Editorial 202 de Machetearte, Erandi Villavicencio
Se ha vuelto común hablar de desaceleración económica, decrisis donde las burbujas financieras estallan o de rescates multimillonarios para detener la caída de las bolsas. Se ha opinado y analizado de manera exhaustiva la crisis inmobiliaria y crediticiaque haarrastrado al sistema financiero internacional.
Las causas se ocultan y confunden entre una avalancha de noticias que día a día nos hablan de una crisis “abstracta” que vuelve siempre de algún desconocido lugar. Todo “aparece” desconectado y sin sentido: por un lado la crisis económica mundial, el incremento del desempleo, la subida de los precios y por el otro la barbarie del narcotráfico y del ejército mexicano, las pugnas interpartidistas y la enajenación cultural masiva promovida por las televisoras y empresas culturales. A lo largo del 2008 la incapacidad social para hilar estos acontecimientos nacionales e internacionales, ha provocado que las crisis aparezcan como problemas específicos y como luchas aisladas y separadas, minando la posibilidad de una comprensión global de la crisis y por tanto de una solución común a ella.
Pero lo que está en crisis no es una porción aislada de la realidad, sinouna dinámica sistémica de nuestro mundo. El desempleo del 2008, el peor en 8 años que vive México, l oviven todos los países del mundo, basta ver la quiebra económica de Islandia uno de los países modelo del capitalismo. Los contrastes de las calles de la ciudad de México, son los contrastes en América Latina y África, la exclusión de pueblos en el sureste mexicano es la exclusión de naciones enteras en medio oriente y el continente africano. Las diferencias aparentes se vuelven coincidencias catastróficas. La “crisis abstracta” tiene un nombre concreto: la crisis del sistema capitalista mundial.
Debemos recordar que el neoliberalismo nació entre las décadas de los setentas y ochentas como una respuesta GLOBAL del sistema capitalista ante una crisis de rentabilidad, es decir, una medida estratégica de los capitalistas para apropiarse de los medios de producción estatales como TELMEX, los bancos, la televisión, los ferrocarriles, etcétera,dándose con esto un respiro a su propia dinámica contradictoria. Fue gracias al despojo (permitido por el gobierno) de las antes empresas estatalesque el capitalismo se fortaleciópara enarbolar la bandera del fin de la historia, donde el capitalismo neoliberal sería la última palabra en el camino tortuoso de la humanidad.
Pero a lo largo de las últimas décadas tales medidas neoliberales volvieron a traer una nueva crisis de la rentabilidadque ha hecho que los gobiernos del mundo cambien su discurso para salvar política y económicamente a las empresas que antes habían “liberado” al mercado capitalista. El gobierno gringo anuncia un cambio en su política para volver a salvar al capitalismo de su propio fracaso, la comunidad europea habla de la necesidad de un cambio en el orden mundial yhasta el gobierno calderonista modera su triunfalismo (mientras continúa con las políticas neoliberales de privatización).
El capitalismo lleva la crisis en sus entrañas porque en el enriquecimiento de las minorías capitalistas por el empobrecimiento de las mayorías trabajadoras ,el capital se desvaloriza así mismo. Mientras menos ganancia quiera perder, más perderá, porque más desempleados habrá, menos consumo vendrá y menos plusvalor acumulará.
Ante estos hechos -no ideas-, resulta irresponsable la incapacidad política de las organizaciones socialistaspor mostrar al mundo no sólo el fracaso común del capital sino la vigencia y urgencia de una alternativa mundial.
Si los movimientossocialistas y anticapitalistas se empecinan en susdiferencias tácticasy en el dogma “antimarxista” de que el capital y sus gobiernos caerán automáticamente, permitiránque el capital vuelva a salir airoso de estas crisis en que cae irremediablemente.
Es por todo esto que tenemos que recuperar lo perdido y renovar lo caduco. Volver a traer a la mesa el gran debate de la modernidad,a esas palabras prohibidas y enterradas vivas por la cultura del individualismo y del egoísmo: capitalismo y socialismo.
La antitesis entre ellas aparece hoy como el reto cotidiano de argumentar, de organizarse políticamente parade-construir un sistema capitalista criminal y absurdo, para afirmar en cada acto particular y comunitario la factibilidad y esperanza de un modo comunitario de pensar, de vivir y de luchar.
Ni discursos economicistas ni intenciones a-políticas podrán ser una opción real. Ni actos localistas ni promesas globales. El reto económico de una transformación global inicia con el acto político comunitario de una nueva cultura socialista, y ahí nadie es experto y nadie tiene modelos universales. Todos tendremos que construir la unidad y afirmar la diferencia.
Por un bicentenario de lucha, conciencia y organización.
OPC-CLETA
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lunes, 12 de octubre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
México: Desplome del empleo, ingobernabilidad y trabajo enajenado
1. El empleo mal pagado y el desempleo que crece aceleradamente son el problema principal de México. De ellos depende la ingobernabilidad del país, su inatención ha impulsado la emigración, así como el enorme crecimiento de empleo informal y la inseguridad. También el desempleo y la miseria son la base de los estallidos sociales y, al mismo tiempo, puede hacer que se cumpla la cábala de la revolución 1810,1910 y 2010. Una chispa importante puede prender la pradera, por eso el ejército sigue invadiendo varios estados del país, se firmó con EEUU el Plan México y crece aceleradamente el número de militares y policías. ¿No se recuerda acaso el enorme despilfarro o dispendio que se dio cuando Porfirio Díaz festejaba el centenario de la Independencia y que en medio de esas aristocráticas fiestas surgió la gran revolución de 1910/17?
2. Se informa que la tasa de desempleo en México subió en agosto a su mayor nivel en más de 13 años y superó las expectativas del mercado, mientras la economía se calienta el presidente de facto se desespera. El desempleo subió a un 6.28 por ciento en agosto desde el 6.12 por ciento del mes previo, informó el Instituto de Estadística y Geografía (INEGI); es su mayor nivel desde febrero de 1996, cuando México resentía la desastrosa Crisis del Tequila. También superó el 6.05 por ciento esperado, según se pensaba entre analistas, la mediana de la encuesta arrojó un 6.01 por ciento.
Según Reuters la economía de México, la segunda mayor de América Latina, se encamina a una caída anual de entre un 6.5 y un 7.5 por ciento, en su peor tropiezo desde la década de 1930, en gran parte debido a la desaceleración de Estados Unidos, su principal socio comercial.
3. México forma parte de los 15 países que integran la OCDE. En esta organización entre julio de 2008 y el mismo mes de 2009, el desempleo en México avanzó 1.9%, muy similar al avance del desempleo en la Unión Europea, cuya tasa de desocupación creció dos puntos en el último año. El empleo en los países desarrollados de Europa y de América del Norte como Estados Unidos y Canadá ha sido severamente afectado por la recesión económica global desempleo. El desempleo en las siete mayores economías del mundo repuntó 2.4% entre julio del año pasado y el mismo mes del presente año. La tasa de desempleo en Estados Unidos repuntó 3.6% en julio pasado, respecto al mismo mes de 2008, mientras que en Canadá el desempleo avanzó 2.5% en ese lapso. Lo que está claro es que cualquier crisis pega más duro a México por sus políticas equivocadas.
4. De los 45.7 millones de mexicanos en edad de trabajar actualmente, 2.4 millones de ellos están desempleados; cerca de 27.7 millones están ocupados pero no tienen acceso a instituciones de salud; entre tanto 12 millones más laboran en el sector informal de la economía, el máximo número de personas. En tanto que 4.8 millones de personas estuvieron subempleadas, es decir, que requirieron trabajos adicionales para nivelar su ingreso en el hogar. Esas cifras conservadoras reportadas por el INEGI –por los criterios o métodos que se usan para obtenerlas- no son necesariamente ciertas, aunque sirven para darnos una idea general. Es muy grave que el secretario del Trabajo diga que hay 33 millones que están en edad de trabajar pero que no buscan trabajo, por tanto no son desempleados o que se diga que quien trabaja una hora a la semana no es desempleado.
5. El secretario del Trabajo, en entrevista con Carmen Aristegui, tuvo que aceptar que cada año el gobierno está creando menos de la mitad de los empleos que se necesitan; es decir cada año más de 700 mil personas incrementan el desempleo y, para no morir de hambre junto a su familia tienen que irse a los EEUU, trabajar en la formalidad o de plano tomar el camino de la llamada “delincuencia”. Mientras tanto los empresarios multimillonarios –beneficiados por la política económica neoliberal, en vez de invertir dolarizan su dinero y lo depositan en bancos extranjeros. ¿Por qué entonces se insiste en querer engañarnos de que en México hay que trabajar más, producir riquezas para que haya bienestar, cuando se registra una explotación intensiva del trabajo y se saquea al país para llevarse las riquezas al extranjero?
6. Hace exactamente 150 años, en 1859, Marx, el filósofo, historiador y economista, escribió una obra: “Contribución a la crítica de la economía política”. Este libro fue el antecedente de su obra económica monumental, El Capital, cuyo primer volumen fue publicado en 1867. Sin embargo en 1844 Marx ya había analizado el significado del trabajo al servicio del capital o trabajo enajenado, en su obra “Manuscritos económicos y filosóficos”. Marx fue el primer científico que analizó con profundidad a la sociedad capitalista teniendo como base el trabajo asalariado, la explotación, la plusvalía y el papel del proletariado que le dará sepulturero. A pesar de exponer con profundidad el significado de la lucha de clases, Marx no pudo vislumbrar los demás recursos que tenía el capitalismo para continuar explotando y oprimiendo 150 o 200 años más.
7. Marx escribió entonces: "Dentro del sistema capitalista todos los métodos usados para elevar la productividad social del trabajo se consiguen a costa del trabajador individual: todos los medios para el desarrollo de la producción se transforman en medios de dominación y explotación de los trabajadores; ellos mutilan al trabajador convirtiéndolo en un fragmento de hombre nada mas; lo degradan al grado de hacerlo un apéndice de la maquina; destruyen hasta el ultimo residuo que de atractivo tenga su trabajo, convirtiéndolo en una tarea odiosa; separan de él el potencial intelectual del trabajador en la misma medida en que la ciencia es incorporada al proceso productivo como un poder independiente; distorsionan las condiciones bajo las cuales trabaja, sometiéndolo durante el proceso de trabajo al peor de los despotismos; ellos transforman su vida en una vida de trabajo." (Manuscritos)
8. En tanto que la inmensa mayoría de los economistas de ayer y de hoy, analizan los problemas a partir de los intereses capitalistas, porque son éstos quienes les pagan, Marx enfocó todas sus teoría y análisis a desmenuzar el capitalismo opresor y a construir propuestas para las luchas proletarias. Al parecer en los planteamientos marxistas la dictadura del proletariado nada tenía que ver con la dictadura del partido ni tampoco con la llamada “sociedad socialista”. Cuando Marx hablaba de período de transición de la sociedad capitalista a comunista proponía un proceso de revolución permanente hacia la desaparición del Estado y la instauración de la autogestión. Por eso un principio básico de la lucha contra el capitalismo es la desaparición del trabajo asalariado y por tanto de la plusvalía y la acumulación del capital.
pedroe@cablered.net.mx
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martes, 15 de septiembre de 2009
Por la nacionalización de Olympia, bajo control de los trabajadores
Desde hace ocho meses los trabajadores de la empresa Olympia de México S.A de C.V fuimos orillados a estallar un movimiento de huelga que hasta la fecha se mantiene. Durante estos 8 meses la actitud de la patronal ha sido la de no darnos ninguna solución.
Nosotros estamos dispuestos a defender nuestro empleo a toda costa y ante ello estamos demandando la liquidación por ley más salarios caídos así como la nacionalización de la empresa para que quede bajo el control directo de nosotros mismos. Los obreros de Olympia de México no daremos un paso atrás en las demandas que hemos levantado.
Con el pretexto de la crisis, miles de trabajadores están siendo atropellados en sus derechos. Es por eso que los trabajadores y empleados de Olympia hacemos un combativo llamado a todos los trabajadores a que defiendan lo que es suyo, lo que tanta sangre, sudor y lágrimas ha costado a nuestra clase obrera, y a la vez, les solicitamos apoyo y solidaridad con nuestra lucha que es legítima, porque solo mediante la unidad de la clase obrera lograremos detener los ataques de los patrones. ¡Unifiquemos las luchas!
Compañero trabajador, compañero estudiante, apoya la huelga de Olympia y lucha por un empleo digno asistiendo a la:
MARCHA POR LA NACIONALIZACIÓN DE OLYMPIA
Miércoles 23 de septiembre de 2009, 8:30 am.
Lugar de salida: desde el Burguer King ubicado en la esquina de la calzada Ignacio Zaragoza y Boulevard Puerto Aéreo
Destino: Cámara de Diputados.
¡La clase obrera unida, jamás será vencida!
¡Por liquidaciones y salarios caídos al 100 por ciento!
¡Nacionalización de Olympia bajo control obrero!
Invitan:
Sindicato de trabajadores de Olympia de México S.A de C.V, Tenencia Marxista Militante, CLEP-CEDEP, Campaña Internacional Manos Fuera de Venezuela.
Nosotros estamos dispuestos a defender nuestro empleo a toda costa y ante ello estamos demandando la liquidación por ley más salarios caídos así como la nacionalización de la empresa para que quede bajo el control directo de nosotros mismos. Los obreros de Olympia de México no daremos un paso atrás en las demandas que hemos levantado.
Con el pretexto de la crisis, miles de trabajadores están siendo atropellados en sus derechos. Es por eso que los trabajadores y empleados de Olympia hacemos un combativo llamado a todos los trabajadores a que defiendan lo que es suyo, lo que tanta sangre, sudor y lágrimas ha costado a nuestra clase obrera, y a la vez, les solicitamos apoyo y solidaridad con nuestra lucha que es legítima, porque solo mediante la unidad de la clase obrera lograremos detener los ataques de los patrones. ¡Unifiquemos las luchas!
Compañero trabajador, compañero estudiante, apoya la huelga de Olympia y lucha por un empleo digno asistiendo a la:
MARCHA POR LA NACIONALIZACIÓN DE OLYMPIA
Miércoles 23 de septiembre de 2009, 8:30 am.
Lugar de salida: desde el Burguer King ubicado en la esquina de la calzada Ignacio Zaragoza y Boulevard Puerto Aéreo
Destino: Cámara de Diputados.
¡La clase obrera unida, jamás será vencida!
¡Por liquidaciones y salarios caídos al 100 por ciento!
¡Nacionalización de Olympia bajo control obrero!
Invitan:
Sindicato de trabajadores de Olympia de México S.A de C.V, Tenencia Marxista Militante, CLEP-CEDEP, Campaña Internacional Manos Fuera de Venezuela.
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lunes, 3 de diciembre de 2007
¿Presidente del empleo?
carlos acosta córdova
México, D.F., 29 de noviembre (apro).- En la celebración oficial por el primer año de gobierno, este sábado 1° de diciembre, Felipe Calderón no podrá hacer alarde de haber cumplido con la promesa de campaña de ser el “presidente del empleo”. Ha estado lejos de serlo.Eso sí, mes tras mes machaca con que se están creando miles y miles de nuevas plazas. Apenas el 16 de noviembre pasado, dijo que del 1 de enero al 15 de noviembre se habían creado 950,000 empleos formales, registrados en el IMSS, el cual ya contaba con 14 millones 719,494 trabajadores asegurados. Y eso que –se jactó-- los cálculos más optimistas, tanto del gobierno como de analistas privados, señalaban que en todo el año se crearían 600,000 nuevos empleos.Pero resulta que el presidente sólo está tomando en cuenta a una tercera parte del universo laboral del país, pues la población ocupada total, al menos hasta el tercer trimestre del año, es decir, a septiembre, era de 42 millones 916,569 personas, según los datos del INEGI. Entonces, los trabajadores afiliados al IMSS son apenas el 34.3% de la población ocupada.Y si comparamos el número total de personas con empleo al término de 2006 –42 millones 846,141-- con el registrado a septiembre, resulta que, en términos concretos, sólo hubo 70,428 empleos adicionales a los de diciembre pasado.Y no es que sus colaboradores lo estén mal informando. Calderón tiene un buen manejo de los temas económicos. Lo demostró cuando fue diputado, al menos la primera vez, cuando se erigía en crítico severo de las políticas económicas del presidente Carlos Salinas, y en particular las relacionadas con el empleo y los salarios.En una ocasión, en tribuna, cuando el entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe, hacía la glosa del tercer informe presidencial, el 6 de noviembre de 1991, el diputado Calderón dijo que las cifras que presentaba ese informe sobre empleo y desempleo eran “verdaderamente increíbles e inverosímiles”; que la tasa de desempleo que decía el informe, de 2.6% de la PEA, no las tenían “ni siquiera las economías más desarrolladas”Y criticaba la forma gubernamental de llegar a esa cifra tan baja de desempleo. “La cifra, por ejemplo, considera a la población económicamente activa de 12 años de edad o más; probablemente se basa en la encuesta nacional de empleo urbano que es completamente inadecuada por varios conceptos. Primero, porque se limita a recoger muestras poco significativas, tan sólo en el Distrito Federal, en Guadalajara y en Monterrey, e ignora en consecuencia la dura realidad del empleo en otras ciudades de provincia y sobre todo desestima por completo la problemática del empleo en el área rural. Llega a considerar esta encuesta como ocupados, por ejemplo, a quien en la semana trabajó al menos una hora, a quien trabajó sin percibir remuneración y a quien espera obtener trabajo al menos en el próximo mes. “No distingue tampoco –seguía Calderón en su crítica-- entre el trabajo de un empleado, de un empresario o de los miles de subempleados que crecen en el país. Es más, esta encuesta oficial ignora u omite dar cifras de la realidad del desempleo, que por otra parte se indica en el informe que ha aumentado sin precisar la magnitud de tal aumento”.También: “Otros datos oficiales de mejor consideración, que no se incluyen en el informe, son los que da el Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, que calcula un desempleo del 12% y un subempleo del 40%. Esto no se informa”.Como se ve, Calderón tenía claro desde entonces el problema del desempleo. Interesado en la economía, estudió años después una maestría en Economía, ni más ni menos que en el ITAM. Algo debieron agregarle a suS conocimientos de los temas económicos las clases que allí tomó de Estadística, Econometría, Matemáticas, Microeconomía Intermedia y Macroeconomía Intermedia, que son los cursos de que consta la maestría en Economía en el alma mater de su secretario de Hacienda, Agustín Carstens.Hoy en día las encuestas sobre empleo del INEGI han cambiado radicalmente en los 16 años transcurridos desde que Calderón las criticaba; hoy esas encuestas se han depurado metodológicamente y gozan de la certificación tanto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).Pero claramente el presidente no recurre a esas encuestas del INEGI porque sus datos son un rotundo mentís a su discurso de que, en materia de empleo, estamos mejor que nunca.Lejos de eso. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo da cuenta fehaciente de cómo se pierden empleos en el país: casi medio millón en los primeros tres meses de la presidencia “del empleo”.Un dato contundente es que la tasa de desempleo en lo que va del año es mayor a la que se registraron en cada uno de los años del gobierno de Fox –excepto 2004--, no se diga de los gobiernos anteriores. De hecho, con el panismo en el gobierno, la tasa de desempleo ha registrado las tasas más altas. En el caso de Calderón, la tasa promedio de desempleo entre enero y octubre fue de 3.77%, la más alta desde 2001, salvo, como se acotaba, la de 2004, que fue de 3.92%., pero, inclusive, hubo dos meses, febrero y marzo, del gobierno calderonista que la tasa desempleo se fue arriba del 4%.Más allá de porcentajes, que luego dicen poco, resulta que en diciembre pasado había 1 millón 600,891 mexicanos en desempleo abierto, y para octubre, diez meses después, la cifra ya rondaba la cantidad de 1 millón 900 personas desocupadas. Otra vez: en la presidencia del empleo hay 200,000 desempleados más que en diciembre.Basta una mirada a los “Indicadores Estratégicos de Ocupación y Empleo” que publica el INEGI para darse cuenta de que en el gobierno de Felipe Calderón los empleos eventuales crecen a un ritmo mayor que el de los trabajos permanentes; que cada vez es mayor el número de empleos sin prestaciones; que los empleos sin contrato por escrito también aumentan más rápido y, lo peor, que los empleos siguen siendo muy mal pagados.Cifras del INEGI: De las 42 millones 916 mil 569 personas ocupadas hasta el tercer trimestre del año, la mayoría –27 millones 142 mil 443-- percibe entre menos de uno y hasta tres salarios mínimos; es decir, de menos de 1,500 pesos mensuales hasta máximo 4,500 pesos al mes. Si el rango se amplía a cinco salarios mínimos como remuneración, hay 35 millones 201mil 618 personas que no ganan más de 7,500 pesos mensuales. Sólo 5 millones de trabajadores –de casi 43 millones-- perciben más de cinco mínimos.Calderón, entonces, incurre en lo que criticaba. Manipula cifras para dar un panorama diferente al de la realidad. Lo cierto es que los empleos siguen siendo, y ahora más, pocos, precarios, inseguros y mal pagados
cgacosta@proceso.com.mx
México, D.F., 29 de noviembre (apro).- En la celebración oficial por el primer año de gobierno, este sábado 1° de diciembre, Felipe Calderón no podrá hacer alarde de haber cumplido con la promesa de campaña de ser el “presidente del empleo”. Ha estado lejos de serlo.Eso sí, mes tras mes machaca con que se están creando miles y miles de nuevas plazas. Apenas el 16 de noviembre pasado, dijo que del 1 de enero al 15 de noviembre se habían creado 950,000 empleos formales, registrados en el IMSS, el cual ya contaba con 14 millones 719,494 trabajadores asegurados. Y eso que –se jactó-- los cálculos más optimistas, tanto del gobierno como de analistas privados, señalaban que en todo el año se crearían 600,000 nuevos empleos.Pero resulta que el presidente sólo está tomando en cuenta a una tercera parte del universo laboral del país, pues la población ocupada total, al menos hasta el tercer trimestre del año, es decir, a septiembre, era de 42 millones 916,569 personas, según los datos del INEGI. Entonces, los trabajadores afiliados al IMSS son apenas el 34.3% de la población ocupada.Y si comparamos el número total de personas con empleo al término de 2006 –42 millones 846,141-- con el registrado a septiembre, resulta que, en términos concretos, sólo hubo 70,428 empleos adicionales a los de diciembre pasado.Y no es que sus colaboradores lo estén mal informando. Calderón tiene un buen manejo de los temas económicos. Lo demostró cuando fue diputado, al menos la primera vez, cuando se erigía en crítico severo de las políticas económicas del presidente Carlos Salinas, y en particular las relacionadas con el empleo y los salarios.En una ocasión, en tribuna, cuando el entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe, hacía la glosa del tercer informe presidencial, el 6 de noviembre de 1991, el diputado Calderón dijo que las cifras que presentaba ese informe sobre empleo y desempleo eran “verdaderamente increíbles e inverosímiles”; que la tasa de desempleo que decía el informe, de 2.6% de la PEA, no las tenían “ni siquiera las economías más desarrolladas”Y criticaba la forma gubernamental de llegar a esa cifra tan baja de desempleo. “La cifra, por ejemplo, considera a la población económicamente activa de 12 años de edad o más; probablemente se basa en la encuesta nacional de empleo urbano que es completamente inadecuada por varios conceptos. Primero, porque se limita a recoger muestras poco significativas, tan sólo en el Distrito Federal, en Guadalajara y en Monterrey, e ignora en consecuencia la dura realidad del empleo en otras ciudades de provincia y sobre todo desestima por completo la problemática del empleo en el área rural. Llega a considerar esta encuesta como ocupados, por ejemplo, a quien en la semana trabajó al menos una hora, a quien trabajó sin percibir remuneración y a quien espera obtener trabajo al menos en el próximo mes. “No distingue tampoco –seguía Calderón en su crítica-- entre el trabajo de un empleado, de un empresario o de los miles de subempleados que crecen en el país. Es más, esta encuesta oficial ignora u omite dar cifras de la realidad del desempleo, que por otra parte se indica en el informe que ha aumentado sin precisar la magnitud de tal aumento”.También: “Otros datos oficiales de mejor consideración, que no se incluyen en el informe, son los que da el Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, que calcula un desempleo del 12% y un subempleo del 40%. Esto no se informa”.Como se ve, Calderón tenía claro desde entonces el problema del desempleo. Interesado en la economía, estudió años después una maestría en Economía, ni más ni menos que en el ITAM. Algo debieron agregarle a suS conocimientos de los temas económicos las clases que allí tomó de Estadística, Econometría, Matemáticas, Microeconomía Intermedia y Macroeconomía Intermedia, que son los cursos de que consta la maestría en Economía en el alma mater de su secretario de Hacienda, Agustín Carstens.Hoy en día las encuestas sobre empleo del INEGI han cambiado radicalmente en los 16 años transcurridos desde que Calderón las criticaba; hoy esas encuestas se han depurado metodológicamente y gozan de la certificación tanto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).Pero claramente el presidente no recurre a esas encuestas del INEGI porque sus datos son un rotundo mentís a su discurso de que, en materia de empleo, estamos mejor que nunca.Lejos de eso. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo da cuenta fehaciente de cómo se pierden empleos en el país: casi medio millón en los primeros tres meses de la presidencia “del empleo”.Un dato contundente es que la tasa de desempleo en lo que va del año es mayor a la que se registraron en cada uno de los años del gobierno de Fox –excepto 2004--, no se diga de los gobiernos anteriores. De hecho, con el panismo en el gobierno, la tasa de desempleo ha registrado las tasas más altas. En el caso de Calderón, la tasa promedio de desempleo entre enero y octubre fue de 3.77%, la más alta desde 2001, salvo, como se acotaba, la de 2004, que fue de 3.92%., pero, inclusive, hubo dos meses, febrero y marzo, del gobierno calderonista que la tasa desempleo se fue arriba del 4%.Más allá de porcentajes, que luego dicen poco, resulta que en diciembre pasado había 1 millón 600,891 mexicanos en desempleo abierto, y para octubre, diez meses después, la cifra ya rondaba la cantidad de 1 millón 900 personas desocupadas. Otra vez: en la presidencia del empleo hay 200,000 desempleados más que en diciembre.Basta una mirada a los “Indicadores Estratégicos de Ocupación y Empleo” que publica el INEGI para darse cuenta de que en el gobierno de Felipe Calderón los empleos eventuales crecen a un ritmo mayor que el de los trabajos permanentes; que cada vez es mayor el número de empleos sin prestaciones; que los empleos sin contrato por escrito también aumentan más rápido y, lo peor, que los empleos siguen siendo muy mal pagados.Cifras del INEGI: De las 42 millones 916 mil 569 personas ocupadas hasta el tercer trimestre del año, la mayoría –27 millones 142 mil 443-- percibe entre menos de uno y hasta tres salarios mínimos; es decir, de menos de 1,500 pesos mensuales hasta máximo 4,500 pesos al mes. Si el rango se amplía a cinco salarios mínimos como remuneración, hay 35 millones 201mil 618 personas que no ganan más de 7,500 pesos mensuales. Sólo 5 millones de trabajadores –de casi 43 millones-- perciben más de cinco mínimos.Calderón, entonces, incurre en lo que criticaba. Manipula cifras para dar un panorama diferente al de la realidad. Lo cierto es que los empleos siguen siendo, y ahora más, pocos, precarios, inseguros y mal pagados
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