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jueves, 3 de septiembre de 2009

[RCP] El miedo y la poca vergüenza del usurpador: tercer informe en palacio

De la Lámpara de Diógenes:



La vergüenza y el miedo rodeaban esta mañana la plancha del zócalo capitalino con cientos de metros de vallas metálicas, rejas, elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), granaderos de la Policía Federal (PF), mientras el sol iluminaba los gritos de la resistencia civil pacífica (RCP) que desde temprano habían tomado sus lugares a lo largo de la reja, alejada ahora medio centenar de metros de la fachada del Palacio Nacional.





En esta ocasión el acceso al área de la plancha del zócalo que no está siendo ocupada por la exposición "Huellas de la vida" era restringido a dos únicos accesos, custodiados por elementos de la PF. Miembros de la RCP a su vez habían ya detectado a individuos pertenecientes a las Fuerzas Federales que, vestidos de civil pero con "chícharo" en la oreja, observaban y fotografiaban a los participantes de la protesta. En varias ocasiones algunas "parejas" de elementos de la PF efectuaban rondas hasta la valla en donde se encontraba el grueso de la RCP, tomando nota en pequeñas libretas y retirándose segundos después de haber llegado.





Minutos después de las nueve y cuarto desde el extremo noreste del zócalo un contingente de fotógrafos, camarógrafos y reporteros antecedían el paso al Diputado Federal Gerardo Fernández Noroña, quien junto con el Diputado Federal Jaime Cárdenas Gracia, del Diputado Federal Rigoberto Salgado Vázquez, del Diputado Federal César Francisco Burelo y del Diputado Federal Abelino Ramos Parra atravesaron el zócalo para llegar a la avenida 20 de Noviembre y traspasar ahí el cerco de granaderos de la PF, de los elementos del EMP y del Cuerpo de Guardias Presidenciales (CGP) que corrían intentando frenar el avance de los legisladores.





Entre golpes con los escudos, patadas y empujones medio centenar de granaderos de la PF formaban una barrera impidiendo el paso mientras que otros corrían en desorden hacia la retaguardia gritando "hacia las vallas", evidenciando la deficiente organización y escasa preparación de las fuerzas policíacas federales. Algunos de las docenas de reporteros que acercaban sus micrófonos, teléfonos celulares y cámaras hacia los miembros del Poder Legislativo de la Federación recibieron también parte de la ofensiva de las fuerzas federales quienes demostraron fehaciente y claramente que las garantías constitucionales no son respetadas por quien usurpa el Poder Ejecutivo: si esto se le hace a quienes tienen fuero federal, ¿qué le espera al ciudadano que no lo tiene?





Después de intentar pasar por la "garita" de los automóviles de invitados "VIP", en la esquina de la avenida 20 de Noviembre, el contingente se dirigió por esta calle y dobló a la izquierda sobre Venustiano Carranza. El acceso al cruce con la avenida Pino Suárez fue rápidamente cerrado por granaderos de la PF quienes sudorosos corrieron a bloquear el paso.





Ahí ante los numerosos representantes de medios de comunicación Fernández Noroña exhibió la violencia represiva ordenada por el Poder Ejecutivo para impedirles el paso a cinco miembros del Poder Legislativo. Minutos más tarde y con el convencimiento que era una pérdida de tiempo luchar contra los centenares de soldados y miembros de la PF, los diputados federales se retiraron al grito de "¡va a caer, va a caer, el pelele va a caer!" satisfechos de haber demostrado el tamaño del miedo del usurpador y la poca vergüenza que tiene.

Video de la agresión a diputados al intentar acercarse a la puerta central del Palacio Nacional

Link a YouTube


miércoles, 27 de febrero de 2008

[RCP] Compromiso

De la Lámpara de Diógenes:

Un éxito resultó la protesta durante el PELELE ALERT afuera del hotel Camino Real en la colonia Anzures de la Ciudad de México el día de ayer. Los valientes ciudadanos que conforman la resistencia civil pacífica estuvieron puntuales a la cita, sin importar su número, conscientes de su compromiso, para recordarle al presidente usurpador que es un espurio, que es un cobarde y que es un pelele de los intereses extranjeros, particularmente en esta ocasión en la que se reunió con miembros de la American Chamber of Commerce of Mexico.



A menos de cuarenta y ocho horas que la resistencia civil pacífica lo sorprendiera saliendo de la Asamblea General Ordinaria de la CTM el domingo pasado, una vez más los encargados de la seguridad del pelele no pudieron evitar que el usurpador viera y escuchara las consignas en su contra, a pesar que elementos del Cuerpo de Guardias Presidenciales (CGP) intimidantemente ordenaban a los ciudadanos que se retiraran e insistían amenazantes que no se tomaran fotografías.



Gerardo Fernández Noroña se encontraba ya en el interior del lobby del hotel Camino Real --propiedad de Olegario Vázquez Raña, gallego oriundo del pueblo de Avión, al igual que la familia de Juan Camilo Mouriño-- dado que había logrado burlar la seguridad del Cuerpo de Guardias Presidenciales (CGP). Desde fuera, miembros de la resistencia civil pacífica bloquearon la entrada principal del recinto, obligando a los invitados a entrar por la puerta trasera, por la calle de Leibnitz, en donde el fuerte dispositivo a cargo del cuerpo de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del DF (SSP-GDF) no podían ocultar su nerviosismo traduciéndolo en una animosa agresividad contra cualquier civil que intentara atravesar el cerco impuesto por el Estado Mayor Presidencial (EMP) y el CGP.





Estratégicamente era clara la situación. El EMP y el CGP sabían que estaban en una "ratonera", ya que la calle de Leibnitz resulta particularmente vulnerable a ser cerrada a la circulación, lo que haría imposible la salida del convoy del usurpador. Para evitar esto, al CGP se le ocurrió desplegar a centenar y medio de granaderos de la Policía Federal Preventiva (PFP) frente a la entrada principal del hotel, como si ese fuera ser el flanco importante del operativo. A ver quién caía en el garlito.




Curiosamente a los salvajes miembros de la PFP, todos ellos vistiendo sus nuevos uniformes azul claro, estrenando petos, espinilleras, toletes y demás elementos de su intimidante armadura negra, les fue dada la orden de dar la espalda a la resistencia civil pacífica, como si la agresión fuera a venir desde adentro del hotel, en cuya entrada Fernández Noroña y otros miembros de la resistencia civil pacífica esperaban pacientemente mientras degustaban unas "tortas cubanas", bloqueando cualquier posibilidad de que el espurio saliera por ahí. En esta acción, algunos miembros de la resistencia civil pacífica fueron "encapsulados" por la hilera de granaderos federales quienes no dejaron de amenazarlos verbalmente.



Mientras continuaba el "desfile de moda" de la PFP, la resistencia civil pacífica en el frente de la esquina de las calles de Leibnitz y Darwin tuvo una vez más la oportunidad de hacerse ver y escuchar por el presidente usurpador, a pesar de la violenta represión a cargo de los gordos granaderos de la SSP-GDF que sudorosos impedían a mujeres, niños y ancianos el libre tránsito por las calles de la colonia Anzures.




Una vez más, gracias a que la resistencia civil pacífica está siempre alerta y dispuesta a cumplir con su deber y sus compromisos, es seguro que algunos mandos del CGP, el EMP, la PFP e indudablemente de la SSP-GDF se hicieron merecedores de la ya habitual reprimenda por no haber podido evitar que el pelele escuchara y viera la valerosa protesta.



Una victoria más para la resistencia civil pacífica.


Más fotografías en la Lámpara de Diógenes.

jueves, 20 de diciembre de 2007

[RCP] ¿Hacia qué lado deben estar los escudos?

De la Lámpara de Diógenes:
El pasado viernes catorce de diciembre los elementos del cuerpo de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal (SSP-GDF) retuvieron cerca de cuatro horas a miembros de la resistencia civil pacífica, que se manifestaban pacíficamente en contra de la presencia del presidente usurpador, durante el Informe Anual de Labores del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Guillermo Ortiz Mayagoitia.

Ha sido práctica usual del Estado Mayor Presidencial (EMP) en lo que va del espuriato, hacer que las fuerzas públicas locales sean las que repriman a los ciudadanos. En el caso del Gobierno del Distrito Federal la situación es aun más compleja: el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal es designado por el presidente de la República en turno. Por otro lado, durante cualquier operativo en el que interviene el EMP, la SSP-GDF recibe las órdenes directamente del mando del EMP a cargo. Estas órdenes son acatadas por los mandos de la SSP-GDF sin importar que se violen derechos básicos de los ciudadanos del Distrito Federal.

Para Joel Ortega, Secretario de Seguridad Pública del Gobierno del D.F. es preferible recibir quejas de que se encapsula a los manifestantes, a que se tengan fricciones con el EMP que tendrían otras consecuencias. Él afirma: "Nosotros hacemos nuestro mayor esfuerzo y no queremos que se crispen ánimos con el Estado Mayor; nosotros tomamos las determinaciones, la decisión de encapsularlos es nuestra, y la tomo frecuentemente cuando hay posibilidad de riesgo". (20/12/2007 La Crónica "Es deber de la SSP contener manifestaciones: Ortega".)

Ni con el maldito pétalo de una rosa



Video de como los granaderos de la SSP
del GDF reprimen a manifestantes de la RCP. (21 min.)

Ver en Google Video.


Desde su llegada frente al edificio de la SCJN, Gerardo Fernández Noroña fue rodeado por elementos de la SSP-GDF. Al llegar más miembros de la resistencia civil pacífica a la esquina de la avenida Pino Suárez y la calle Venustiano Carranza un nuevo cordón los encapsuló concéntricamente.




Alrededor de la una de la tarde, un convoy semejante a los que acostumbra emplear el presidente espurio para transportarse a Palacio Nacional hizo su arribo a la puerta lateral del edificio de la SCJN. La resistencia civil pacífica aprovechó y recordó a las personas a bordo que el usurpador se había robado la presidencia de la república. Minutos más tarde, otro convoy idéntico arribó de la misma manera que el anterior. De nuevo los miembros de la resistencia civil pacífica tuvieron la oportunidad de increpar a los tripulantes.

Pero no fue hasta el arribo del tercer convoy, idéntico a sus predecesores, que el presidente espurio realmente llegó a la cita. Con gran rapidez un par de camionetas fueron colocadas en escuadra en la esquina de la avenida Pino Suárez y la calle Venustiano Carranza, de manera de impedir la visión hacia la entrada del edificio de la SCJN. Por tercera ocasión los gritos de "¡espurio, espurio!" resonaron en la calle mientras la pequeña figura del usurpador caminaba rápidamente hacia las metálicas puertas del recinto.




La resistencia civil pacífica intentó acercarse a la esquina, para quedar más cerca de la avenida Pino Suárez, pero los granaderos de la SSP-GDF los repelieron haciendo uso de sus escudos y varios de ellos repartiendo patadas. Por varios minutos la lucha continuó hasta que fueron empujados varios metros hacia atrás.

Ya había pasado más de hora y media y los granaderos de la SSP-GDF se mantenían reteniendo a los miembros de la resistencia civil pacífica que permanecía encapsulada en la estrecha banqueta de la calle de Venustiano Carranza. A nombre de los ciudadanos retenidos, Fernández Noroña presentó un ultimatum: o en cinco minutos se dejaba ir a la resistencia civil pacífica o los varones de la resistencia civil pacífica se orinarían sobre los escudos de los granaderos como acto de protesta por la violación a sus garantías constitucionales de libre tránsito y expresión de las ideas.

Algunos granaderos reaccionaron violentamente intentando evitar ser orinados. Sus superiores les ordenaban se mantuvieran quietos, "aguantando". Las órdenes que el EMP había girado a la SSP-GDF eran cumplidas a costa del ridículo: un triple cinturón de granaderos de la SSP-GDF rodeaban con sus escudos a los manifestantes. Por más esfuerzos que Fernández Noroña y otros miembros de la resistencia civil pacífica hicieron para empujar la primera línea de escudos fue inútil.

Ya para estos momentos, los granaderos de la Policía Federal Preventiva (PFP), que habían estado desde temprano en las cercanía de la esquina de la avenida Pino Suárez con la calle de Uruguay, habían rodeado a las fuerzas de la SSP-GDF, manteniendo retenes sobre la banqueta sobre la avenida Pino Suárez, a unos quince metros de donde se encontraba la resistencia "encapsulada".



Varios de los mandos de la SSP-GDF comentaban soluciones posibles a la situación. Finalmente se le presentó a Gerardo Fernández Noroña la opción de ser sacados del lugar en la "burbuja móvil", como se hizo el pasado 1 de diciembre. La opción fue rechazada por indigna. Se volvió a exigir que se nos dejara ir libremente, pero no fue aceptada por el mando del EMP.



Finalmente a las tres de la tarde se le presentó a los mandos de la SSP-GDF el siguiente ultimatum: si en cinco minutos no se les dejaba ir, la resistencia civil pacífica iba a intentar hacerlo como diera lugar.



Y efectivamente, después de cinco minutos varios miembros de la resistencia civil pacífica, haciendo uso nada más de su determinación en salir del cerco, fueron empujando, jalando, metiéndose entre los escudos de los sudorosos granaderos hasta llegar a unos centímetros de la esquina con la avenida Pino Suárez. Durante estos dramáticos momentos hubo varios incidentes violentos en los que algunos granaderos agredieron a los manifestantes, ante esto sus mandos enérgicos, les ordenaban: "¡tranquilo, usted nada más simplemente aguanta!".





Una nueva negociación de la SSP-GDF con el EMP logró conseguir que se permitiera salir a los miembros de la resistencia civil pacífica del "encapsulamiento", pero sólo para dirigirse frente al edificio del Gobierno del Distrito Federal para dar por terminada la protesta.

Mientras la resistencia civil pacífica salía triunfante del encierro, rápidamente los elementos del EMP reacomodaban las eternas vallas metálicas para impedir que algunos ciudadanos intentaran ahora colarse, en contra sentido de la circulación de la avenida Pino Suárez, y lograran acercarse al edificio de la SCJN.



Para terminar la protesta, ya frente al edificio del Gobierno del Distrito Federal y antes de cantar el himno nacional, se convocó a la clausura simbólica de las instalaciones de la SSP-GDF como protesta al comportamiento represivo de los mandos del operativo.

¿Hacía qué lado deben estar los escudos?

Que si las órdenes de "encapsular" a la resistencia civil pacífica son de orgullosa autoria de Joel Ortega y la SSP-GDF o no, no está a discusión. Lo que queda muy claro es lo "eficiente" que es la SSP-GDF para evitar que "tengan fricciones con el EMP", a costa de la violación de los derechos de libre tránsito y de manifestación.

Tal vez la orden de "encapsular", reteniendo a los manifestantes en contra de su voluntad, no provenga del EMP, pero seguro que de sus mandos sí proviene la instrucción a la SSP-GDF de que ni se vea ni se escuche la protesta. Según lo que se puede observar en otras acciones de "encapsulamiento" tanto en las protestas del día 2 septiembre frente al Zócalo, el 27 de septiembre a un costado del Palacio de las Bellas Artes, en el hotel Camino Real, el 10 de octubre, el 18 de octubre frente a la sede del Senado, el 5 de noviembre frente al Palacio Nacional y el 1 de diciembre en la avenida 20 de Noviembre, tienen por objeto impedir que el presidente usurpador vea o escuche las protestas de la resistencia civil pacífica, neutralizando los grupos de manifestantes y bloqueando con tablas, autobuses de pasajeros, camionetas, bocinas, camiones con equipos de sonido o con los escudos de granaderos la protesta de la mirada y oídos del espurio.

Pero hay otro punto a consideración: los granaderos de la PFP. Tanto en la acción del 1 de diciembre como ahora se ve claro que la PFP está lista para actuar en contra de los manifestantes si es que la SSP-GDF flaquea de alguna manera en su intento por impedir que la resistencia civil pacífica salga del "encapsulamiento". Las palabras de Joel Ortega pueden ser un lacónico eufemismo cuando habla de "crispar los ánimos" del EMP.

¿Qué pasa si la resistencia civil pacífica queda "expuesta" directamente a las fuerzas federales al "escapar" del "encapsulamiento" de la SSP-GDF? La respuesta puede estar en lo que les sucedió a los miembros de la resistencia civil pacífica que se encontraban en la esquina de la calle Venustiano Carranza y la avenida Pino Suárez el pasado día primero de diciembre y que fueron violentamente desalojados por los elementos del EMP y de la PFP.

Si es cierto lo que dice Joel Ortega, entonces, ¿hacía qué lado deben estar los escudos de los granaderos de la SSP-GDF?


Muchas más fotografías en la Lámpara de Diógenes.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Ni perdón ni olvido: El tamaño del miedo a un año de la usurpación

De la Lámpara de Diógenes:
Como cada primero de mes, la resistencia civil pacífica se reunió para recordarle al pelele que para él no habrá ni perdón ni olvido por haberse robado la presidencia de la república. En esta ocasión, a diferencia de la visita de cada mes y a un año de la usurpación, la manifestación no tuvo lugar en la residencia oficial de Los Pinos, ya que en un acto de franca provocación el presidente espurio decidió acudir ahora al Palacio Nacional.

Gerardo Fernández Noroña, quien cada primero de mes no ha fallado para recordarle que se robó la presidencia y que debe devolverla, arribó al lugar para ponerse de acuerdo con un grupo de más de ciento cincuenta personas que ya lo esperaban y encaminaron sus pasos por la calles del centro para intentar llegar al Palacio Nacional.

Pero cuando cientos y cientos de militares disfrazados de Policía Federal Preventiva (PFP), armados con escudos, toletes y máscaras anti-gas impiden el paso, la cosa se pone un poco más difícil. Elementos de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal (SSP-GDF) formaron un amplio cerco alrededor de los grupos de ciudadanos que se apostaron en las esquinas estratégicas para con ello impedir cualquier tipo de agresión por parte de la PFP, que como se ha mencionado, ya cuenta con elementos femeninos para poder reprimir a mujeres o niños que asisten a las manifestaciones.

El sitio para la reunión había sido ya ocupado por vallas metálicas y elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), haciendo ellos el trabajo que era el objetivo de la resistencia civil pacífica ese día: cerrar el acceso a la Plaza de la Constitución por la avenida 20 de Noviembre. En vista de eso, y mientras los ciudadanos eran grabados y fotografiados por diversas cámaras, el numeroso grupo se dirigió junto con Gerardo Fernández Noroña al nuevo objetivo.




Avanzando la resistencia civil pacífica hacia el sur por la calle de 5 de febrero, los granaderos de la SSP-GDF corrían sellando los entronques de la avenida 20 de Noviembre, para así evitar perder el punto de acceso preparado por el operativo federal. Utilizando a un grupo de compañeros como señuelo, Fernández Noroña y ciudadanos de la resistencia civil pacífica, ahora identificados con un distintivo especial, lograron avanzar hasta la calle de República de Uruguay, penetrando a la avenida 20 de Noviembre y complicando severamente el día a los mandos del EMP a cargo del operativo.




Ls miembros de la resistencia civil pacifica fueron rápidamente "encapsulados" por granaderos de la SSP-GDF, a quienes el mando directo a cargo sorpresivamente ordenaba enérgico a sus tropas: "¡no los toquen!", "¡calmados, hasta ahí nada más, no empujen a los de adelante!".




La resistencia civil pacífica se sentó en el piso frente a los escudos de la línea formada por los granaderos de la SSP-GDF, al tiempo que granaderos de la Policía Federal Preventiva (PFP) hacían su aparición por atrás de estos, formando una hilera sobre la calle de Venustiano Carranza. Minutos después poco más de tres docenas más bloquearon la retaguardia, a la altura de la calle República de Uruguay, reteniendo así la PFP, entre ambas hileras, tanto a los granaderos de la SSP-GDF como a la resistencia civl pacífica.




Pero al tiempo que todo esto sucedía, la resistencia civl pacífica había tomado tres posiciones más: en las calles de Moneda y Correo Mayor, frente a la Catedral Metropolitana y en la calle de Venustiano Carranza y la avenida Pino Suárez.

El grupo en la primera posición evitaba que se utilizara el acceso trasero por la calle de Moneda hasta el Zócalo. El segundo, una vez perdido por parte del EMP el acceso por la avenida 20 de Noviembre y habilitado ahora éste como la entrada de los invitados, fue muy bien aprovechado por los ciudadanos que participaban ahí en la acción, recordándoles a secretarios de estado, gobernadores, empresarios y demás concurrentes que se veían obligados a desfilar por delante de ellos, que el presidente usurpador se había robado la presidencia de la república, y que para él no habrá ni perdón ni olvido, que el presidente legítimo se llama Andrés Manuel López Obrador y que no se permitirá la privatización de los bienes de la nación. Este grupo fue particularmente hostigado por la PFP y provocadores.

El grupo en la tercera posición mencionada, en la avenida Pino Suárez y Venustiano Carranza, al haber quedado directamente en la nueva ruta del convoy que acompaña al presidente espurio fue violentamente desalojado por granaderos de la PFP (ver video [youtube.com]) y por miembros del EMP quienes tomaron de pies y manos a los ciudadanos para arrastrarlos y arrojarlos decenas de metros atrás, alejándoles de las vallas metálicas (ver crónica [senderodelpeje.blogspot.com]).

Este punto de acceso, avenida Pino Suárez en sentido contrario, ha sido el preferido por los mandos a cargo del EMP como ruta de entrada y salida del convoy del presidente usurpador ya desde hace varias meses de protestas y PELELE ALERTS frente a Palacio Nacional. Era por ello que, según lo comentado por Fernández Noroña, la acción de resistencia civl pacífica en este acceso iba a estar a cargo de un grupo de diputados que, al parecer, nunca hicieron acto de presencia.

El convoy del presidente espurio se vio obligado a entrar por la calle de República del Salvador para desde ahí dirigirse por avenida Pino Suárez, en contra sentido, hasta la puerta Mariana del Palacio Nacional. A pesar de la magnitud y despliegue del operativo algunos valientes miembros de la resistencia civl pacífica lograron gritar sus consignas al tiempo que mostraban sus carteles a su paso.

Al cabo de un rato, salvo en el segmento de la avenida 20 de Noviembre, desde Venustiano Carranza hasta República de Uruguay, los retenes fueron quitados y las calles abiertas a la circulación de transeuntes. El grupo de la resistencia civl pacífica ahí secuestrado por los granaderos de la PFP informó a los mandos del operativo por parte de la SSP-GDF que a las once en punto de la mañana iban a retirarse y que se hicieran a un lado.




Por varios minutos los mandos de la SSP-GDF, del EMP y la PFP discutían sin ponerse de acuerdo. Gerardo Fernández Noroña les indicó que querían reunirse con los demás compañeros que se encontraban ya frente a la catedral. Más discusiones, telefonazos, llamadas por radio y miradas confusas por parte de los mandos de las tropas ahí presentes. Finalmente el punto de acuerdo entre los hombres de uniformes, gorras, radios y cortes de pelo semejante fue el de crear una "burbuja móvil" de granaderos de la SSP-GDF que "encapsulando" en todo momento al numeroso contingente de la resistencia civl pacífica, los escoltara desde la avenida 20 de Noviembre, por República de Uruguay, Isabel la Católica y Tacuba hasta frente a la catedral metropolitana.




Por poco más de un kilómetro, frente a la mirada atónita, solidaria y extrañada de cientos de personas, fotógrafos y reporteros, y como resultado de la absurda pero estúpida decisión de los mandos del operativo federal, la SSP-GDF "resguardó" a la resistencia civl pacífica hasta llegar a un costado de edificio de la catedral, en donde la esperaba el otro nutrido grupo de ciudadanos que habían tomado parte y junto con quienes se cantó el himno nacional para dar por terminada la acción.



El tamaño de su miedo se mide en el número de vallas, policías y militares que lo acompañan, que son muchos. El tamaño de su miedo se nota por el número de cuadras y calles cerradas, que también son muchas. El tamaño de su miedo es tan grande como su desvergüenza que después de 365 días, los ciudadanos han sabido traer “a mecate corto” a quien se robó la presidencia de la república.

Croquis



Las líneas discontinuas color rojo indican las vallas metálicas resguardadas por elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) vestidos de negro; las líneas de color rosa, las posiciones de algunos de los retenes de granaderos de la Policía Federal Preventiva (PFP). Las líneas azules marcan los contingentes del agrupamiento de granaderos y femenil de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del D.F. (SSP-GDF).

Las áreas color verde señalan los puntos tomados por la resistencia civil pacífica. La flecha color blanco sobre la Av. Pino Suárez muestra la ruta del convoy de la presidencia usurpadora. La otra flecha frente a catedral señala el paso obligado de los invitados al Palacio Nacional.

El área color rojo circunda la zona en donde los miembros de la resistencia civil pacífica fueron golpeados y arrastrados por elementos de la PFP y el EMP, al quedar junto a la ruta del convoy. La línea verde con borde azul indica los mil metros que los granaderos del la SSP-GDF "escoltaron" a miembros de la resistencia civil pacífica hasta un costado de la catedral metropolitana.

Los rectángulos color blanco sobre el zócalo muestran el área ocupada tanto por el Nomad Museum como por la pista de hielo.


Muchas más fotografías en la Lámpara de Diógenes.