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miércoles, 14 de noviembre de 2007


El acuerdo entre IMSS y SNTSS es la decisión del gobierno espurio para finiquitar la seguridad social del país


Comunicado de prensa 000297

* El gobierno espurio quieren acabar con el estado de bienestar de millones de trabajadores, afirman las secretarias del Trabajo y Salud del Gobierno Legítimo

* IMSS y SNTSS esconden y niegan los acuerdos firmados a raíz de la revisión contractual, denuncian Bertha Elena Lujan Uranga y Asa Cristina Laurell

Los convenios firmados a raíz de la revisión contractual entre el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social sólo representan que la decisión del gobierno espurio de acabar con el sistema solidario de seguridad social del país y al mismo tiempo finiquitar el estado de bienestar de millones de trabajadores del IMSS afirmaron las secretarias del Trabajo, Bertha Elena Luján Uranga y de Salud, Asa Cristina Laurell.

En su oportunidad, explicaron, el secretario de Trabajo y Previsión Social del gobierno usurpador, Javier Lozano Alarcón, declaró que “lo pactado entre el IMSS y el Sindicato es una promesa de contrato o una carta de intención consensada por representantes de ambas partes, que de concretarse sería el cambio histórico que el IMSS ha estado esperando por años”.

Sin embargo, Bertha Elena Luján Uranga y Asa Cristina Laurell destacaron que los convenios firmados a raíz de la revisión contractual fueron negados y escondidos por parte del director del IMSS, y el secretario general del Sindicato de esta Institución.

Señalaron que Lozano Alarcón afirmó que el convenio “se trata de que las nuevas generaciones de empleados en el Seguro Social asuman el costo de su retiro…. El incremento en los años de servicio para jubilarse, así como el fijar un mínimo de edad para acceder al retiro van a tono con los nuevos tiempos….”

“Lo que Lozano no dice es que dichos convenios fueron firmados a espaldas de los trabajadores del IMSS y de los mismos órganos de gobierno del Instituto. Que hasta la fecha dichos acuerdos permanecen ocultos, y que tanto la dependencia que él encabeza, como el IMSS se han negado a entregarlos a quienes los han solicitado”, expresaron.

Con sus declaraciones, indicaron, Lozano Alarcón ha dejado muy claro el proyecto que el gobierno espurio plantea para los trabajadores de la institución de salud más grande del país: acabar con el sistema solidario de seguridad social y con el estado de bienestar de tajo, al costo que sea.

Además el gobierno usurpador, comentaron, pretende convertir al sistema de pensiones en un fondo de ahorro con las aportaciones sólo de los trabajadores, pero un fondo que se constituye obligatoriamente, con montos, forma de administración, retiros, entre otros y decididos por quien nada va a aportar que es el patrón, en este caso, el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Y como colmo del descaro, sostuvieron, Javier Alarcón se ostenta como “secretario del Trabajo y Previsión Social” en el país y representa un éxito al cambio regresivo en las condiciones para la jubilación, así como en su momento lo hizo al aprobarse la inconstitucional Ley del ISSSTE.

“A declaración de parte, relevo de prueba. Los trabajadores y el pueblo de México tienen la palabra” afirmaron.
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Salud requiere más presupuesto y otra distribución del dinero


Asa Cristina Laurell*

Salud requiere más presupuesto y otra distribución del dinero

La distribución del presupuesto pone al desnudo las reales prioridades de un gobierno. Los recursos federales dedicados a salud desmienten que ésta sea una preocupación de los gobiernos de derecha. La dispersión administrativa del presupuesto del sector entre los institutos de seguridad social y las secretarías de Salud federal y estatales se presta para la demagogia. Cuando se trata de demostrar grandes aumentos, el gobierno alude al presupuesto de la Ssa, y cuando quiere presumir el monto total usa la suma de todos los presupuestos.
México es uno de los países latinoamericanos que menos dinero público dedica al rubro de salud. En 2007 correspondió al 2.8 por ciento del PIB en comparación con 6.4 en Uruguay, 6.3 en Cuba, 4.7 en Argentina, 4.4 en Chile, 3.4 en Brasil; para 2008 baja a 2.7. Desde el sexenio pasado se incluye mañosamente el gasto privado en los datos oficiales para que parezca menos dramática la falta de recursos del área. El gasto privado es de 3 por ciento del PIB, o sea constituye más que la mitad del gasto.
La dispersión en diferentes renglones ha ocultado que los gobiernos de derecha han privilegiado al Seguro Popular, mientras castigan a las instituciones de seguridad social y a los estados. El gobierno foxista presumía, particularmente durante 2005 y 2006, que salud era su gran prioridad, hecho que no se verificó en el presupuesto. Tuvo un incremento de 14 por ciento en 2004 con el Seguro Popular, pero se estancó en 2005 y decreció en 2 por ciento en 2006, principalmente por la caída del presupuesto de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 8.7 por ciento, en 2005, y de 11 por ciento en 2006. Este hecho explica en parte el deterioro de los servicios médicos de esa institución.
Aunque el castigo al IMSS se suavizó a partir de 2007, el segundo gobierno de derecha mantiene la misma política; pequeños incrementos a las instituciones de seguridad social e incrementos grandes al Seguro Popular y al subprograma de Seguro para una Nueva Generación. Para 2008 el aumento al Seguro Social es de 2.7 por ciento y para la Ssa de 14.2 por ciento, con un incremento al Seguro Popular de 33.8 por ciento.
Esta política presupuestal no solventa la grave falta de financiamiento del sistema público de salud. Tiende a acelerar el deterioro de su institución más importante, el IMSS, pero tampoco resuelve la exclusión de la población sin seguro social laboral. Ha producido un nuevo segmento en el ya fragmentado sistema de salud: el de los afiliados al Seguro Popular. Esto a su vez lleva a la discriminación sistemática en los servicios contra los usuarios no afiliados que tienen que pagar los servicios y comprar los medicamentos. Esto se mantiene en 2008 porque más de 90 por ciento del presupuesto del Seguro Popular se destina a la atención de los asegurados, es decir, a menos de la mitad de las familias sin seguridad social. Los afiliados no pagan los servicios incluidos en el Seguro Popular y reciben con más frecuencia las medicinas, pero pagan los servicios excluidos que son los más caros.

Mecanismo ineficiente e ineficaz

El Seguro Popular ha demostrado ser un mecanismo de financiamiento ineficiente e ineficaz. No se ha logrado la afiliación proyectada y nunca se alcanzará la cobertura universal. Al cierre de 2006 estaban afiliados 5.1 millones de familias y en septiembre de 2007, 400 mil más, que corresponden casi exclusivamente al Seguro para una Nueva Generación.
Hay además un serio retraso en la transferencia de recursos a los estados para la prestación de servicios. A mitad de año apenas se había transferido el 23.1 por ciento y la dilación seguía en septiembre. Este subejercicio se traduce en desbasto de medicinas e insumos; falta de mantenimiento; problemas de contratación de personal; etcétera. Así el incremento de dinero para salud no mejora los servicios para los del Seguro Popular, pero tampoco proporciona mayor inversión en hospitales o equipo, porque sus reglas lo prohíben.
Por otra parte sobran los indicios de corrupción en el Seguro Popular. Para el ejercicio de 2005, la Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades por 2.1 mil millones de pesos en su manejo. En junio el comisionado del SPSS fue inhabilitado por 10 años y la Secretaría de la Función Pública tiene abiertos dos expedientes en su contra por un daño patrimonial al erario de no menos de 368 millones pesos. Existen además denuncias de fraude en cuatro entidades federativas.
Larazón de canalizar más y más dinero al Seguro Popular corresponde a la concepción de derecha sobre cómo organizar el sistema de salud. Se busca crear un fondo público de salud para la privatización parcial de la prestación de servicios y luego de la administración de fondos. Este modelo debilita a todo el sistema público y en particular las instituciones de seguridad social. Por ello es urgente asignar más recursos a salud y distribuirlos entre todos las instituciones del ramo para fortalecer el sistema público y cerrar el paso a la privatización.

*Secretaria de Salud del Gobierno Legítimo de México

La Jornada 14 de noviembre del 2007

martes, 13 de noviembre de 2007

Excedentes petroleros, tan históricos como fantasmales

México SA
Carlos Fernández-Vega
cfvmx@yahoo.com.mxcfv@prodigy.net.mx

Excedentes petroleros, tan históricos como fantasmales
Mucha defensa del rey, pero ni hablar de la intentona golpista contra Venezuela


El príncipe saudita Walid ben Talal saluda al presidente de Airbus, Tomas Enders, y al director comercial de la línea, John Leahy, a su llegada a Dubai, donde concretó la compra de un A380. El multimillonario príncipe, propietario de un emporio financiero, que abarca bancos, hoteles de lujos, medios de comunicación y turismo, es el primer cliente individual en hacerse de la enorme aeronave, cuyo precio de catálogo es de 320 millones de dólares Foto: Reuters
A principios del 2007 que se extingue, el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación reportaba una tendencia descendente que provocó manifestaciones de histeria en no pocas cabezas visibles del circuito gubernamental-empresarial, las cuales reaccionaron como suelen hacerlo en estos casos: de forma acelerada y con el recorte presupuestal a punto, porque el oro negro (aún) nacional estaba por abajo del promedio anual estimado en los criterios generales de política económica (42.5 dólares).
En ese histérico arranque, el circuito reclamaba agriamente “la irresponsable decisión” de los diputados federales de aprobar un precio promedio por barril exportable “exageradamente alto” para 2007, es decir, 42.8 dólares (ligeramente por arriba del fijado en los criterios generales), por lo que se alistaban al recorte presupuestal y exigían las cabezas de algunos inquilinos de San Lázaro.
En efecto, a mediados de enero pasado dicho barril reportó una cotización cercana a 40 dólares, pero ese precio, de ninguna manera, representaba el promedio citado. A partir de entonces, la mezcla de exportación reporta alza constante, al grado que 11 meses después de aquella histérica reacción, el oro negro (aún) nacional que se vende en el mercado internacional se cotiza casi al doble de lo fijado en los referidos criterios.
Lo cierto, sin embargo, es que en el transcurso de 2007 las señales de alerta se encendieron en una sola ocasión: el 18 de enero, cuando el barril mexicano rozó los 40 dólares. Después de eso, la recuperación fue lenta pero sostenida, para después reportar, un día sí y otro también, récord tras récord, de acuerdo con la tendencia internacional, hasta superar los 80 dólares en estos días y aproximarse al doble del precio que aquellos “irresponsables” diputados fijaron de forma “exageradamente alta” para el presente año. No hay que olvidar que este tipo de pataletas se registraron en el sexenio del “cambio”, a pesar de que en ese periodo la cotización del crudo mexicano en los mercados internacionales alcanzó niveles históricos y los ingresos extraordinarios también, generando excedentes igual de históricos que de fantasmales, porque a estas alturas nadie sabe, bien a bien, dónde quedaron.
En enero de 2007, el promedio de la mezcla mexicana fue de 44.4 dólares por barril; en marzo se elevó a 50.47 dólares; ya en junio alcanzó los 59.99 dólares, en septiembre 66.18 dólares y en octubre 72.89. Para noviembre se estima que el promedio supere los 80 dólares. Para 2008, los diputados federales fijaron en 49 dólares el precio promedio del barril mexicano de exportación. Si bien la plataforma de exportación se ha reducido marginalmente, el continuo incremento de los precios internacionales a lo largo del año prácticamente resarce el efecto financiero de tal recorte, lo que se compara favorablemente con el raquítico comportamiento de la economía nacional.
No es secreto que desde que el régimen salinista decretó la “despetrolización” de las finanzas públicas, éstas dependen cada vez en mayor medida de los ingresos petroleros, de tal suerte que el precio de la mezcla mexicana de exportación es factor fundamental para mantener el barco medianamente a flote, a pesar del capitán y los marineros.
Nada mal le ha ido al “nuevo” gobierno mexicano (“cambio” con “continuidad”) en materia de precios de la mezcla mexicana de exportación: salvo el “susto” que se llevó el de las ideas cortas y la lengua larga al arranque de su sexenio (con los consecuentes recortes presupuestales): en 2001 el barril promedió 18.61 dólares; un año después, se incrementó a 21.52, y en 2003 llegó a 24.78 dólares. En la segunda mitad del sexenio el perfil mejoró: en 2004 se elevó a 31.05 dólares; en 2005 a 42.71, y el cierre, 2006, a 53.04 dólares. El presente año pinta, hasta ahora, como el mejor, con un promedio cercano a 70 dólares.
El petróleo, pues, se mantiene como tabla de salvación. Sólo queda que los mexicanos sepan en qué se gastan los ingresos.
Las rebanadas del pastel
Los lectores monárquicos se han enojao, y sacan a relucir su compendio de clichés: A) “desacuerdo absoluto con el contenido de su artículo (México SA de ayer), porque si en España hay rey es porque el pueblo lo refrendó en las elecciones constituyentes de 1978, en nuestra verdadera democracia. Mire dentro de su país, que extermina a la minoría indígena y donde sus gobernantes roban sin cesar (N. de la R.: herencia de la conquista española), sean del color que sean” (Salvador Martín, salvadormart@gmail.com)... B) “si quieres ver a un faschista, sólo mira un espejo (Roberto Infante, infante_roberto@hotmail.com)... Y C) “´la mejor cara de una democracia no es precisamente una monarquía´ es una afirmación un poco ligera, ¿no les parece? Les recuerdo que la monarquía ha sido elegida por los españoles. Dieron su sí en la Constitución de 1978. Es tan democrático como cualquier otro sistema (¿el franquismo, por ejemplo?), y lo es porque lo ha querido la inmensa mayoría de los españoles. Parece mentira que haya que recordar algo tan obvio. No sé si es ignorancia y radicalismo de corte izquierdista. Lo que sí es de dudosa calidad democrática es no aceptar unas elecciones generales y formar un gobierno paralelo al margen de la ley. ¿Les suena? A Aznar lo estáis engrandeciendo con las calumnias continuas de la prensa pro-cubana, chavista, comunista, etcétera. Los progres, así os llamamos en España, no sois los más indicados para dar lecciones de democracia. Cuando se insulta es que no tenéis demasiados argumentos” (Francisco Javier González Navarro, jgn14@hotmail.com)... Pero sobre la intentona golpista en Venezuela, nada de nada.

La Jornada 13 de noviembre del 2007