martes, 17 de marzo de 2009

A 5 siglos de la conquista, la violación a los derechos humanos de indígenas, un tema vigente: Leander



Fuente: La Jornada de Oriente (Puebla)

YADIRA LLAVEN ANZURES

“La violación a los derechos humanos que los indígenas sufrieron en carne propia desde hace cinco siglos por la nefasta conquista de los españoles a México es un tema tan vigente en la actualidad, pese a que en 2007, tras 20 años de lucha, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas, que establece el derecho a la autodeterminación, al control de sus tierras y recursos naturales, y a la preservación de la cultura y tradiciones de esas comunidades”.

“La declaración es un reconocimiento a las exigencias de los pueblos indígenas del mundo; sin embargo, hace falta mucho camino por recorrer. Es algo positivo dentro de lo desastroso, pero no atiende a los Acuerdos de San Andrés Larráinzar”.

Así respondió la antropóloga e historiadora Birgitta Leander, considerada como una de las grandes especialistas mundiales en el estudio de la escritura de pueblos mesoamericanos; cuando se le preguntó por el tema, a propósito del estudio que realiza de cuatro códices mexicanos que documentan la violencia hacia los indígenas por parte de los españoles.

La doctora Leander destaca por su labor como consultora internacional para la ONU, la Unesco y otros organismos internacionales, así como por su entrega profesional en la traducción de varios códices mexicanos, está en Puebla desde hace un par de semanas, donde imparte el curso “México y los pueblos indígenas del mundo”, en la UAP.

En entrevista explicó que se trata de los documentos pictóricos de Otlazpan y Tepexi, de Hidalgo; Iztacmixtitlan, del norte de Puebla; y Cuauhtitlan, del estado de México, que dan cuenta de la inconformidad de indígenas por el trato que recibían de los españoles, quienes los explotaban injustificadamente.

La especialista de origen sueco adelantó que el estudio de los códices se compilará en un libro de talvez unas mil páginas, que inicialmente, la Secretaría de Cultura del estado ofreció publicar; no obstante, a un año de haber enviado un documento a la residencia de la doctora Leander, en París, Francia, en donde explica –constatado por este medio– el intereses de editarlo en Puebla, las autoridades de esta dependencia no han dado la cara.

“Tal vez –deduce la investigadora– se debe a que este tipo de libros son caros, porque la gran mayoría de las páginas, en un 50 por ciento, deben ser ilustradas. Luego se argumenta que no cuentan con el recurso para realizarlo”. Pero eso a Leander la tiene sin cuidado, pues editoriales de España, Francia y hasta de la Unesco están interesadas en la publicación del libro, aunque ella hubiera preferido hacerlo en México.

–¿En lo general, qué relatan estos códices mexicanos?

–Todos hablan del maltrato de los indígenas por los españoles. También nos narran la lista de tributos que rendían, las intervenciones de los españoles y las tierras que les iban quitando, a manera de impuesto, para la construcción de caminos y de sus casas.

“El códice de Tepexi es un documento náhuatl con letras europeas. Es un mapa pictográfico que plasma un pleito de frontera, por la nefasta intervención de los españoles”.

“El códice de Ixtacmixtitlan, que data del año 1564, es una rebelión contra los curas, quienes querían que los indígenas construyeran un monasterio por tributo y sin sueldo. Relata que los indígenas huyen del pueblo a las montañas, pero los curas contratan a otros indígenas para que fueran a buscarlos y los regresaran. Es una matanza de indio a indio traidor.

En tanto, el que refiere a Cuauhtitlán, de 1568, es un documento jurídico donde aparecen 13 indígenas representados en los cristianizados. Narra que los indígenas construyeron un escaño o escalinata y lo pintaron; sin embargo, el español no facilitó el dinero para la pintura y el presupuesto con el que contaban los indígenas no alcanzaba para todo. Entonces, por no pintar la obra, el español los metió a la cárcel indebidamente. El códice es una queja de los agraviados.

–¿Cómo llega a estos códices? ¿Por qué le interesaron estos cuatro?

–Estudio estos códices desde jovencita, cuando vine a estudiar a la UNAM. En la actualidad, formo parte de un grupo de investigadores del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), que estudiamos varios documentos de diversos países. “Estamos reinterpretándolos, porque algunos están mal explicados”.

Dato curioso, destacó, es que ninguno de estos cuatro códices permanece en el país, ni pertenece a los mexicanos. Dos están en Nueva York y los otros en París, Francia.

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