miércoles, 26 de noviembre de 2008

¿Acaso habrá algún panista con un poco de vergüenza?


081125 – Felipe Daniel Ruanova Zárate – fdrz@prodigy.net.mx

En 20 años en los que el PAN ha gobernado el Estado de Baja California, cuyo trágico saldo no se los voy a restregar, porque todos los días lo vivimos en los hechos, en la prensa y los noticieros. En estos últimos 20 años, los panistas, de ser unos pobres diablos, que ni a empresarios llegaban, se han convertido en verdaderos millonarios, con fortunas inocultables, con casas nuevas, con autos blindados, panzones la mayoría de ellos, algunos hasta de señora mejoraron, muchos, ya tienen su casa de fin de semana en territorio estadounidense, todos siguen rezándole al dios del Vaticano: No ha habido acusación alguna en contra de algún panista por peculado, y todas las cuentas públicas (las que publican) han resultado ser inmaculadas. Ningún panista “ha salido del clóset” declarándose homosexual y todos los días llenan los periódicos y noticieros de radio y televisión de espectaculares logros y envidiables avances a favor del empleo, en contra de la pobreza, y por sobre todo lo demás, “la gran cruzada panista en contra de la delincuencia”, que es de envidia nacional e internacional.

En éste último rubro, los panistas han sabido engañar recurrentemente a la población. Al principio de sus gestiones, al finalizar los 80’s y durante los 90’s, todos los delincuentes “eran herencia de los priístas”. Ya a nivel estatal, para el panismo en el poder, los delitos graves “eran federales”. Pero al inicio del siglo, cuando aparentemente se les habrían acabado las excusas, la criminalidad pasó a ser meramente “un asunto policiaco”, o más que otra cosa, “eventos exclusivos de las mafias”. A los panistas, al final de cuentas, se les resbala fácil, todo lo que los pueda implicar en lo delictivo.

El panista de todos los tiempos siempre repudió al gobierno y al PRI. Y los viejos panistas, que ya no alcanzaron cargos significativos en las administraciones públicas que primeramente les fueron dadas gratuitamente, por el inefable Carlos Salinas de Gortari, sin duda el mayor promotor del PAN de la Historia de México, permitió que fueran llegando “sin el voto popular mayoritario”, a diversos cargos en los gobiernos locales primero, luego estatales, y a partir del año 2000, en todo el gobierno federal.

En cada posición ganada, sea por dádiva (citadas como “concertasesión”), o por voto democrático, es ya sabido, no fueron las honestas administraciones y menos las obras gubernamentales, lo que les permitió mantener tales posiciones gubernamentales, sino las enormes dosis de propaganda en paralelo, en todas las formas posibles (legales o ilegales), que se adjudicaron con cargo al erario.

Así, la supuesta Democracia que traería el tan anhelado “cambio”, se tradujo en los hechos, como la gran desilusión de la población en todos los órdenes. El estado de cosas tan funesto que vivimos hoy día, merced a esos 20 años de gobiernos panistas en Baja California y 8 en el ámbito federal, no se puede comparar con ninguna época del priísmo, si acaso, al de la confrontación cristera, que surgió a finales del los 20’s, en la época en la que el PRI aún no existía. Pero en ninguna época anterior se produjo el fraude electoral de la proporción a como se dio en el año 2006, cuyas consecuencias aún no acabamos de enfrentar, y mucho menos de evaluar en cuanto a las desgracias aún por venir.

Existe pues una enorme distancia, dada ésta en términos de lo moral, entre lo que los viejos panistas ofrecían, y lo que los “nuevos panistas le están surtiendo a la ciudadanía”. No es una cuestión en la que las ideologías sean cuestionadas, puesto que éstas ni siquiera se exhiben, menos se debaten, tampoco se evalúan los “modelos capitalistas o socialistas”, que se fecundan en todo el orbe, no, con los panistas no hemos empezado ni siquiera a cuestionarlos por lo más importante, que resulta ser lo fundamental: Estos es, su condición moral y ética para ser gobierno. Ya sabemos que en lo que se refiere al Partido Acción Nacional, éste se conduce articuladamente y con precisión óptima, a lo que es un “Partido fascista* en el gobierno” (* Ver nota al calce). Reñidos que están los panistas con la Historia real, no le confieren al Ciudadano lo que éste anhela… “sino todo lo contrario”. Lo que queremos es vivir en paz y eso sólo se logra cuando el gobernante actúa con vergüenza. Doy fe.

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