Llega a 108.37 dólares el barril de crudo mexicano
Notimex y Reuters
Por primera vez en la historia el precio de la mezcla mexicana de petróleo alcanzó los 108.37 dólares por barril, 2.11 dólares más que la cotización previa, que continúa con la tendencia alcista internacional. Con este nuevo récord, suman 26 en lo que va del año, para arrojar una cotización 121.16 por ciento superior a la presupuestada por la Cámara de Diputados para 2008, que fijó en 49 dólares por barril.
Los elevados precios del crudo internacional han permitido que sólo en el primer trimestre del año el país obtuviera ingresos excedentes por 3 mil 833.5 millones de dólares, equivalente a 38 mil 458 millones de pesos.
Dado que el costo de extracción del crudo mexicano es de 4.5 dólares por barril, la renta petrolera para México es superior a los 100 dólares por barril, con ello se demuestra una vez más que Petróleos Mexicanos (Pemex) es la empresa más rentable del mundo, reiteran analistas.
En el mercado internacional el precio del oro negro subió el martes a un máximo histórico cercano a los 130 dólares el barril, en medio de más preocupaciones sobre las ajustadas existencias mundiales y señales de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no agregará más suministros.
Los futuros del crudo estadunidense subieron 2.02 dólares, a 129.07 dólares el barril, luego de tocar un máximo de 129.60 dólares durante la sesión. Por su parte, el crudo Brent de Londres avanzó 2.78 dólares, para cerrar en 127.84 dólares por barril.
En Nueva York las acciones estadunidenses cerraron con fuertes pérdidas, luego que el precio del petróleo superó los 129 dólares por barril y una medida clave de la inflación subió más de lo esperado, lo que aumentó la preocupación por las perspectivas del gasto de los consumidores.
La Jornada
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miércoles, 21 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Para cuatro empresas, 82.2% del crudo que México exporta a EU
Valero, ExxonMobil, Chevron y Shell; otros clientes son Conoco, Marathon y Citgo
Para cuatro empresas, 82.2% del crudo que México exporta a EU
■ Según la AIE, el país provee 15.6% del suministro: 575 millones 501 mil barriles en 2006
■ Estados Unidos consume una cuarta parte de la demanda mundial del hidrocarburo
Israel Rodríguez J.
México incrementó en los pasados 14 años su participación como fuente de suministro confiable de petróleo al mercado estadunidense, al aumentar ese país el volumen de las importaciones de crudo mexicano de 12.7 por ciento en 1993 a 15.6 por ciento a principios del año pasado, aunque en algunos años (1996, 1997, 2002 y 2003) su aportación fue mayor a 16 por ciento, según revelan los más recientes informes de la Administración de Información de Energía (AIE) de Estados Unidos.
De esta manera, las importaciones de crudo mexicano por parte de Estados Unidos pasó de un acumulado en 1993 de 314 millones 961 mil barriles a 575 millones 501 mil barriles en todo 2006.
Solamente en 2006, Estados Unidos importó 10 millones 127 mil barriles diarios de petróleo, siendo los principales proveedores Canadá, México, Arabia Saudita, Venezuela y Nigeria, que en conjunto contribuyeron con 68.7 por ciento del total.
De los 10 millones 127 mil barriles diarios que Estados Unidos compró en el exterior, Canadá le vendió un millón 633 mil barriles al día; México, un millón 556 mil; Arabia Saudita, un millón 445 mil; Venezuela, un millón 241 mil y Nigeria un millón 77 mil barriles por día.
Otros países que son proveedores de crudo a Estados Unidos, pero con una menor proporción son Irak, Angola, Ecuador, Argelia, Kuwait, Reino Unido, Rusia, Colombia, Gabón, Noruega, Brasil, Chad, Guinea Ecuatorial, Trinidad y Tobago y Argentina, entre otros.
De acuerdo con un análisis elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), con base en datos de la AIE, en 2006 las importaciones de petróleo mexicano en el mercado estadunidense sumaron 575 millones 501 mil barriles. Las principales empresas importadoras de petróleo mexicano son Valero Marketing & Supply Co, ExxonMobil Oil Corp, Chevron USA Inc y Shell Oil Co Deer Park, que en conjunto participaron con 475 millones 756 mil barriles de crudo, equivalentes a 82.2 por ciento del total de las importaciones en 2006.
Otros clientes de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Estados Unidos son: ConocoPhillips, Marathon Petroleum; Citgo Petroleum, Flint Hills Resource, Hunt Crude Oil Supply, Chalmette Refining, Tesoro Petroleum, Lyondell-Citgo Refining, Trigeant y Glencore.
En promedio, durante el periodo 1993-2006, la participación de México en la oferta mundial de petróleo crudo se ubicó en 4.6 por ciento anual. Sin embargo, en los últimos cuatro años su participación muestra una tendencia a la baja, al pasar de 4.8 por ciento en 2003 a 4.4 por ciento en 2006.
En ese año, la demanda mundial de petróleo se ubicó en 84 millones 453 mil 700 barriles diarios. Estados Unidos consumió casi una cuarta parte de la demanda mundial de petróleo, es decir, 20 millones 588 mil barriles diarios. Ese país es el principal consumidor de petróleo en el mundo con 24.4 por ciento del total, seguido por China, con 8.6 por ciento, y Japón, con 6.1 por ciento.
México ocupa el onceavo lugar mundial como consumidor de petróleo crudo, al utilizar 2.4 por ciento de la demanda total, equivalente a un millón 997 mil barriles diarios durante 2006.
En ese mismo año, la producción mundial de crudo ascendió a 84 millones 632 mil 100 barriles al día. Arabia Saudita con el 12.6 por ciento; Rusia, 11.4, y Estados Unidos, 9.9 por ciento. En conjunto estos países contribuyen con 33.9 por ciento de la producción total.
México ocupa el sexto lugar mundial como productor de petróleo crudo, al contribuir con 4.4 por ciento de la oferta total en 2006.
La Jornada
Para cuatro empresas, 82.2% del crudo que México exporta a EU
■ Según la AIE, el país provee 15.6% del suministro: 575 millones 501 mil barriles en 2006
■ Estados Unidos consume una cuarta parte de la demanda mundial del hidrocarburo
Israel Rodríguez J.
México incrementó en los pasados 14 años su participación como fuente de suministro confiable de petróleo al mercado estadunidense, al aumentar ese país el volumen de las importaciones de crudo mexicano de 12.7 por ciento en 1993 a 15.6 por ciento a principios del año pasado, aunque en algunos años (1996, 1997, 2002 y 2003) su aportación fue mayor a 16 por ciento, según revelan los más recientes informes de la Administración de Información de Energía (AIE) de Estados Unidos.
De esta manera, las importaciones de crudo mexicano por parte de Estados Unidos pasó de un acumulado en 1993 de 314 millones 961 mil barriles a 575 millones 501 mil barriles en todo 2006.
Solamente en 2006, Estados Unidos importó 10 millones 127 mil barriles diarios de petróleo, siendo los principales proveedores Canadá, México, Arabia Saudita, Venezuela y Nigeria, que en conjunto contribuyeron con 68.7 por ciento del total.
De los 10 millones 127 mil barriles diarios que Estados Unidos compró en el exterior, Canadá le vendió un millón 633 mil barriles al día; México, un millón 556 mil; Arabia Saudita, un millón 445 mil; Venezuela, un millón 241 mil y Nigeria un millón 77 mil barriles por día.
Otros países que son proveedores de crudo a Estados Unidos, pero con una menor proporción son Irak, Angola, Ecuador, Argelia, Kuwait, Reino Unido, Rusia, Colombia, Gabón, Noruega, Brasil, Chad, Guinea Ecuatorial, Trinidad y Tobago y Argentina, entre otros.
De acuerdo con un análisis elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), con base en datos de la AIE, en 2006 las importaciones de petróleo mexicano en el mercado estadunidense sumaron 575 millones 501 mil barriles. Las principales empresas importadoras de petróleo mexicano son Valero Marketing & Supply Co, ExxonMobil Oil Corp, Chevron USA Inc y Shell Oil Co Deer Park, que en conjunto participaron con 475 millones 756 mil barriles de crudo, equivalentes a 82.2 por ciento del total de las importaciones en 2006.
Otros clientes de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Estados Unidos son: ConocoPhillips, Marathon Petroleum; Citgo Petroleum, Flint Hills Resource, Hunt Crude Oil Supply, Chalmette Refining, Tesoro Petroleum, Lyondell-Citgo Refining, Trigeant y Glencore.
En promedio, durante el periodo 1993-2006, la participación de México en la oferta mundial de petróleo crudo se ubicó en 4.6 por ciento anual. Sin embargo, en los últimos cuatro años su participación muestra una tendencia a la baja, al pasar de 4.8 por ciento en 2003 a 4.4 por ciento en 2006.
En ese año, la demanda mundial de petróleo se ubicó en 84 millones 453 mil 700 barriles diarios. Estados Unidos consumió casi una cuarta parte de la demanda mundial de petróleo, es decir, 20 millones 588 mil barriles diarios. Ese país es el principal consumidor de petróleo en el mundo con 24.4 por ciento del total, seguido por China, con 8.6 por ciento, y Japón, con 6.1 por ciento.
México ocupa el onceavo lugar mundial como consumidor de petróleo crudo, al utilizar 2.4 por ciento de la demanda total, equivalente a un millón 997 mil barriles diarios durante 2006.
En ese mismo año, la producción mundial de crudo ascendió a 84 millones 632 mil 100 barriles al día. Arabia Saudita con el 12.6 por ciento; Rusia, 11.4, y Estados Unidos, 9.9 por ciento. En conjunto estos países contribuyen con 33.9 por ciento de la producción total.
México ocupa el sexto lugar mundial como productor de petróleo crudo, al contribuir con 4.4 por ciento de la oferta total en 2006.
La Jornada
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lunes, 12 de mayo de 2008
Pemex, ¿empresa inconstitucional?
Arnaldo Córdova
Pemex, ¿empresa inconstitucional?
Desde que el PAN propuso a quienes debatirán en el Senado en defensa de la reforma de Calderón sobre el petróleo, quedó bastante clara la estrategia argumentativa que seguirán ante sus adversarios. Todos ellos, con la excepción notable del paisano Germán Martínez Cázares (no sé qué podrá hacer en el debate), han expuesto puntos de vista más o menos similares: desprestigiar a Pemex como un monopolio contrario al espíritu del 28 y del 26 constitucionales, que promueven la libre competencia y la iniciativa de los privados. A ello se refirió Héctor Fix Fierro en un coloquio en su instituto.
No tendrán ideas quienes defienden las reformas propuestas por Calderón, pero abundan en ocurrencias. El artículo 27 está bien, según ellos. Lo que no está bien es la Ley Reglamentaria en materia de petróleo vigente que, desde su versión de 1958, confiere a Pemex la tarea de encargarse de la “industria petrolera”, en toda su cadena productiva y comercializadora. Dicho concepto no existe en el 27 ni en el 28. El 27 nos habla sólo de “producto”, el que no implica que, ya no digamos Pemex (que es un ente inexistente en el texto constitucional), sino incluso la Nación, titular propietaria del recurso, deba encargarse de toda la cadena productiva y menos aún de la comercializadora.
Todos hablan de “conceptos” y algunos han advertido que su alegato se funda en una interpretación de las palabras “exactas” de la Carta Magna. Hasta ahora, sólo han hablado de dos: el producto y la industria petrolera. El maestro Eduardo García Máynez escribió dos obritas, Lógica del concepto jurídico (1959) y Lógica del juicio jurídico (1955), que resultan esenciales para entender a cabalidad la argumentación jurídica y el análisis de toda ley. El concepto es una definición de un tópico jurídico (por ejemplo, producto en petróleo). Toda ley está hecha de conceptos. El juicio es un método que liga entre sí los diferentes conceptos. A través de él, podemos entender lo que quiere decir una ley en los conceptos que la integran, interpretándolos en su conjunto.
No se qué tan duchos sean los que van a debatir a favor de la reforma en filosofía del derecho y en lógica jurídica, pero creo que podrán entender con facilidad. Todos los grandes juristas de nuestro tiempo están de acuerdo en las observaciones que, en su época, hizo Emilio Betti (Interpretazione della legge e degli atti giuridici, 1949, y Teoria generale della interpretazione, 1955) acerca de cómo interpretar una ley y, sobre todo, una Constitución. Coincidiendo con García Máynez, Betti señala que interpretar sólo las palabras es un anticuado y muy limitado modo de entender un ordenamiento jurídico. Hay que ver siempre el conjunto de la ley y, más todavía, de la Constitución, para saber lo que realmente dicen. Hay letra, pero hay, ante todo, espíritu, sentido.
Veamos ahora su idea de producto. En mis lecturas de economía política he aprendido que el producto es la coronación del proceso productivo. Adam Smith lo reducía a la ganancia, pero sus sucesores, David Ricardo y Karl Marx, lo corrigieron pues, sobre todo el primero, hicieron notar que había que saber lo que el producto había costado en tiempo de trabajo. Es absurdo separar el producto de su cadena productiva. Todo este lío es porque el 27 dice que “la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos” (del subsuelo, incluido el petróleo).
Los defensores de la reforma dicen que el 27 no dice que la Nación deba encargarse de todo el proceso productivo y sugieren que los artículos 28 y 26, siempre promotores fieles de la iniciativa privada, indican que partes de la cadena productiva deben encargarse a particulares. Olvidan decirnos en qué parte la Constitución dice, literalmente, eso. Olvidan que el 28 habla de un sector estratégico que es el petrolero que debe quedar en exclusiva para la Nación. También que el 26 refrenda ese concepto y que, si se interpretan los tres artículos, junto con el 25, todos en conjunto, resulta un juicio jurídico que les será muy difícil de admitir, pero también de rebatir: se trata de un recurso natural (no sólo de un producto) que pertenece a la Nación y que la Nación misma explotará, “en los términos que señale la Ley Reglamentaria respectiva”.
Dicha ley dice que será a través de Pemex. Esa ley podría decir que se hará también a través de otros sujetos jurídicos, como lo proponen las iniciativas de Calderón; pero, si llegaran a aprobarse, entrarían en contradicción flagrante con la Constitución, porque en ningún lado ésta dice que los privados podrán llevar a cabo la explotación de “esos productos”. Y bien interpretada (mediante juicios jurídicos y no mediante sólo conceptos o palabras), por lo demás, más bien afirma que es una riqueza nacional que debe ser explotada en su beneficio sólo por la Nación. Explotación, en el sentido que da la Carta Magna, no es un aprovechamiento cualquiera, como lo ven los defensores de la reforma, sino, precisamente, un proceso productivo que resulta en un producto.
Como lo dije antes, lo que de verdad están planteando es la tesis de que Pemex es un ente “inconstitucional” (el término no se les ha ocurrido, pero razonan en ese sentido). No lo puede ser si la Ley Reglamentaria lo instituye y ésta deriva del 27. Pero ellos dicen que es un monopolio. El 28 dice que no será monopolio, porque no entra en la concurrencia de negocios. Eso no lo entienden. Habrá también que recordarles que el 26 establece que los sectores estratégicos son una palanca esencial de la planificación nacional y que su función como tales es primordial en la economía. Aparte sus críticas al pésimo desempeño de Pemex como empresa, lo que están diciendo es que no se justifica constitucionalmente y hay que desaparecerla.
Pregonan que se apoyan ante todo en la Constitución, pero su credo es el que expresó en su último artículo mi amigo Enrique Krauze: “El problema está en la sutil suplantación que el Estado ha hecho de la nación: para todos los efectos prácticos, quien tiene la propiedad del petróleo no es la nación, sino el Estado, que delega la propiedad en el gobierno en turno… La ‘propiedad’ de la nación es letra muerta”. Así es: no creen en la Constitución que sigue siendo, según ellos, “letra muerta”, aunque ahora la evoquen para sus fines privatizadores.
´
La Jornada
Pemex, ¿empresa inconstitucional?
Desde que el PAN propuso a quienes debatirán en el Senado en defensa de la reforma de Calderón sobre el petróleo, quedó bastante clara la estrategia argumentativa que seguirán ante sus adversarios. Todos ellos, con la excepción notable del paisano Germán Martínez Cázares (no sé qué podrá hacer en el debate), han expuesto puntos de vista más o menos similares: desprestigiar a Pemex como un monopolio contrario al espíritu del 28 y del 26 constitucionales, que promueven la libre competencia y la iniciativa de los privados. A ello se refirió Héctor Fix Fierro en un coloquio en su instituto.
No tendrán ideas quienes defienden las reformas propuestas por Calderón, pero abundan en ocurrencias. El artículo 27 está bien, según ellos. Lo que no está bien es la Ley Reglamentaria en materia de petróleo vigente que, desde su versión de 1958, confiere a Pemex la tarea de encargarse de la “industria petrolera”, en toda su cadena productiva y comercializadora. Dicho concepto no existe en el 27 ni en el 28. El 27 nos habla sólo de “producto”, el que no implica que, ya no digamos Pemex (que es un ente inexistente en el texto constitucional), sino incluso la Nación, titular propietaria del recurso, deba encargarse de toda la cadena productiva y menos aún de la comercializadora.
Todos hablan de “conceptos” y algunos han advertido que su alegato se funda en una interpretación de las palabras “exactas” de la Carta Magna. Hasta ahora, sólo han hablado de dos: el producto y la industria petrolera. El maestro Eduardo García Máynez escribió dos obritas, Lógica del concepto jurídico (1959) y Lógica del juicio jurídico (1955), que resultan esenciales para entender a cabalidad la argumentación jurídica y el análisis de toda ley. El concepto es una definición de un tópico jurídico (por ejemplo, producto en petróleo). Toda ley está hecha de conceptos. El juicio es un método que liga entre sí los diferentes conceptos. A través de él, podemos entender lo que quiere decir una ley en los conceptos que la integran, interpretándolos en su conjunto.
No se qué tan duchos sean los que van a debatir a favor de la reforma en filosofía del derecho y en lógica jurídica, pero creo que podrán entender con facilidad. Todos los grandes juristas de nuestro tiempo están de acuerdo en las observaciones que, en su época, hizo Emilio Betti (Interpretazione della legge e degli atti giuridici, 1949, y Teoria generale della interpretazione, 1955) acerca de cómo interpretar una ley y, sobre todo, una Constitución. Coincidiendo con García Máynez, Betti señala que interpretar sólo las palabras es un anticuado y muy limitado modo de entender un ordenamiento jurídico. Hay que ver siempre el conjunto de la ley y, más todavía, de la Constitución, para saber lo que realmente dicen. Hay letra, pero hay, ante todo, espíritu, sentido.
Veamos ahora su idea de producto. En mis lecturas de economía política he aprendido que el producto es la coronación del proceso productivo. Adam Smith lo reducía a la ganancia, pero sus sucesores, David Ricardo y Karl Marx, lo corrigieron pues, sobre todo el primero, hicieron notar que había que saber lo que el producto había costado en tiempo de trabajo. Es absurdo separar el producto de su cadena productiva. Todo este lío es porque el 27 dice que “la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos” (del subsuelo, incluido el petróleo).
Los defensores de la reforma dicen que el 27 no dice que la Nación deba encargarse de todo el proceso productivo y sugieren que los artículos 28 y 26, siempre promotores fieles de la iniciativa privada, indican que partes de la cadena productiva deben encargarse a particulares. Olvidan decirnos en qué parte la Constitución dice, literalmente, eso. Olvidan que el 28 habla de un sector estratégico que es el petrolero que debe quedar en exclusiva para la Nación. También que el 26 refrenda ese concepto y que, si se interpretan los tres artículos, junto con el 25, todos en conjunto, resulta un juicio jurídico que les será muy difícil de admitir, pero también de rebatir: se trata de un recurso natural (no sólo de un producto) que pertenece a la Nación y que la Nación misma explotará, “en los términos que señale la Ley Reglamentaria respectiva”.
Dicha ley dice que será a través de Pemex. Esa ley podría decir que se hará también a través de otros sujetos jurídicos, como lo proponen las iniciativas de Calderón; pero, si llegaran a aprobarse, entrarían en contradicción flagrante con la Constitución, porque en ningún lado ésta dice que los privados podrán llevar a cabo la explotación de “esos productos”. Y bien interpretada (mediante juicios jurídicos y no mediante sólo conceptos o palabras), por lo demás, más bien afirma que es una riqueza nacional que debe ser explotada en su beneficio sólo por la Nación. Explotación, en el sentido que da la Carta Magna, no es un aprovechamiento cualquiera, como lo ven los defensores de la reforma, sino, precisamente, un proceso productivo que resulta en un producto.
Como lo dije antes, lo que de verdad están planteando es la tesis de que Pemex es un ente “inconstitucional” (el término no se les ha ocurrido, pero razonan en ese sentido). No lo puede ser si la Ley Reglamentaria lo instituye y ésta deriva del 27. Pero ellos dicen que es un monopolio. El 28 dice que no será monopolio, porque no entra en la concurrencia de negocios. Eso no lo entienden. Habrá también que recordarles que el 26 establece que los sectores estratégicos son una palanca esencial de la planificación nacional y que su función como tales es primordial en la economía. Aparte sus críticas al pésimo desempeño de Pemex como empresa, lo que están diciendo es que no se justifica constitucionalmente y hay que desaparecerla.
Pregonan que se apoyan ante todo en la Constitución, pero su credo es el que expresó en su último artículo mi amigo Enrique Krauze: “El problema está en la sutil suplantación que el Estado ha hecho de la nación: para todos los efectos prácticos, quien tiene la propiedad del petróleo no es la nación, sino el Estado, que delega la propiedad en el gobierno en turno… La ‘propiedad’ de la nación es letra muerta”. Así es: no creen en la Constitución que sigue siendo, según ellos, “letra muerta”, aunque ahora la evoquen para sus fines privatizadores.
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lunes, 21 de abril de 2008
¿Qué hacemos con López Obrador?
Comentario:
Este artículo me llegó por correo y lo quiero poner aquí con todo y el comentario del remitente, que es una buena amiga de Veracruz.
Correo
Esta es la opinión de Jorge Zepeda Patterson, quien declaradamente no es un simpatizante de López Obrador, pero qué en este importante asunto nacional que es el futuro del petróleo y por tanto las posibilidades de desarrollo de los mexicanos responsablemente señala el linchamiento mediático que por parte del gobierno panista y sus asociados están haciendo con el FAP y AMLO para tratar de hacer sus reformas "a modo" por las malas y haiga sido como haiga sido, como acostumbran.
¿Qué hacemos con López Obrador?
Jorge Zepeda Patterson
20 de abril de 2008
Ciertamente no es Hitler o Mussolini, pero es sorprendente la capacidad que tiene López Obrador para provocar ronchas a muchos ciudadanos, particularmente entre los sectores conservadores. Una y otra vez reaccionan de tal manera que terminan por vigorizar la figura pública de El Peje.
El spot de televisión transmitido en horario triple A en que se le compara a Victoriano Huerta, Pinochet y similar calaña por haber ordenado tomar el salón de sesiones de la Cámara, es tan desproporcionado y abusivo que ha resultado contraproducente. Para El Peje ha sido oro molido, pues confirma la noción de que existe una suerte de conspiración de odio en su contra. De verdugo del Congreso ha pasado a ser víctima de la derecha todopoderosa.
No coincido con varias decisiones de López Obrador y me parece que su estilo de liderazgo deja mucho que desear. Pero estoy convencido de que AMLO y las causas que representa son absolutamente indispensables para la salud de la República. Cada vez que el tabasqueño habla en contra de las instituciones y convoca a la movilización, una legión de analistas y comentaristas se queja de su irresponsabilidad y primitivismo político. Como si se tratase de una anomalía trasnochada en una sociedad democrática. "Hay problemas pero estos deben resolverse mediante el diálogo", se dice; "los bloqueos y tomas de instituciones no caben en una sociedad con estado de derecho", se afirma, con la convicción que sólo podría tener un alemán o un sueco.
El problema es que no vivimos en un estado de derecho, ni los problemas se resuelven con el diálogo, salvo que usted pertenezca al 20% de la población de mayores ingresos. Todos los días miles de mexicanos humildes son víctimas de tribunales y autoridades que operan a favor del poderoso o del que ofrece más. Háblenle del estado de derecho a Lydia Cacho, a las víctimas de Ulises Ruiz en Oaxaca, a los campesinos que suplican a un funcionario que ya vendió su caso. Más que un Estado de Derecho lo que padecemos es "el derecho al Estado" del que gozan algunos sectores privilegiados. ¿Cómo podemos hablar de "someterse al imperio de la ley" cuando los que se enriquecieron con el Fobaproa, el mayor robo en la historia de la nación, lo hicieron legalmente?
La reforma energética ofrece el mejor ejemplo. Si López Obrador y sus contingentes no hubieran irrumpido con sus sudores y malas maneras (cito a un crítico) la reforma habría sido acordada entre futuros beneficiarios, funcionarios federales y legisladores priístas. Fueron los gritos y sombrerazos, las denuncias fundadas e infundadas de El Peje, lo que obligó a definir esta reforma en un espacio verdaderamente público.
No sé si al final de todo esto tendremos una buena reforma, pero estoy convencido de que será mejor de la que podría haberse firmado tras bambalinas. En todo caso habrá de ser más representativa del sentimiento de la comunidad en su conjunto y mucho menos cupular de la que tenían cocinada. ¿Qué no trata de eso la democracia? Desde luego, los métodos de AMLO no son democráticos, pero son comprensibles si consideramos que los acuerdos "democráticos" son los que tienen que pasar y ser resueltos por Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa a partir de los intereses muy poco democráticos que ellos representan.
Insisto en que los mexicanos tenemos todo el derecho de desconfiar de la apertura al capital privado, habida cuenta de la cantidad de abusos que han generado privatizaciones y concesiones en el pasado. Eso no significa que debamos satanizarlas per se. Podrían ser la única solución para el quebranto energético que se avecina. Pero el Estado mexicano hasta ahora ha sido incapaz de impedir los excesos y abusos de los grupos privilegiados cada vez que ha abierto al mercado ámbitos de la esfera pública. No es posible encarar la apertura de Pemex sin antes agotar la discusión de las maneras en que habremos de asegurarnos de que no se multipliquen los Carlos Slim o Roberto Hernández, o peor aún, los Bribiescas. Que tome 50 días o 100 ventilar estos asuntos es irrelevante si consideramos lo mucho que está en juego.
Es desagradable ver a los perredistas convertir la tribuna máxima en un tianguis. Pero, bien mirado, es un costo menor si ello obligó a examinar con atención el futuro del petróleo, nada más y nada menos que el mayor patrimonio de este país.
Hay un linchamiento mediático de López Obrador que muchos están "comprando". Algunos se preguntan qué hacer con esta piedra en el zapato que constituye su movimiento. Yo diría que pese a su retórica y su populismo, López Obrador es imprescindible. No empareja el marcador pero impide la goliza. Lo peor que podemos hacer es pretender que la inconformidad social no existe. ¿Nos parecen de mal gusto sus expresiones? ¿Y de qué gusto son las inequidades e injusticias que padece la mitad más pobre del país? ¿Qué creíamos, que iban a votar cada seis años y sentarse a esperar a que llegue un empleo, un abogado honesto o un programa de gobierno?
López Obrador no representa a los verdaderos pobres del país, se dice con frecuencia. Quizá. Pero canaliza la irritación que entre muchos mexicanos genera esa pobreza. Su desconfianza hacia la apertura al capital privado es la desconfianza de muchos. Antes de lincharlo y repudiar sus métodos habría que escuchar lo que nos está tratando de decir esa república olvidada que intenta hacerse presente.
www.jorgezepeda.net
Economista y sociólogo
Este artículo me llegó por correo y lo quiero poner aquí con todo y el comentario del remitente, que es una buena amiga de Veracruz.
Correo
Esta es la opinión de Jorge Zepeda Patterson, quien declaradamente no es un simpatizante de López Obrador, pero qué en este importante asunto nacional que es el futuro del petróleo y por tanto las posibilidades de desarrollo de los mexicanos responsablemente señala el linchamiento mediático que por parte del gobierno panista y sus asociados están haciendo con el FAP y AMLO para tratar de hacer sus reformas "a modo" por las malas y haiga sido como haiga sido, como acostumbran.
¿Qué hacemos con López Obrador?
Jorge Zepeda Patterson
20 de abril de 2008
Ciertamente no es Hitler o Mussolini, pero es sorprendente la capacidad que tiene López Obrador para provocar ronchas a muchos ciudadanos, particularmente entre los sectores conservadores. Una y otra vez reaccionan de tal manera que terminan por vigorizar la figura pública de El Peje.
El spot de televisión transmitido en horario triple A en que se le compara a Victoriano Huerta, Pinochet y similar calaña por haber ordenado tomar el salón de sesiones de la Cámara, es tan desproporcionado y abusivo que ha resultado contraproducente. Para El Peje ha sido oro molido, pues confirma la noción de que existe una suerte de conspiración de odio en su contra. De verdugo del Congreso ha pasado a ser víctima de la derecha todopoderosa.
No coincido con varias decisiones de López Obrador y me parece que su estilo de liderazgo deja mucho que desear. Pero estoy convencido de que AMLO y las causas que representa son absolutamente indispensables para la salud de la República. Cada vez que el tabasqueño habla en contra de las instituciones y convoca a la movilización, una legión de analistas y comentaristas se queja de su irresponsabilidad y primitivismo político. Como si se tratase de una anomalía trasnochada en una sociedad democrática. "Hay problemas pero estos deben resolverse mediante el diálogo", se dice; "los bloqueos y tomas de instituciones no caben en una sociedad con estado de derecho", se afirma, con la convicción que sólo podría tener un alemán o un sueco.
El problema es que no vivimos en un estado de derecho, ni los problemas se resuelven con el diálogo, salvo que usted pertenezca al 20% de la población de mayores ingresos. Todos los días miles de mexicanos humildes son víctimas de tribunales y autoridades que operan a favor del poderoso o del que ofrece más. Háblenle del estado de derecho a Lydia Cacho, a las víctimas de Ulises Ruiz en Oaxaca, a los campesinos que suplican a un funcionario que ya vendió su caso. Más que un Estado de Derecho lo que padecemos es "el derecho al Estado" del que gozan algunos sectores privilegiados. ¿Cómo podemos hablar de "someterse al imperio de la ley" cuando los que se enriquecieron con el Fobaproa, el mayor robo en la historia de la nación, lo hicieron legalmente?
La reforma energética ofrece el mejor ejemplo. Si López Obrador y sus contingentes no hubieran irrumpido con sus sudores y malas maneras (cito a un crítico) la reforma habría sido acordada entre futuros beneficiarios, funcionarios federales y legisladores priístas. Fueron los gritos y sombrerazos, las denuncias fundadas e infundadas de El Peje, lo que obligó a definir esta reforma en un espacio verdaderamente público.
No sé si al final de todo esto tendremos una buena reforma, pero estoy convencido de que será mejor de la que podría haberse firmado tras bambalinas. En todo caso habrá de ser más representativa del sentimiento de la comunidad en su conjunto y mucho menos cupular de la que tenían cocinada. ¿Qué no trata de eso la democracia? Desde luego, los métodos de AMLO no son democráticos, pero son comprensibles si consideramos que los acuerdos "democráticos" son los que tienen que pasar y ser resueltos por Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa a partir de los intereses muy poco democráticos que ellos representan.
Insisto en que los mexicanos tenemos todo el derecho de desconfiar de la apertura al capital privado, habida cuenta de la cantidad de abusos que han generado privatizaciones y concesiones en el pasado. Eso no significa que debamos satanizarlas per se. Podrían ser la única solución para el quebranto energético que se avecina. Pero el Estado mexicano hasta ahora ha sido incapaz de impedir los excesos y abusos de los grupos privilegiados cada vez que ha abierto al mercado ámbitos de la esfera pública. No es posible encarar la apertura de Pemex sin antes agotar la discusión de las maneras en que habremos de asegurarnos de que no se multipliquen los Carlos Slim o Roberto Hernández, o peor aún, los Bribiescas. Que tome 50 días o 100 ventilar estos asuntos es irrelevante si consideramos lo mucho que está en juego.
Es desagradable ver a los perredistas convertir la tribuna máxima en un tianguis. Pero, bien mirado, es un costo menor si ello obligó a examinar con atención el futuro del petróleo, nada más y nada menos que el mayor patrimonio de este país.
Hay un linchamiento mediático de López Obrador que muchos están "comprando". Algunos se preguntan qué hacer con esta piedra en el zapato que constituye su movimiento. Yo diría que pese a su retórica y su populismo, López Obrador es imprescindible. No empareja el marcador pero impide la goliza. Lo peor que podemos hacer es pretender que la inconformidad social no existe. ¿Nos parecen de mal gusto sus expresiones? ¿Y de qué gusto son las inequidades e injusticias que padece la mitad más pobre del país? ¿Qué creíamos, que iban a votar cada seis años y sentarse a esperar a que llegue un empleo, un abogado honesto o un programa de gobierno?
López Obrador no representa a los verdaderos pobres del país, se dice con frecuencia. Quizá. Pero canaliza la irritación que entre muchos mexicanos genera esa pobreza. Su desconfianza hacia la apertura al capital privado es la desconfianza de muchos. Antes de lincharlo y repudiar sus métodos habría que escuchar lo que nos está tratando de decir esa república olvidada que intenta hacerse presente.
www.jorgezepeda.net
Economista y sociólogo
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sábado, 2 de febrero de 2008
Ni perdón ni olvido: febrero 2008
De la Lámpara de Diógenes:
Más fotografías en la Lámpara de Diógenes.
Hoy, como cada primer día del mes, la resistencia civil pacífica se reunió en la puerta principal de Los Pinos, para recordarle al usurpador que para él no habrá ni perdón ni olvido por haberse robado la presidencia.
Gerardo Fernández Noroña aseguró que mienten los que dicen que Petróleos Mexicanos está en crisis financiera pues al país le cuesta 5 dólares producir el barril de crudo y lo vende a casi 100 dólares, argumentó que con ese dinero podría modernizar a la empresa y construir las refinerías que necesita el país para su verdadero crecimiento.
En esta ocasión se le otorgó al pelele el premio “Antonio López de Santa Anna” por su la intención de entregar el petróleo y los energéticos a las grandes transnacionales y dicho reconocimiento no será exclusivo del presidente espurio sino que se hará extensivo a todo aquel político, sin importar partido, que esté de acuerdo con esa iniciativa.
Fernández Noroña anunció que el día de mañana viajará a España para buscar el acta de nacimiento de Juan Camilo Mouriño y así comprobar que no es mexicano ya que un cargo como el de Secretario de Gobernación sólo puede ser desempeñado por los nacidos en México o por ser hijo de mexicanos y que será a su regreso cuando de a conocer, en el programa de Diane Pérez (Radio 13), los resultados de su investigación.
Más fotografías en la Lámpara de Diógenes.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Annápolis: el show de Condi Rice para aislar a Irán (y a Hezbollah)
Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
Annápolis: el show de Condi Rice para aislar a Irán (y a Hezbollah)
Condoleezza Rice, responsable de las relaciones exteriores estadunidenses Foto: Ap
Se trató de un éxito espectacularmente inesperado de Condi Rice, quien pudo congregar a tres líderes moribundos (Baby Bush, a quien le quedan 13 interminables meses; al valetudinario presidente palestino Mahmud Abbas, y al alicaído primer ministro israelí Ehud Olmert) en la conferencia de Annápolis, a la que acudieron 50 países y organizaciones internacionales.
Una de las notas relevantes consistió en la asistencia de 12 países árabes (del total de 22) y de 20 países islámicos (incluidos los anteriores), del total de 57 que conforman la Organización de la Conferencia Islámica, además de la presencia de potencias europeas y asiáticas y organizaciones internacionales.
No se puede escatimar el éxito escenográfico y coreográfico de Annápolis, en donde Estados Unidos exhibió su poderío multimediático. El problema radica en que todo el montaje hollywoodense careció de guión teatral sustancial.
La noticia principal no fue que los palestinos e israelíes, quienes ya llevan dialogando bizantinamente 16 años, logren un acuerdo de paz el año entrante, pese a que la realidad y el cronograma corren en su contra.
Fueron dos las noticias principales tras bambalinas: una, la presencia de Siria, el supuesto aliado estratégico de Irán, que busca recuperar las Alturas del Golán; y dos, quizá la más relevante de todas, fue la asistencia de Arabia Saudita, quien por primera vez se sienta cara a cara con el Estado hebreo. No es poca cosa, cuando el régimen torturador bushiano sufre una humillante derrota en Irak, una paliza en Afganistán, y el desprestigio ignominioso en los mundos árabe e islámico.
El post Annápolis ha generado dos situaciones: su seguimiento el mes entrante en Moscú, y el probable destrabamiento de la (s)elección presidencial de Líbano, en donde más que un consenso interno parece haberse conseguido un consenso regional entre Arabia Saudita y Siria (y un tanto cuanto de Hezbollah, y de Irán en la retaguardia), con la designación del general Michael Sulaiman como nuevo mandatario.
The Jerusalem Post (28.11.07), el rotativo portavoz del fundamentalista partido hebreo Likud, exulta la “victoria” de Annápolis y afirma que detrás se encuentra el objetivo de aislar a Irán del resto de los países árabes “moderados”, y de paso congelar sus veleidades nucleares. El premier Olmert comentó al rotativo que los “iraníes deseaban que sus presuntos aliados hubieran asistido, y estaban furiosos de la masiva presencia de los árabes”; agregó que los “iraníes querían que el mundo árabe no asistiera, y ahora se dan cuenta de que hasta los sirios llegaron”.
Es obvio que a los halcones de Estados Unidos e Israel (léase los neoconservadores straussianos y el Likud) buscan amarrar navajas entre árabes y persas, lo cual fue atajado de inmediato por el canciller saudita Saud al-Faisal, quien comentó que: “la presencia de su país no había tenido conexión con la esperanza de Estados Unidos para catalizar un consenso post Annápolis en contra del proyecto nuclear iraní”.
El rotativo hebreo resalta cómo el presidente Mahmoud Ahmadinejad le dijo rotundamente al rey saudita Abdullah que “a él le gustaría que el nombre de Arabia Saudita no hubiese estado entre aquellos que acudieron a la conferencia de Annápolis. Los países árabes deberían estar atentos a las conspiraciones y engaños del enemigo sionista”.
Hasta el mismo premier Olmert, en una entrevista a The Guardian (29/11/07), no tiene más remedio que aceptar la debilidad de Mahmud Abbas (presidente de la Autoridad Nacional Palestina), a quien tenían que apuntalar los israelíes para poder conseguir acuerdos que le son difíciles de firmar.
Nadie lo dice pero Ahmadinejad Superstar tiene dos grandes conejos debajo de la manga (para no variar) que pueden descarrilar toda la escenografía y coreografía espectaculares de Annápolis: la milicia chiíta libanesa Hezbollah y un levantamiento popular a favor de Hamas en Cisjordania, cuando ya gobierna en la franja de Gaza.
En forma interesante, Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional Iraní Estadunidense y autor del polémico libro Alianzas tramposas: los tratos secretos de Irán, Israel y EU (curiosamente pupilo del desprestigiado Francis Fukuyama y del geoestratega Zbigniew Brzezinski en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins), puntualiza juiciosamente que la teocracia chiíta jomeinista debe ser incluida en cualquier proceso de paz en Medio Oriente para que prevalezcan genuinos acuerdos de seguridad en los que deban participar todas las potencias regionales: “en cualquier arquitectura de seguridad y, sobre todo, tanto Estados Unidos como Irán deben reconocer la realidad que ahora se niegan a aceptar”.
El meollo consiste en cómo escapar de la camisa de fuerza del “equilibrio de poder” de los últimos 60 años en los que se ha visto envuelta la región y con guerras sucesivas prácticamente cada década.
A Parsi se le podrá acusar de todo menos de ser partidario de la teocracia chiíta jomeinista; en dos conferencias (17/10/ 07 y 14/11/07) apadrinadas por la Alianza Conservadora Estadunidense de Defensa comentó que “Estados Unidos tendrá que reconocer que Irán es una potencia regional importante”, y que “Irán tendrá que aceptar de facto a Israel, aunque Irán ha aceptado más a Israel como una realidad de lo que el régimen Bush/Cheney ha aceptado al mismo Irán como una potencia regional, como había formulado Irán en 2003 en su propuesta de negociación a Washington que incluía la aceptación implícita de la iniciativa de paz saudita con una solución de dos estados para el conflicto palestino-israelí”.
El iraní-estadunidense advirtió que en caso de no incluir a Irán en la nueva arquitectura de paz y seguridad de Medio Oriente “veremos la continuación del juego del equilibrio del poder, lo cual significa una guerra cada siete a 12 años”.
Señaló que esta situación anómala no existe en ninguna otra parte del mundo, ya que la arquitectura de seguridad es incluyente a las otras regiones: “en el Medio Oriente hemos proseguido acuerdos bilaterales de defensa con estados individuales a expensas de los otros estados”.
Parsi retrocedió hasta 1991 para buscar las raíces de la presente situación en la región del Golfo Pérsico, cuando Estados Unidos decidió excluir a Irán de las charlas de paz de ese año en Madrid, que fue resultado de la soberbia de la Casa Blanca después de la derrota de Saddam Hussein: “lo que permitió a la línea dura en Irán proseguir una política que el ayatola Jomeini no había podido aplicar en la década de los 80, que era la de enviar soldados chiítas a combatir en Líbano en contra de Israel”.
Concluyó que “no se puede crear un orden regional estable excluyendo a alguien, porque al contrario, le brinda incentivos para socavarlo”.
A los cinco días de post Annápolis, Ahmadinejad participará sorprendentemente por primera vez en la cumbre de las pudientes seis petromonarquías árabes del Consejo de Cooperación del Golfo, en Qatar. En el nuevo orden multipolar incipiente se acabó el simplismo maniqueísta de la unipolaridad bushiana. Entramos de lleno al mundo de la hipercomplejidad: ni Annápolis, ni el Medio Oriente, ni mucho menos el Golfo Pérsico, son ya la excepción.
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lunes, 12 de noviembre de 2007
Continúa la caída de ingresos petroleros de México en EU
Agencias
En los primeros meses del año, México obtuvo 20 mil millones de dólares por la venta del crudo; mientras que en el mismo periodo del 2006 había obtenido 23 mil millones de dólares.
Washington. México obtuvo 20 mil 697 millones de dólares por ventas petroleras a Estados Unidos en los primeros nueve meses del año, un descenso de 12.8 por ciento en relación con el mismo periodo de 2006, según cifras oficiales estadunidenses.
Un informe del Departamento de Comercio de Estados Unidos muestra que la baja de ingresos entre enero obedeció en parte a un descenso de las ventas de crudo mexicano por volumen durante ese periodo, a pesar del aumento reciente en el precio por barril.
Los ingresos mexicanos entre enero y septiembre fueron resultado de la colocación de 377 millones de barriles en el mercado estadunidense a valor aduanal, que no incluye el costo de flete y seguro.
En el mismo periodo de 2006, México había obtenido 23 mil 762 millones de dólares por la exportación de 339 millones de barriles.
A pesar de la continuación de la caída de los ingresos, México siguió en el segundo lugar como exportador neto de crudo por volumen al mercado de Estados Unidos.
Un reciente estudio de Estados Unidos vaticinó que la producción petrolera de México descenderá a 3.6 millones de barriles de crudo al día en 2007, como parte del inicio de un ciclo de declive de su oferta en los próximos años.
El análisis de la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) advierte que el descenso es arrastrado principalmente por el decremento de la producción en la planta petrolera de Pemex en Cantarell, en el Golfo de Campeche.
La proyección de 2007 representa un descenso respecto de las cifras de la EIA de una producción mexicana de 3.8 millones de barriles diarios en 2005 y de 3.7 millones en 2006.
La Jornada 12 de noviembre del 2007
En los primeros meses del año, México obtuvo 20 mil millones de dólares por la venta del crudo; mientras que en el mismo periodo del 2006 había obtenido 23 mil millones de dólares.
Washington. México obtuvo 20 mil 697 millones de dólares por ventas petroleras a Estados Unidos en los primeros nueve meses del año, un descenso de 12.8 por ciento en relación con el mismo periodo de 2006, según cifras oficiales estadunidenses.
Un informe del Departamento de Comercio de Estados Unidos muestra que la baja de ingresos entre enero obedeció en parte a un descenso de las ventas de crudo mexicano por volumen durante ese periodo, a pesar del aumento reciente en el precio por barril.
Los ingresos mexicanos entre enero y septiembre fueron resultado de la colocación de 377 millones de barriles en el mercado estadunidense a valor aduanal, que no incluye el costo de flete y seguro.
En el mismo periodo de 2006, México había obtenido 23 mil 762 millones de dólares por la exportación de 339 millones de barriles.
A pesar de la continuación de la caída de los ingresos, México siguió en el segundo lugar como exportador neto de crudo por volumen al mercado de Estados Unidos.
Un reciente estudio de Estados Unidos vaticinó que la producción petrolera de México descenderá a 3.6 millones de barriles de crudo al día en 2007, como parte del inicio de un ciclo de declive de su oferta en los próximos años.
El análisis de la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) advierte que el descenso es arrastrado principalmente por el decremento de la producción en la planta petrolera de Pemex en Cantarell, en el Golfo de Campeche.
La proyección de 2007 representa un descenso respecto de las cifras de la EIA de una producción mexicana de 3.8 millones de barriles diarios en 2005 y de 3.7 millones en 2006.
La Jornada 12 de noviembre del 2007
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Anuncia López Obrador que convocará a los mexicanos a parar el país, si Calderón decide privatizar el petróleo
* Manifiesta que el PRIAN sostiene negociaciones para permitir la entrega de la industria petrolera
* El Presidente Legítimo de México visita el municipio número mil de los 2 mil 500 existentes en la República Mexicana
A una semana de realizarse la asamblea de la Convención Nacional Democrática, Andrés Manuel López Obrador anunció que convocará al pueblo de México a una movilización hasta parar al país, aunque lo tachen de revoltoso y alborotador, si el gobierno usurpador de Felipe Calderón envía al Congreso de la Unión una iniciativa para reformar las leyes secundarias y entregar el petróleo al capital privado extranjero.
Manifestó que las dirigencias del PRI y del PAN sostienen negociaciones encaminadas a suscribir un acuerdo que facilitará a los legisladores de ambas “franquicias –como llamó a dichos partidos--” aprobar por mayoría simple los cambios a diversas leyes, sin tocar la Constitución, para privatizar la industria petrolera, como lo recomienda la agenda de los organismos financieros internacionales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional.
En el segundo día de actividades por el estado y en donde recorrió el municipio número mil de los dos mil 500 del país, aclaró que la misma estrategia utilizaron los gobiernos neoliberales para abrir la participación de las empresas trasnacionales que generan energía eléctrica, en clara violación al texto constitucional.
Con las modificaciones, los vendepatrias allanarán el camino a la inversión extranjera en las ramas petroquímica y extracción del crudo, aseguró al explicar que los verdaderos dueños de las franquicias del PRI y del PAN son una minoría rapaz que quiere devorarse al país, sin perder privilegios.
En su encuentro con el pueblo de Santiago Tianguistengo hizo énfasis en que las cúpulas de los partidos tricolor y albiazul optaron por promover cambios a leyes secundarias, porque prosperarán con el voto mayoritario de los legisladores de dichas fuerzas políticas; en cambio, aclaró, una reforma constitucional requiere del sufragio de las dos terceras parte de los legisladores y los panistas y priistas son insuficientes para acreditar el requisito.
Desde el estado más poblado del país, López Obrador advirtió: "Si entregamos el petróleo a extranjeros, ¿cómo vamos a sacar adelante a México?
El mencionado hidrocarburo es una palanca para el desarrollo nacional, pero si se deposita en manos de extranjeros, dejaremos de ser una Nación libre, soberana e independiente, para convertirnos en esclavos en nuestra propia tierra, señaló.
Entonces, prosiguió, nuestros hijos nos van a reclamar y nos preguntarán: ¿Por qué no defendieron el patrimonio de las futuras generaciones.
Al señalar que el petróleo es un bien propiedad de la Nación, el presidente legítimo de México reiteró que los mexicanos no vamos a permitir la entrega del patrimonio nacional.
Afirmó también que los asuntos relacionados con el interés de México y la Patria, "se resolverán en todas las plazas públicas, con la movilización del pueblo y no en la Cámara de Diputados".
En Xalatlaco, López Obrador expresó que el capital privado extranjero "anda zopiloteando" sobre el petróleo y que la privatización del sector beneficiaría directamente a los petroleros texanos.
Los habitantes de este municipio manifestaron su abierto rechazo a la construcción de una autopista concesionada que cruzará por la localidad, como parte del Plan Puebla-Panamá.
El Presidente Legítimo dijo que apoyaba a los ciudadanos del municipio, porque en la realización de una obra de la mencionada magnitud, tiene que pedirse la opinión del pueblo.
Enseguida dio respuesta a la petición que le hicieron los ciudadanos de Xalatlaco, en el sentido de que no traicione a los mexicanos.
Subrayó que nunca traicionará la confianza que le confirió el pueblo de México y recordó que durante la pasada campaña presidencial lo buscó la lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo, para "negociar", pero precisó que rehusó cualquier arreglo con la mafia de la política, "porque no quiero dejar trozos de dignidad en el camino".
En Santa Cruz Atizapán, López Obrador encabezó la asamblea informativa número mil en igual número de municipios de los estados de México, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Baja California, Durango, Zacatecas y Tamaulipas, a lo largo de casi 11 meses de trabajo.
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* El Presidente Legítimo de México visita el municipio número mil de los 2 mil 500 existentes en la República Mexicana
A una semana de realizarse la asamblea de la Convención Nacional Democrática, Andrés Manuel López Obrador anunció que convocará al pueblo de México a una movilización hasta parar al país, aunque lo tachen de revoltoso y alborotador, si el gobierno usurpador de Felipe Calderón envía al Congreso de la Unión una iniciativa para reformar las leyes secundarias y entregar el petróleo al capital privado extranjero.
Manifestó que las dirigencias del PRI y del PAN sostienen negociaciones encaminadas a suscribir un acuerdo que facilitará a los legisladores de ambas “franquicias –como llamó a dichos partidos--” aprobar por mayoría simple los cambios a diversas leyes, sin tocar la Constitución, para privatizar la industria petrolera, como lo recomienda la agenda de los organismos financieros internacionales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional.
En el segundo día de actividades por el estado y en donde recorrió el municipio número mil de los dos mil 500 del país, aclaró que la misma estrategia utilizaron los gobiernos neoliberales para abrir la participación de las empresas trasnacionales que generan energía eléctrica, en clara violación al texto constitucional.
Con las modificaciones, los vendepatrias allanarán el camino a la inversión extranjera en las ramas petroquímica y extracción del crudo, aseguró al explicar que los verdaderos dueños de las franquicias del PRI y del PAN son una minoría rapaz que quiere devorarse al país, sin perder privilegios.
En su encuentro con el pueblo de Santiago Tianguistengo hizo énfasis en que las cúpulas de los partidos tricolor y albiazul optaron por promover cambios a leyes secundarias, porque prosperarán con el voto mayoritario de los legisladores de dichas fuerzas políticas; en cambio, aclaró, una reforma constitucional requiere del sufragio de las dos terceras parte de los legisladores y los panistas y priistas son insuficientes para acreditar el requisito.
Desde el estado más poblado del país, López Obrador advirtió: "Si entregamos el petróleo a extranjeros, ¿cómo vamos a sacar adelante a México?
El mencionado hidrocarburo es una palanca para el desarrollo nacional, pero si se deposita en manos de extranjeros, dejaremos de ser una Nación libre, soberana e independiente, para convertirnos en esclavos en nuestra propia tierra, señaló.
Entonces, prosiguió, nuestros hijos nos van a reclamar y nos preguntarán: ¿Por qué no defendieron el patrimonio de las futuras generaciones.
Al señalar que el petróleo es un bien propiedad de la Nación, el presidente legítimo de México reiteró que los mexicanos no vamos a permitir la entrega del patrimonio nacional.
Afirmó también que los asuntos relacionados con el interés de México y la Patria, "se resolverán en todas las plazas públicas, con la movilización del pueblo y no en la Cámara de Diputados".
En Xalatlaco, López Obrador expresó que el capital privado extranjero "anda zopiloteando" sobre el petróleo y que la privatización del sector beneficiaría directamente a los petroleros texanos.
Los habitantes de este municipio manifestaron su abierto rechazo a la construcción de una autopista concesionada que cruzará por la localidad, como parte del Plan Puebla-Panamá.
El Presidente Legítimo dijo que apoyaba a los ciudadanos del municipio, porque en la realización de una obra de la mencionada magnitud, tiene que pedirse la opinión del pueblo.
Enseguida dio respuesta a la petición que le hicieron los ciudadanos de Xalatlaco, en el sentido de que no traicione a los mexicanos.
Subrayó que nunca traicionará la confianza que le confirió el pueblo de México y recordó que durante la pasada campaña presidencial lo buscó la lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo, para "negociar", pero precisó que rehusó cualquier arreglo con la mafia de la política, "porque no quiero dejar trozos de dignidad en el camino".
En Santa Cruz Atizapán, López Obrador encabezó la asamblea informativa número mil en igual número de municipios de los estados de México, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Baja California, Durango, Zacatecas y Tamaulipas, a lo largo de casi 11 meses de trabajo.
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