran echadas a la calle y su casa era derribada. Una máquina retroexcavadora intentó pasar por la zona de playa, pero no pudo y se regresó, de no ser así toda la vivienda hubiera sido demolida.

Algunos testigos dijeron mientras todo eso ocurría, Susana Resendiz llamaba por teléfono y exigía que le dijeran si el lote que desalojaban era el correcto, pues si no sería una arbitrariedad.

Al ver la injusticia, el vecino Gaspar Arzate intentó poner un carro de volteo en el acceso para evitar que entrara la máquina por ahí, pero fue bajado a la fuerza y se lo llevaron detenido. “Uno de los policías se subió al volteo y se lo llevó, se supone que los ellos están para cuidar y no para actuar contra la población”, dijo una de las inconformes.

Mientras todo eso pasaba, otro grupo de policías se apostó en el terreno frente a la casa y comenzó a partir los cocos que estaban ahí para comérselos además de que se llevaron la fruta de los árboles de icacos. Esto encendió más a los testigos, principalmente a las mujeres, quienes se llevaron “una mentada de madre”.

Al terminar de sacar las cosas de la casa los actores se fueron; ni siquiera dejaron vigilancia en el lugar por lo que el posesionario, Jesús Arriaga Sánchez, consideró que se trató de algo “chueco”.

La familia Arriaga tiene el título de propiedad del lugar desde hace 20 años, por lo que desconocen quién pudo haber sido el que se adjudicó, esta vez, la propiedad del predio.

Arriaga dijo que actualmente Francisco Bravo Díaz y Orlando Arvizu se adjudican la propiedad, el último de estos es quien mantiene una denuncia por la vía civil. Previo a esto enfrentaban un juicio por la vía penal interpuesto por Diana Ocharrán, sin embargo fue cancelado.

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