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sábado, 26 de septiembre de 2009

Pobreza de ingresos en el DF y a nivel nacional: ¿Son creíbles las diferencias?

Julio Boltvinik en su columna Economía Moral

En la entrega del 4 de septiembre, analicé la evolución de la pobreza en el DF y a nivel nacional entre 2004 y 2008, aplicando tanto el método foxista de medición de la pobreza que sigue utilizando (indebidamente) el Coneval como el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP), que desarrollé a principios de los años noventa y que he venido aplicando (al igual que Araceli Damián) desde entonces. Concluí que de las tres dimensiones que conforman el MMIP, sólo la evolución de los ingresos es la que explicaría el alza de la pobreza integrada (las otras dos dimensiones, necesidades básicas insatisfechas, NBI, y tiempo disponible, permanecieron sin cambios). Dos preguntas quedaron en el aire: si la baja en los ingresos de la población del DF es real y por qué no bajó la pobreza de NBI en el DF como ocurrió a nivel nacional. Advertí, con datos, que la muestra en el DF está sesgada y que eso puede explicar, al menos en parte, la baja en el ingreso y, por ello, el aumento de la pobreza de ingresos en el DF. Hoy analizo la evolución de los ingresos por fuentes y deciles (décimas partes de la población ordenadas según su ingreso), tanto en el DF como a nivel nacional.

En la gráfica se aprecia que entre 2004 y 2008 creció el ingreso corriente total (YCT) de todos los deciles a nivel nacional, mientras en el DF esto habría ocurrido sólo en la mitad de ellos. Aún más: se aprecia que a todos los deciles nacionales les habría ido mejor que a los del DF, lo que se refleja en que la curva nacional está siempre por arriba de la del DF. Los deciles; sin embargo, son posiciones relativas y cada decil del DF se ubica a niveles más altos de ingresos que su correspondiente nacional. En el cuadro se han ordenado los deciles tanto del DF como nacionales según su YCT mensual por persona en 2004. Como se aprecia, el decil I del DF tenía un YCT promedio cercano al del decil III nacional; mientras el decil II tenía un ingreso intermedio entre los deciles IV y V nacionales, por ejemplo. Por tanto, la baja de 111 pesos mensuales del ingreso por persona en el decil I del DF (véase gráfica) debería compararse con el alza de 30 pesos del ingreso del decil III nacional, y así sucesivamente. Las conclusiones no sólo no se alteran sino que se fortalecen al hacerse más agudos los contrastes. Por ejemplo, el decil V del DF, parecía haber experimentado poco más de la mitad del incremento de su contraparte nacional (61 contra 118; véase gráfica), pero ahora sabemos (por el cuadro) que su ingreso está entre los de los deciles VII y VIII nacionales, y por ello aparece experimentando entre la tercera y la quinta parte del incremento correspondiente nacional (al compararse con incrementos de 193 o 310 pesos).

¿Cómo se explican, según la propia ENIGH, estas fuertes diferencias en la evolución del ingreso entre el DF y el país, aparte del sesgo de la muestra ya comentado? Para acercarse a una respuesta, conviene analizar la evolución de las fuentes de ingreso en ambos niveles.

Entre 2004 y 2008, como se aprecia en la gráfica, el ingreso mensual por persona en el DF cayó (según las ENIGH) en (-) 134 pesos, mientras a nivel nacional aumentó en (+) 225 pesos. En el DF habrían caído tanto el ingreso monetario (-131 pesos) como no monetario (-3 pesos) por persona, en contraste con el país, donde habrían aumentado ambos (+179 y +46 pesos). Aumentaron tres de los cuatro rubros agregados que componen el ingreso monetario a nivel nacional: salarios (+79), negocios (+52) y transferencias (+54) y sólo bajó la renta de la propiedad (-7). En agudo contraste, en el DF sólo habrían aumentado los salarios (+145, como se aprecia, mucho más que a nivel nacional), mientras caían estrepitosamente los ingresos por negocios (-226), sustancialmente la renta de la propiedad (-30) y moderadamente las transferencias (-17). Como se aprecia, más de 100 por ciento de la caída en el ingreso se explica por la caída de los ingresos derivados de negocios, que constituye uno de los rubros, después de renta de la propiedad, que las ENIGH captan muy mal y que, por ello, tiene baja confiabilidad.

En general, las ENIGH subestiman fuertemente los ingresos de los hogares, de ahí que sea aconsejable ajustar los datos de ingresos de los hogares de las encuestas a los que proveen las cuentas institucionales (hogares) del sistema de cuentas nacionales (como lo hace la Cepal). En el año 2000, mientras la subestimación del ingreso total de los hogares fue del 51.2 por ciento (es decir que el ingreso de la ENIGH debe ser multiplicado por 2.05, su coeficiente de ajuste, para obtener el de cuentas nacionales), los ingresos que derivan de negocios, el coeficiente de ajuste fue de 4.4 en el año 2000. Es decir, la ENIGH 2000 captó sólo 22.5 por ciento del total de cuentas nacionales, y en el caso de renta de la propiedad (intereses y alquileres de tierras y terrenos) sólo 8 por ciento (el factor de ajuste es 12.3). Mucho más confiable resulta el dato de los ingresos derivados del trabajo, que "sólo" subestiman el dato de cuentas nacionales en 25 por ciento y que deben ser ajustados con un factor de 1.3.

Con otra lógica totalmente distinta (la de las técnicas estadísticas), el INEGI estima el intervalo de confianza de cada fuente de ingresos. En la estimación realizada para 2004 (el INEGI sorprendentemente no ha publicado la de 2008), el intervalo de confianza de salarios (con una confiabilidad de 90 por ciento) es de más/menos 3.4 por ciento, es decir que al valor promedio de salarios por hogar le sumamos y restamos 3.4 por ciento del mismo y podemos afirmar (al 90 por ciento de probabilidades de acertar) que en ese intervalo se encuentra el valor real de los salarios promedio de los hogares, pero el de renta empresarial (o negocios propios) es del doble: más/menos 6.2 por ciento, y el de renta de la propiedad de más/menos 26.1 por ciento. No hay estimaciones similares para el DF.

En el DF, entonces, la única fuente de ingresos altamente confiable aumentó casi al doble que nivel nacional, mientras decrecieron las que explican casi 200 por ciento de la caída del YCT. Podemos concluir que la supuesta caída del ingreso 2004-2008 en el DF, y por tanto el aumento de la pobreza, están por demostrarse.

jbolt@colmex.mx

viernes, 11 de septiembre de 2009

Economía Moral

Julio Boltvinick en su columna Economía moral de la Jornada




La pobreza aumentó a nivel nacional entre 2006 y 2008 según los datos de las encuestas nacionales de ingresos y gastos de los hogares (ENIGH), lo cual he venido analizando en las seis entregas precedentes (24 y 31 de julio, y 7, 14, 21 y 28 de agosto). En el DF, para el cual no se cuenta con datos representativos de 2006, la evolución que puede medirse con mayor grado de confiabilidad es entre 2004 y 2008, porque en ambos años (pero no en 2006) el gobierno del DF pagó al Inegi una muestra de mayor tamaño (más hogares encuestados) de la ENIGH que la que le sería aplicable para la muestra nacional. Hoy muestro, con algún detalle, los resultados de la medición de la pobreza 2004 a 2008 en el DF, con el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP), pero primero comparo tales resultados con los que se obtienen con el método foxista que el Coneval ha decidido mantener permanentemente (según comunicación verbal de Agustín Escobar, integrante académico del Coneval) al lado de la medición multidimensional que por ley está obligada a aplicar, lo cual no ha hecho todavía. Espero analizar en detalle este asunto en próximas entregas.

La gráfica muestra la evolución 2004-2008 de la pobreza a nivel nacional, urbano-nacional, rural-nacional y en el DF, tanto por el método foxista como por el MMIP. Ahí se aprecia que el porcentaje de población que vive en pobreza en el DF aumentó entre 2004 y 2008 por ambos métodos (3.7 y 4.6 puntos porcentuales), mientras a nivel nacional la pobreza sólo aumentaba en dos décimas de punto porcentual en el método foxista, pero bajaba levemente en el MMIP. Estos resultados habrían derivado de movimientos contradictorios entre el medio urbano (cuya pobreza habría bajado por ambos métodos) y el rural (que habría subido en ambos).

Ambas mediciones usan las mismas bases de datos de las ENIGH, pero hay un sesgo en la muestra del DF, que se puede apreciar en el cuadro al comparar las ENIGH con el Conteo 2005, tomando en cuenta la tendencia observada entre 2000 y 2005. El sesgo aparece, sin embargo, desde la ENIGH2004, por lo cual sólo una parte del mismo afectaría la medición de la evolución 2004-2008. Sin embargo, resulta notable que el Inegi, habiéndose percatado del sesgo entre la ENIGH2004 y el Conteo 2005, no sólo haya dejado 32.3 por ciento que traía en 2004 para las delegaciones de pobreza alta (1.8 puntos porcentuales por arriba del dato del Conteo), sino que lo haya elevado a 33.1 por ciento (2.6 puntos porcentuales por arriba del Conteo; véase cuadro). La otra cara de la moneda de este sesgo es que, a pesar de que la proporción de población que vive en delegaciones de pobreza baja estaba ya subestimado en la ENIGH2004 en casi un punto porcentual respecto al Conteo 2005, se bajó todavía más, a 23.7 por ciento, quedando 2.5 puntos por debajo del Conteo.

Una opción para el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social del DF (Evalúa DF) ante tal sesgo es corregir los factores de expansión en la base de datos, de tal manera que coincidan con una proyección adecuada de la población por delegaciones. Es probable; sin embargo, que el cambio que de ello resulte no altere en lo básico los resultados: es decir, que la pobreza en el DF suba menos que con los datos actuales, pero que de todas maneras aumente. Para que la comparación con la evolución al nivel nacional y urbano fuese aún más sólida, tendría que hacerse un análisis similar con la muestra nacional y, en su caso, aplicarse una corrección similar a los factores de expansión.

El MMIP tiene tres dimensiones: ingresos, necesidades básicas insatisfechas (NBI) y tiempo disponible o tiempo libre. NBI, a su vez, está conformada por ocho componentes: salud y seguridad social, vivienda (calidad de materiales y espacio), educación, condiciones sanitarias (agua y drenaje), energía doméstica (electricidad y combustible para cocinar), teléfono, bienes durables y manejo de basura. El indicador agregado de NBI para cada hogar es la media ponderada de los ocho indicadores individuales. Los ponderadores están basados en los costos sociales de satisfacción de cada componente, de manera que a los más costosos se le aplican ponderadores más altos: vivienda, 31.2 por ciento; salud y seguridad social, 26.9 por ciento y educación (22.5 por ciento); y a los menos costosos, los más bajos. Los indicadores de ingresos y tiempo se combinan bajo la premisa de que los hogares incurren en exceso de trabajo para obtener más ingresos. Por ello, el ingreso del hogar, antes de compararlo con la línea de pobreza se ‘castiga’ en aquellos hogares en los que hay exceso de trabajo, dando lugar a un índice compuesto ingresos-tiempo que es el que se combina con el de NBI. Aquí el sistema de ponderadores se basa también en el costo social. Los rubros que conforman la canasta normativa de satisfactores esenciales (CNSE), cuyo costo de satisfacción es la línea de pobreza (LP) que se utiliza para medir la pobreza de ingresos. Ingresos y tiempo reciben un ponderador de 62.6 por ciento y NBI uno de 37.4 por ciento.

Entre 2004 y 2008, la pobreza de NBI a nivel nacional disminuyó en 4.6 puntos porcentuales, mientras en el DF lo habría hecho en sólo 2 décimas de punto; la pobreza de ingresos habría disminuido a nivel nacional en 4 décimas de punto, pero habría aumentado estrepitosamente en el DF al pasar de 38 por ciento a 46.6; y por último, la pobreza de tiempo habría aumentado 2.5 puntos porcentuales a nivel nacional, y habría permanecido sin cambio en el DF. Como se aprecia, la explicación del aumento de la pobreza en el DF radicaría exclusivamente en el aumento de la pobreza de ingresos. ¿Realmente bajaron los ingresos de la población del DF entre 2004 y 2008? Las posibles respuestas las exploraré en próximas entregas. La otra pregunta es por qué no bajó la pobreza por NBI en el DF.

jbolt@colmex.mx