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viernes, 12 de octubre de 2007

Historias de Chuchos

Pone en riesgo la gobernabilidad de la ALDF, afirman; exigen al PRD nacional intervenir
Acusan perredistas a Círigo de tener acuerdos con Gobernación y el PAN-DF


Raúl Llanos y Gabriela Romero

La confrontación dentro del grupo parlamentario del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) llegó ayer a su punto más álgido luego de que el G-14, integrado por los diputados de Izquierda Democrática Nacional (IDN), Unidad y Renovación (Unyr) e Izquierda Social, acusaron a su coordinador, Víctor Hugo Círigo, de tener acuerdos con el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, y con la dirigente del PAN capitalino, Mariana Gómez del Campo, por lo cual no sólo amagaron con desconocerlo en su cargo, sino que pidieron la intervención de la dirigencia nacional y estatal del Sol Azteca para atender este asunto.
Este nuevo capítulo de la disputa entre los legisladores del G-14 y Nueva Izquierda (NI), encabezada por Círigo, se dio durante la reunión que tuvieron ayer 32 de los 34 integrantes de esa fracción, convocada exclusivamente para nombrar al sucesor del director general de Comunicación Social de la ALDF.
Sin embargo, para los del G-14 esa “convocatoria unilateral” –pues “sólo la avalaron los de NI”– fue la gota que derramó el vaso, y decidieron externar ahí su inconformidad con lo que calificaron como una “conducta dictatorial” y de “traición al partido”, por parte de Víctor Hugo Círigo, a quien de paso exigieron “transparencia” en el manejo del presupuesto de la Asamblea Legislativa durante este año, pues no ha informado el destino de los casi mil millones de pesos que tiene asignado este órgano de gobierno.
Entrevistados luego de esa reunión, integrantes del G-14 expresaron que a partir de la próxima semana realizarán acciones de protesta, desde marchar a la sede del PRD nacional y local, hasta “denunciar ante los capitalinos la intención de NI de afectar a su partido, a la Asamblea y al proyecto de izquierda del gobierno de Marcelo Ebrard”.
Inclusive, después de la “encerrona” perredista, el G-14 ofreció una conferencia de prensa, en la que no aceptaron preguntas. Leyeron un documento en donde acusan a Víctor Hugo Círigo de “tomar acuerdos a espaldas de los diputados del PRD” y de que con sus “decisiones unilaterales (…) pone en riesgo la gobernabilidad” de la ALDF.
En el texto también le formulan siete preguntas, entre ellas: ¿a qué acuerdos ha llegado con el PAN desde la coordinación del grupo parlamentario?, ¿cuáles son los compromisos que tiene con el secretario de Gobernación del gobierno espurio?, ¿cuáles son los acuerdos entre Círigo, René Arce y Mariana Gómez del Campo, dirigente del PAN-DF? y ¿cómo afectarán esos acuerdos el presupuesto del Gobierno del Distrito Federal?
Agustín Guerrero, Edgar Torres, Avelino Méndez, Tomás Pliego y Humberto Morgan coincidieron, por separado, que esas mismas críticas se las formularon en la reunión de la fracción a Círigo, pero éste nunca respondió ni desmintió esos acuerdos con “la derecha”, por lo que “el que calla, otorga”.
Al respecto, Isaías Villa, integrante de NI, manifestó que ni Círigo ni la gente de su corriente contestó a las acusaciones porque son “provocaciones, infundios y faltos de prueba”.
De hecho, Guerrero añadió que por la tarde, en la reunión de la Comisión de Gobierno, dejó en claro que el G-14 valora el desconocimiento de Círigo como su coordinador, que contrastó con la postura de su compañera de bancada, Leticia Quezada, quien ayer mismo lo desconoció públicamente.

La Jornada 11 de octubre del 2007

martes, 4 de septiembre de 2007

Historias de Chuchos (2)

Ciudad Perdida
Miguel Angel Velázquez ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com

Faltó autocrítica en el congreso del PRD
Muchas dudas quedaron en el aire
Análisis parciales y verdades sesgadas

Vale. Lo que perdió el PRD en su congreso pasado fue la indispensable herramienta de la autocrítica, dicen quienes quieren desaparecer a López Obrador del ámbito político, y el análisis se debe fincar, según ellos, nada más sobre los errores de su ex candidato. Ni un paso más allá.
Ellos aceptan que fueron derrotados y atribuyen tal descalabro a una serie de hechos que de tan analizados y criticados en todas partes, incluyendo al propio PRD, bien podrían ser obviados, a menos de que lo que se busque es el castigo para quienes ellos mismos suponen culpable.
Y en esa necesidad ingente, desvían la atención de procedimientos esenciales, de datos fundamentales, para lograr la autocrítica sana: la participación, en contra de los gobernadores, por ejemplo, que llegaron al poder por el PRD y que en 2006 le dieron la espalda.
¿Por qué si en el mismo congreso del sol azteca la militancia repudió al gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca, por sus prácticas en todo el proceso electoral, los inquisidores no lo tocaron?
¿Por qué no se analizó el comportamiento de Juan Sabines en Chiapas, que bien vale un largo rato de reflexión? ¿Por qué se hizo a un lado el juego perverso de la gobernadora Amalia García en Zacatecas?
Y ¿por qué no le entraron a la investigación real del comportamiento de los Cárdenas en Michoacán, que a ojos y oídos de todos hicieron un trabajo contrario al candidato López Obrador?
¿Por qué –en fin– no se dijo nada, a fondo, sobre los manejos del padrón perredista que fue manipulado para que ese congreso resultara un juego de dados cargados a favor de un tribu? ¿Qué, eso no tiene que ver con la autocrítica?
Para los neocorporativistas, es decir, para la nueva izquierda el objetivo no era, ni con mucho, la autocrítica. Sus afanes tenían otras metas. Mirarse en el espejo no era el objetivo. La pretensión era menoscabar la figura de López Obrador para construir la hamaca que meza y sostenga el poder de la derecha, y permanecer a su vera para recoger las migajas que suelte.
Y es que la verdad, y no es de ahora, al PRD eso de la autocrítica no se le ha dado muy bien, sólo que esta vez la intención es otra. Baste el recuerdo de la lucha que Samuel del Villar encabezó para tratar de evitar las trampas y la corrupción dentro de ese partido político.
En aquel entonces nadie hizo el mayor caso a la censura que el ex procurador del DF levantó por las malas prácticas del partido. Es más, en algunos sectores incluso se le condenó porque en su análisis del quehacer interno del partido señalaba a los bejaranos y a los chuchos como lastres para el organismo que pretendía la honestidad como piedra de toque.
Todo eso no es suficiente, es verdad, para que en el PRD no se haga la reflexión profunda de lo que ese partido es en este momento, y lo que promete, si algo promete, para el futuro de la izquierda en México. Pero ¡cuidado!, lo que no se vale son los análisis parciales ni las verdades sesgadas, y mucho menos la pretensión dolosa de destruir lo poco que se ha edificado en bien de dudosos paraísos prometidos que en nada benefician al país.
Por lo pronto, en apariencia, todo le salió mal a los chuchos, que ahora lanzan por donde se pueda condenas al espurio, con frases arrancadas a su desvergüenza. Lo malo para ellos es que ahora, ni en la derecha, les van a creer. Lástima.
De pasadita
En la carrera loca de las autoridades federales por copiar cualquier trabajo exitoso, o que pueda ser exitoso, del Gobierno del DF, la Secretaría de Educación Pública anunció ayer que becará a los alumnos de preparatoria, en un programa muy parecido al que puso en marcha Marcelo Ebrard la semana pasada. Total, si es para bien de la gente que siga la competencia, aunque nunca segundas partes fueron buenas.

22 de Agosto del 2007