viernes, 25 de abril de 2008
Un nuevo partido
No estoy completamente de acuerdo con este escrito del Proceso, sobre todo con esa parte en la que José Gil dice que perdimos. Nunca aceptaremos que perdimos y la razón es que aceptariamos que no hubo fraude y no es así.
El fraude existe y es de grandes proporciones, muestra de ello es la desesperación que tienen en el gobierno federal usurpador por sacar adelante la Reforma energética, con ayuda de los medios, las compañias extranjeras que se dedican al negocio del petróleo, los neoliberales del prian y todos los que ayudaron a consumar ese despojo a la voluntad popular en el 2006.
Otro de los temas que tampoco comparto es eso de que Andrés Manuel debe formar otro partido politico. Ya lo dijo en una ocasión El Fisgón, que si alguién se tiene qué ir, son los chuchos, que se vayan ellos a formar otro partido, así podrán demostrar cuánta gente los apoya, nosotros nos quedamos junto con el Presidente Legítimo de México, Lic. Andrés Manuel López Obrador.
Si alguién ha buscado la ruptura han sido los chuchos, pues quieren la fuerza electoral conseguida en el 2006, gracias a la candidatura de AMLO, pero la quieren sin él, sin López Obrador. No nos preocupa el batidero que han formado los de esta corriente llamada NI, porque la gente ya entendió las razones de este conflicto que tiene en vilo al PRD, pero confía en qué todo se solucionará a favor de Alejandro Encinas y del Proyecto Alternativo de Nación. Sabe que todo este lio lo único que busca o buscaba, de parte de la Nueva Izquierda, era restarle fuerza al Movimiento Nacional para la Defensa del Petróleo, pero ya está conciente de su potencial y quieren defender a la nación
Que se vayan ellos o que se queden, esta sería su decisión, pero la nuestra es la de quedarnos, para seguir defendiendo la soberanía nacional.
Es cierto que somos una fuerza mayúscula, con casi 2 millones y medio de representantes del Gobierno Legítimo y sabemos que seremos muchos más, pero seguiremos dentro del PRD.
Escuchen bien Chuchos, así que si deciden irse, la puerta se cierra por afuera y si deciden quedarse, tendrán que aprender como se lleva a la práctica la verdadera democracia. ¿Entienden o se los explico con manzanas?
El PRD, como el petróleo no es de los jerarcas, ni tampoco es de las corrientes, el PRD pertenece a sus militantes y existe para luchar a favor del pueblo
josé gil olmos
México, D.F., 23 de abril (apro).- El PRD ha dejado de ser una opción electoral. Las elecciones internas recientes lo exhibieron como una cofradía de grupos que nunca pudo cohesionarse como partido.
Derrotado por sí mismo, el PRD ha dejado un vacío que sólo puede ser ocupado por otra alternativa política; y quien podría llenar esta expectativa es Andrés Manuel López Obrador, encabezando un nuevo partido político.
Desde hace unos meses el “gobierno legítimo de México”, representado por López Obrador, ha realizado una campaña en todo el país para afiliar a sus simpatizantes. Cada una de las credenciales, tienen sello de seguridad y un número de folio que muestra la cantidad de “representantes” que por voluntad propia van a los módulos a registrarse.
El número de registrados llama la atención, pues ningún partido político, ninguna organización social, tiene los 2 millones 200 mil afiliados con los que cuenta el “gobierno legítimo” de López Obrador.
El dato por sí mismo llama la atención. Políticamente significa que, contrario a lo que desearían sus enemigos, López Obrador sigue manteniendo una fuerza social representativa y que es muy ajena al PRD. Es decir, sigue vivo en sus planes políticos como ya lo demostró en la clausura de las tribunas legislativas y la suspensión temporal del debate sobre la reforma energética.
Electoralmente también los otros partidos y el gobierno de Felipe Calderón, deberían tomarlo en cuenta, pues este número de simpatizantes no sólo es el músculo social con que cuenta para ser movilizado, sino de la posibilidad de traducir este número en seguidores en votos, lo cual nos lleva a la posibilidad de que ante la crisis del PRD surja un partido “lopezobradorista”.
La hipótesis de que seguidores de López Obrador creen una nueva opción alterna al PRD no puede descartarse. Seguramente no sería para las elecciones del 2009, pues es demasiado pronto y no tendría el tiempo que requiere el Instituto Federal Electoral para obtener el registro; pero sí para la elección presidencial del 2012.
Existe la posibilidad de que algunos de los partidos que forman el Frente Amplio Progresista (FAP), como el del Trabajo (PT) o Convergencia, podrían ceder su registro y con ello salvar los tiempos, sobre todo si tomamos en cuenta que lo más seguro es que con esta crisis el PRD perderá la segunda fuerza política nacional que alcanzó en el 2006.
Desde que se formó el PRD no había podido superar su nivel electoral de 17% de representación a nivel nacional. En la pasada elección presidencial duplicó este número, y consiguió el segundo lugar como fuerza política nacional.
Durante todo este tiempo la figura caudillista de Cuauhtémoc Cárdenas pudo cohesionar las fuerzas socialistas, comunistas, priistas y trotsquistas que le dieron vida al partido en 1989. Pero una vez que el exgobernador de Michoacán perdió por cuarta ocasión la competencia presidencial, estos grupos dejaron de tenerle el mismo respeto y pelearon sus propios espacios de poder.
De hecho, la crisis del PRD comenzó desde el 2000 y se acentuó con los escándalos de corrupción en la gestión de Rosario Robles y de Andrés Manuel López Obrador como presidentes del partido. Gracias a que en el caso de René Bejarano se vieron claramente las manos de Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos y de Vicente Fox, el perredismo pudo salvar el pellejo.
Gracias al malísimo gobierno de Vicente Fox, y a los escándalos de corrupción de Martha Sahagún y de sus hijos, la elección del 2006 fue para el PRD un aliento de esperanza. La figura de López Obrador creció como una opción real de gobierno honesto y, sobre todo, con proyecto. Si no hubiera sido por la campaña en contra de empresarios, iglesia y medios de comunicación, así como de sus propios errores de soberbia y cerrazón, López Obrador pudo haber ganado la elección presidencial.
Dos años después de ese gran avance, el PRD está en su peor crisis estructural e incluso de identidad. La pelea entre las corrientes de Jesús Ortega y de Alejandro Encinas nos enseñó la incapacidad que han tenido para formar un solo partido; y la ausencia de un interés común para llegar a acuerdos. Los intereses particulares se han sobrepuesto a los del partido.
Eso mismo ha llevado a cuestionar el carácter ideológico y de identidad del PRD. ¿Qué izquierda representa? O mejor dicho ¿A quién pretenden representar las dos partes en pugna?
En medio de estas dos facciones la figura de López Obrador vuelve a salir como una opción para miles de sus seguidores que ya no se sienten representados por el PRD.
Por esto no es descabellado pensar que estamos frente a la gestación de una nueva alternativa política social, nacionalista antes que de izquierda (en términos de ideología socialista o marxista), pues en su pasado congreso nacional los perredistas eliminaron este término de sus principios.
josé gil olmos
México, D.F., 23 de abril (apro).- El PRD ha dejado de ser una opción electoral. Las elecciones internas recientes lo exhibieron como una cofradía de grupos que nunca pudo cohesionarse como partido.
Derrotado por sí mismo, el PRD ha dejado un vacío que sólo puede ser ocupado por otra alternativa política; y quien podría llenar esta expectativa es Andrés Manuel López Obrador, encabezando un nuevo partido político.
Desde hace unos meses el “gobierno legítimo de México”, representado por López Obrador, ha realizado una campaña en todo el país para afiliar a sus simpatizantes. Cada una de las credenciales, tienen sello de seguridad y un número de folio que muestra la cantidad de “representantes” que por voluntad propia van a los módulos a registrarse.
El número de registrados llama la atención, pues ningún partido político, ninguna organización social, tiene los 2 millones 200 mil afiliados con los que cuenta el “gobierno legítimo” de López Obrador.
El dato por sí mismo llama la atención. Políticamente significa que, contrario a lo que desearían sus enemigos, López Obrador sigue manteniendo una fuerza social representativa y que es muy ajena al PRD. Es decir, sigue vivo en sus planes políticos como ya lo demostró en la clausura de las tribunas legislativas y la suspensión temporal del debate sobre la reforma energética.
Electoralmente también los otros partidos y el gobierno de Felipe Calderón, deberían tomarlo en cuenta, pues este número de simpatizantes no sólo es el músculo social con que cuenta para ser movilizado, sino de la posibilidad de traducir este número en seguidores en votos, lo cual nos lleva a la posibilidad de que ante la crisis del PRD surja un partido “lopezobradorista”.
La hipótesis de que seguidores de López Obrador creen una nueva opción alterna al PRD no puede descartarse. Seguramente no sería para las elecciones del 2009, pues es demasiado pronto y no tendría el tiempo que requiere el Instituto Federal Electoral para obtener el registro; pero sí para la elección presidencial del 2012.
Existe la posibilidad de que algunos de los partidos que forman el Frente Amplio Progresista (FAP), como el del Trabajo (PT) o Convergencia, podrían ceder su registro y con ello salvar los tiempos, sobre todo si tomamos en cuenta que lo más seguro es que con esta crisis el PRD perderá la segunda fuerza política nacional que alcanzó en el 2006.
Desde que se formó el PRD no había podido superar su nivel electoral de 17% de representación a nivel nacional. En la pasada elección presidencial duplicó este número, y consiguió el segundo lugar como fuerza política nacional.
Durante todo este tiempo la figura caudillista de Cuauhtémoc Cárdenas pudo cohesionar las fuerzas socialistas, comunistas, priistas y trotsquistas que le dieron vida al partido en 1989. Pero una vez que el exgobernador de Michoacán perdió por cuarta ocasión la competencia presidencial, estos grupos dejaron de tenerle el mismo respeto y pelearon sus propios espacios de poder.
De hecho, la crisis del PRD comenzó desde el 2000 y se acentuó con los escándalos de corrupción en la gestión de Rosario Robles y de Andrés Manuel López Obrador como presidentes del partido. Gracias a que en el caso de René Bejarano se vieron claramente las manos de Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos y de Vicente Fox, el perredismo pudo salvar el pellejo.
Gracias al malísimo gobierno de Vicente Fox, y a los escándalos de corrupción de Martha Sahagún y de sus hijos, la elección del 2006 fue para el PRD un aliento de esperanza. La figura de López Obrador creció como una opción real de gobierno honesto y, sobre todo, con proyecto. Si no hubiera sido por la campaña en contra de empresarios, iglesia y medios de comunicación, así como de sus propios errores de soberbia y cerrazón, López Obrador pudo haber ganado la elección presidencial.
Dos años después de ese gran avance, el PRD está en su peor crisis estructural e incluso de identidad. La pelea entre las corrientes de Jesús Ortega y de Alejandro Encinas nos enseñó la incapacidad que han tenido para formar un solo partido; y la ausencia de un interés común para llegar a acuerdos. Los intereses particulares se han sobrepuesto a los del partido.
Eso mismo ha llevado a cuestionar el carácter ideológico y de identidad del PRD. ¿Qué izquierda representa? O mejor dicho ¿A quién pretenden representar las dos partes en pugna?
En medio de estas dos facciones la figura de López Obrador vuelve a salir como una opción para miles de sus seguidores que ya no se sienten representados por el PRD.
Por esto no es descabellado pensar que estamos frente a la gestación de una nueva alternativa política social, nacionalista antes que de izquierda (en términos de ideología socialista o marxista), pues en su pasado congreso nacional los perredistas eliminaron este término de sus principios.
Impugnará Fernández Noroña nombramiento de Graco y Cárdenas
rosalía vergara
* El “acuerdo político” para designar “representantes legales” no tiene sustento jurídico, argumenta
México, D.F., 24 de abril (apro).- El secretario de Comunicación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Gerardo Fernández Noroña, anunció que impugnará el nombramiento de Graco Ramírez y Raymundo Cárdenas como “representantes legales” de este instituto político, tras concluir su periodo la dirigencia nacional encabezada por Leonel Cota Montaño.
El pasado lunes 21, en su sexto Consejo Nacional extraordinario, el PRD llegó al “acuerdo político” de nombrar “encargados de despacho” a los dos legisladores, con el fin de destrabar el conflicto interno derivado de la elección interna del 16 de marzo para renovar a la presidencia nacional y la secretaría general del partido.
La medida se tomó debido a que un mes después de la elección el PRD ha sido incapaz de determinar quién fue el ganador de la contienda interna: Alejandro Encinas o Jesús Ortega, y ante el término del periodo de Leonel Cota como presidente del partido.
Noroña comentó que nombrar a Graco Ramírez y a Raymundo Cárdenas como “representantes jurídicos mancomunados” no tiene sustento estatutario, y aunque reconoció que era un acuerdo político, destacó que fue “forzado” por la corriente Nueva Izquierda durante dicho consejo. No obstante, él votó a favor del resolutivo, “pero bajo protesta”.
Sostuvo que el “as bajo la manga” de Izquierda Unida fue prorrogar el mandato de Cota y Acosta Naranjo, sin embargo Nueva Izquierda no quiso que permanecieran ni un día más al frente del PRD “por venganza”, pues el exgobernador de Baja California había avalado el triunfo de Alejandro Encinas en la elección del 16 de marzo para presidente nacional.
“Se los planteamos y luego cambiaron de opinión, rompieron el acuerdo y citaron a consejo el lunes, estuvieron tensando hasta que Cota aceptó la propuesta impulsada por el candidato de Nueva Izquierda a la presidencia”, Jesús Ortega Martínez, explicó.
Fernández Noroña consideró que este nombramiento debió corroborarlo el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), “que no tiene cabezas de partido”, y se les debió tomar protesta en el cargo, lo que no ha sucedido hasta el momento.
“Esta decisión no tiene sustento legal, no resuelve la ausencia de presidente, por lo que hoy vamos a pedir que se restituya a Leonel Cota y Guadalupe Acosta Naranjo en sus cargos hasta el 4 de mayo, fecha que está siendo convocado el Consejo Nacional para nombrar al sustituto o ratificar la calificación de (la Comisión de) Garantías sobre la elección”, agregó.
Así mismo, afirmó que en el Consejo tomaron una decisión equivocada, y aclaró que no fue tomada por unanimidad, como se ventiló en la prensa. Así, calificó al senador Graco Ramírez “como titiritero” del partido y de Nueva Izquierda, pero no usó el mismo calificativo para el diputado Raymundo Cárdenas, propuesto por Izquierda Unida.
Por su parte, el presidente del PRD capitalino, Ricardo Ruiz, protestó por el “albazo legislativo” que propinó el Senado de la República, al aprobar una iniciativa de reformas al Estado de Gobierno del Distrito Federal presentada por la priista María de los Ángeles Moreno, el panista Federico Döring y el perredista René Arce.
La iniciativa prevé el otorgamiento de registro partidos políticos locales y establece la remoción de los consejeros del Instituto Electoral del Distrito Federal.
Denunció que la iniciativa se aprobó en tres horas y media, “en medio del debate” sobre la reforma energética.
“Yo no sé quién está preparando la posibilidad de crear un partido político en el Distrito Federal, por lo que vamos a interponer los recursos legales en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, porque no fue enterada de este asunto”, advirtió.
Sobre el debate nacional
Entre tanto, el Frente Amplio Progresista (FAP) publicó un desplegado dirigido al pueblo de México, en el que aseguró que la pretensión del presidente Felipe Calderón de “privatizar el petróleo” fue frenada momentáneamente por la movilización popular, las demandas de sectores sociales y las acciones de los partidos que lo integran.
“Los legisladores del FAP nos comprometemos a no permitir que se trunque el debate al que va a convocar el Congreso de la Unión ni tampoco a que se quiera dar, de nueva cuenta, un madruguete durante el receso legislativo. Si este fuera el caso los legisladores del FAP desplegaríamos acciones de resistencia civil pacífica para defender la Constitución y el patrimonio enérgico de todos los mexicanos”, advirtió el FAP.
En el documento el Frente se comprometió a realizar acciones de protesta en el marco del debate nacional en cada estado, en ciudades para que la población se entere de la inconstitucionalidad de la reforma energética.
“Llamamos a la población a participar en estos eventos, así como a defender el patrimonio de la nación y a expresar su rechazo a las iniciativas de Calderón. Hemos propuesto además la organización de un referéndum sobre estas reformas, el cual permitirá a los ciudadanos emitir su opinión”, concluyó.
Liga
El peligro
El peligro
La iniciativa de contrarreforma energética de Felipe Calderón, que está concitando creciente repudio nacional, no sólo conduce a la entrega de la industria petrolera a las trasnacionales, sino representa además otro peligro para México, pues vuelve a nuestro país un objetivo miltar del Pentágono en función de los intereses de seguridad de Estados Unidos.
1. La contrarreforma petrolera que el gobierno de facto busca imponerle a México fue el móvil fundamental del apoyo de múltiples trasnacionales al fraude electoral de 2006. Las corporaciones petroleras que brindaron un financiamiento ilegal y un respaldo político a Calderón para imponerlo en la silla presidencial lo hicieron sobre la base de que la nueva administración se comprometía a entregarles plenamente lo que habían querido lograr sin obtenerlo en las anteriores administraciones: el control de una nueva industria petrolera construida en territorio mexicano sobre las ruinas de Pemex, bajo el resguardo del poderío militar de Washington, que, sobre bases supuestamente “legales”, la consideraría un bien propio.
2. Quienes toman las decisiones en el gobierno espurio, con la miopía fanática y la avidez por el enriquecimiento que los ha caracterizado, buscan, por su parte, dar un paso decisivo en el proceso de regresión iniciado por los priístas De la Madrid, Salinas y Zedillo y proseguido por el panista Fox con el aval del PRI, para reconvertir al Estado nacional más fuerte de América Latina, surgido del vigoroso movimiento histórico de la Revolución Mexicana, en lo que sería un remedo de los estados bananeros latinoamericanos de los años 50: en protectorado. México transitaría no a la democracia, como se ha pretendido en el discurso mistificador del poder, sino a convertirse, como Colombia, en una mera colonia, con los panistas de perros guardianes de ese “proyecto histórico”.
3. El Plan México pasa por el fortalecimiento del TLC y la institucionalización de la doctrina Bush, aceptada ya por el gobierno de facto con la Iniciativa Mérida de 2007, y avalada de nuevo por Calderón y el primer ministro canadiense Stephen Harper en la Cumbre de la ASPAN de Nueva Orléans los días 21 y 22, donde el gobierno espurio calderonista reconoció que el territorio mexicano va a ser un objetivo militar de Estados Unidos de aprobarse la contrarreforma, y que lo que se busca es dar a las trasnacionales petroleras enclaves estratégicos, tanto en el Golfo de México como en el territorio nacional, sin importarle a los panistas volver a nuestro país un espacio privilegiado del poderío militar estadunidense.
4. El proyecto de los grupos de interés asociados a Carlos Salinas de Gortari, que utilizan a Felipe Calderón como su pelele, culminaría así entregando el pleno control del país a Washington y con ellos asociados a las trasnacionales que lo saquearían arbitrariamente, llevándose por su traición una tajada del descomunal negocio, que los expertos en corrupción calculan en 15 por ciento. Durante los gobiernos de Fox y Calderón, el abandono panista ha conducido a que Washington tenga ya importante injerencia en el control del aparato estatal mexicano, y en especial de la frontera, las aduanas, los litorales y el espacio aéreo de México, así como de la seguridad interna, a lo que se agregaría ahora el hecho aberrante de que los recursos básicos mexicanos, que deberían ser de importancia estratégica para México, lo serían en el futuro para Estados Unidos.
5. La doctrina de seguridad nacional de Bush establece que Washington se arroga el derecho de intervenir militarmente ahí donde tiene intereses petroleros, es decir, lo mismo en Irak y en Afganistán que en algunos países de América Latina, por lo que, de ceder el Congreso mexicano a esta aberración seudolegal, se cometería un atentado no sólo contra nuestro país, sino contra todo el continente, precisamente en un momento histórico en el que desde Nicaragua hasta Bolivia y Ecuador, y ahora Paraguay, se delinean políticas que anteponen los intereses nacionales de nuestros pueblos a las pretensiones de las multinacionales.
6. La aprobación de la contrarreforma por las cámaras federales constituiría además una convalidación de las pretensiones hegemónicas de las potencias occidentales. El presidente galo Nicolas Sarkozy no se ha cansado de repetir en las últimas semanas que Francia tiene un supuesto derecho a intervenir en los países generadores de energía con los que tiene acuerdos cuando sus políticas pudiesen afectar los intereses franceses.
7. Las políticas neoliberales tienen, empero, dos caras, y Estados Unidos sostiene abiertamente la tesis contraria tratándose de su petróleo, pues para Bush, siendo la energía de importancia estratégica para la seguridad nacional de Estados Unidos, la Casa Blanca se opone a las inversiones extranjeras en materia petrolera en su territorio, y así ha vetado diversos intentos de penetración del capital asiático.
8. Las pretensiones de los halcones del Pentágono no deberían ser, por lo mismo, motivo para la sumisión del Congreso mexicano, sobre todo cuando países más pequeños que el nuestro, desde Cuba hasta Bolivia, han resistido con éxito amenazas mucho más serias, sin olvidar que México lo hizo en materia petrolera hace tres cuartos de siglo. Y sobre todo ahora, en un contexto en el que América Latina está cambiando y en el que el imperio estadunidense se halla en una larga crisis terminal.
9. La campaña de difamación de caracter totalitario que ha implementado Mouriño desde Bucareli en contra del movimiento ciudadano de resistencia pacífica en defensa del petróleo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, busca, por eso, distraer la atención nacional del fondo del problema, con una estrategia y una retórica que ésas sí son de caracter nazifascista, como fue el comportamiento de Calderón en sus conferencias de prensa en Nueva Orleáns.
10. La contrarreforma petrolera, tal como está planteada, entrañaría graves consecuencias para México, pero la principal es en el aspecto político, y el México profundo ya lo está comprendiendo.
Liga
Este es el video en FOX NEWS por el cual corrieron al "SEÑOR DE LOS BLACKBERRYS"
Básicamente cuenta el presentador que durante la reunión del TLC en Nueva Orleans les robaron los BlackBerrys a los diplomaticos gringos porque tenían que dejarlos en una mesa antes de entrar a la reunión, al enterarse de esto el servicio secreto gringo checa los vídeos y zaz!!! que cachan a Rafael Quintero Curiel que tenia el cargo de Subdirector de Coordinación y Avanzada, robándose no 1, ni 2, sino 6 BlackBerrys, ya sabiendo quien fue el servicio secreto lo intercepto en el aeropuerto, para pedirle amablemente que regresara lo que se robaba, primero este "honorable (como todos)" panazi lo negó "que yo no fui, que que se yo, que fue el mercado mundial del maíz, que la recesión gringa..." etc etc. Y que le enseñan los del servicios secretos el vídeo donde se ve como se le "pegaban" los celulares y pues ya viéndose en tremendo lió pues no le quedo de otra mas que aceptar que si los había tomado pero por equivocacion o sea 6 equivocaciones, casi casi dijo que los tomo de la mesa porque pensó que eran muestras gratis...jajajjajaja.
Obviamente los gringos no le creyeron y ya descubierto, como lo que es un ladrón, no le quedo mas que aplicar la arma secreta de los panistas "el cinismo" se dijo diplomatico, pacifico, mayoría silenciosa y los gringos pensando que era pariente de Bush por tanto cinismo que vomitaba por la boca y no les quedo de otra que dejarlo subir al avión "haiga sido como haiga sido".
El hecho es muy grave y sintomático, que aunque esta de risa la historia (solo hay que ver la cara del comentarista al final aguantandose las ganas de reír), no hubiera pasado nada si FOX NEWS no saca la nota y algunos medios, entre ellos este blog, hacemos eco, seria un caso mas de impunidad panista, aunque en menor escala pero no en menor importancia por ser parte del equipo del pelele, estos son los mexicanos en las mas altas esferas del poder en México, ¿si así están los empleados como estará el jefe?.
Antonio Gershenson en el Círculo de Estudios Central
24 de abril 2008. El día de hoy estuvo en el Círculo de Estudios Central el especialista en petróleo Antonio Gershenson, quien dio una interesantísima charla sobre el petróleo y la reforma energética, reiterando datos importantes como el hecho de que no hay confirmado un solo barril de petróleo en aguas profundas, además reveló el dato de que PEMEX en épocas pasadas si ha hecho algunas perforaciones en aguas profundas.
UN SALUDO A LOS QUE VAN POR EL RUMBO DE HISTORIA
El texto que transcribo enseguida, fue enviado el pasado domingo a las senadoras y senadores que tomaron la tribuna. En este mismo mensaje se extiende mi reconocimiento a las legisladoras y legisladores que se mantienen en la tribuna de
México, DF; a 20 de abril de 2008
Señoras y señores senadores:
Hitler, Mussolini, Pinochet y Victoriano Huerta, iban en contra de la historia. Ustedes, en cambio, van con la historia, por el mismo camino, por el mismo rumbo.
Los que van en contra de la historia caen necesariamente, se derrumban. Los que van con la historia, crecen. La misma historia se encarga de engrandecerlos.
Los que van en el rumbo de la historia, no se equivocan. No al menos en lo que es esencial. Más aún, cuando se va por el rumbo de la historia, los inevitables errores pueden ser considerados como pecados de poca monta, como pecados menores. La razón es simple: Tales errores no hacen mella en lo que es fundamental, en la esencia.
Ustedes no se han equivocado al tomar la tribuna. En su esencia, es un acierto esta toma. No sólo por sus objetivos. También porque es imprescindible que el pueblo mexicano y todas las fuerzas políticas perciban y vean que los caminos pacíficos son poco menos que inagotables.
Por tanto, ninguna campaña publicitaria, por fuerte, dura y ponzoñosa que sea, los debe hacer flaquear. Tampoco las incomprensiones de entrañables y nobles amigos que, confundidos, titubean frente al bombardeo de los medios. Felizmente son amigos que la derecha no puede contar entre sus filas.
Tampoco los deben hacer flaquear las defecciones de gente de izquierda que se amilana y retrocede ante la crítica feroz de la derecha antidemocrática, provocadora y belicosa. Estas defecciones deben producir el efecto contrario: Hacer política, mucha política para sumar.
De ningún modo es fácil soportar tanto veneno. Pero sólo es propaganda falaz. Las campañas que realmente desprestigian y hasta producen estragos incurables, son las basadas en la verdad. Este no es el caso.
Además, deben ustedes tener presente que se trata de una campaña hecha para alimentar la antihistoria, Por tanto, si alguna mella hace entre el pueblo mexicano, va a ser muy temporal. Más temprano que tarde se va a desinflar.
En cambio, los legisladores que defienden la base material que da sustento y viabilidad a la nación, van a ver los frutos de su lucha y van a tener el reconocimiento de la mayoría del pueblo mexicano. ¿Cuándo? Quizá no sea mañana. Pero los autores de esos spot ignoran que la historia no se hace en un día.
Ustedes están dando una lucha de carácter histórico. Tiene este carácter porque forma parte de las grandes luchas que dan viabilidad al engrandecimiento de la nación. Ustedes lo saben bien: Todos los grandes mexicanos que han dado este tipo de batallas, han sido víctimas del vituperio. Ninguno de esos gigantes ha sido objeto del aplauso fácil. El reconocimiento les ha sido otorgado mucho después.
La historia está del lado de ustedes. ¿Por qué? Porque la historia la hacen los pueblos luchando por sus necesidades. Y ustedes están dando la pelea por la necesidad --urgente y extraordinaria-- de que nadie, por poderoso que sea, clausure la viabilidad de la nación. Esta clausura es la que se pretende con la política petrolera prianista.
Si para evitar la clausura de la viabilidad de México, era una prioridad la toma de las tribunas del Senado y de
Lo sabemos bien: La derecha mexicana no puede hacer historia. Historia es avance, es progreso en todos los sentidos. Es esencialmente bienestar material y espiritual de toda la nación.
Pero en vez de avance, con la derecha hay retrocesos y grandes riesgos de violencia, según lo enseña la historia de nuestro país. No sabe ni puede gobernar. Tampoco sabe hacer el mejor uso de nuestros recursos naturales. Por eso ha sido y es entreguista. La derecha es, en suma, esencialmente antihistórica.
Por su carácter antihistórico la derecha va, en materia petrolera, por un camino que nada tiene que ver con las aspiraciones del pueblo mexicano. Por eso su fracaso es del todo previsible.
En cambio, los que caminan junto a las necesidades del pueblo, los que hacen de esas necesidades sus propias banderas, deben estar plenamente seguros de que van por el camino correcto, por el camino de la historia y, en consecuencia, van rumbo a la victoria.
Valgan estos puntos de vista como el sincero reconocimiento de un modesto mexicano a todas las senadoras y diputadas, lo mismo que a todos los senadores y diputados que siguen firmes en esta grandiosa lucha contra la clausura de la viabilidad de la nación.
Atentamente
José B. Oviedo Garza
Militante de izquierda de toda la vida
LA MINORÍA DE LA MINORÍA
por Alejandro Encinas Rodríguez
(publicado en El Universal el 22 de abril de 2008)
La toma de las tribunas en el Congreso de
A quienes disienten de esta iniciativa se les califica con epítetos irresponsables: "golpistas", "fascistas". Bajo el argumento de que estas acciones buscan "cancelar el ejercicio de la razón de ser del Congreso", se les pretende equiparar con Hitler, Mussolini, Pinochet y Victoriano Huerta.
No voy a debatir en torno a estos epítetos que caen por su propio peso: los golpes de Estado se dan desde estructuras del poder, no por la manifestación de integrantes del mismo Poder Legislativo. Cuando la confrontación se da desde la sociedad y desde la oposición por la vía pacífica se llama resistencia civil, cuando se da por la vía violenta se llama revolución. Fascismo se denomina a regímenes políticos autoritarios y totalitarios en ejercicio del poder. Querer equiparar a los disidentes políticos de la izquierda con sus más claros perseguidores resulta más que absurdo.
Me ocupan afirmaciones como las del dirigente nacional del Partido Acción Nacional, en el sentido de que "no vamos a permitir que unos violentos, que unos rijosos que están violentando el país, se salgan con la suya", o la de un comunicador de la televisión quien afirma que el día en que un grupo de legisladores tomó las tribunas del Congreso "quedará en la memoria histórica como el día en que la minoría de una minoría secuestró el Congreso... impidiendo por la fuerza el ejercicio que es base de la democracia, la libre discusión de las ideas, el respeto a los demás, el derecho a disentir (sic)... violentó el principio democrático del ejercicio de las mayorías pasando por encima de ellas, usurpando (sic) lo que no les dio la sociedad".
La primera, porque da cuenta del inequívoco rumbo de mayor confrontación política a la que se encamina el país y al aliento de los sectores más conservadores de nuestra sociedad, que impulsan de nueva cuenta la guerra sucia desde los medios de comunicación, llegando al extremo en una radiodifusora de dar a conocer "llamadas del público" que sugieren modificar la frase que en décadas anteriores alentó la derecha de: "haz patria, mata un chilango", por "haz patria, lincha un perredista".
La segunda, porque busca encubrir la demanda y el propósito fundamental de los legisladores del FAP, la de garantizar un debate nacional sobre las iniciativas que buscan privatizar una industria de la nación; porque el ejercicio del derecho a disentir se pretende presentar como el mayor de los retrocesos en la vida democrática del país provocado por "una minoría" que, por pequeña que fuese, tiene ese derecho, y porque quien está detrás de esta campaña es justamente la minoría menor de nuestra sociedad, que sería, sin duda, la beneficiaria de la privatización petrolera.
Me refiero no sólo a las grandes corporaciones multinacionales o a las que se han conformado en el país, sino a personajes con nombre y apellido, cuyas fortunas dan cuenta tanto de la enorme concentración del ingreso nacional como de la mayor desigualdad social registrada en la historia del país.
De acuerdo con la revista Forbes, los 10 mexicanos con mayor fortuna personal (Carlos Slim, Alberto Bailleres, Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, Jerónimo Arango, Isaac Saba, Roberto Hernández, Emilio Azcárraga, Alfredo Harp Helú y Lorenzo Zambrano) acumularon una riqueza conjunta de 96 mil millones de dólares, lo que representa 10.2% del PIB del país, de los cuales sólo Slim representa 6.3% del PIB, al concentrar 60 mil millones de dólares.
Esta es la verdadera minoría de la minoría, la eventual beneficiaria de la privatización de un recurso estratégico vital para el desarrollo del país y que ha sido dilapidado irresponsablemente por los gobiernos priístas y panistas para justificar su privatización; no los legisladores del FAP, que al igual que los estudiantes en 1968 demandan el diálogo, el debate público y el refrendo sobre uno de los grandes temas de la agenda nacional.
Convocatoria para los camaradas de Mérida
GOBIERNO LEGITIMO
Convención Nacional Democrática Mérida
Comité Estatal en Defensa del Petróleo
A la población en general:
Vivimos una coyontura en
Hemos logrado un claro triunfo al no permitir un albazo en cuanto a la reforma energética, se lorgro impedir su aprobación en este periodo.
El Presidente Legítimo de México, Lic. Andrés Manuel López Obrador hace un llamado a estar presentes, haciendo un esfuerzo y asistir este próximo domingo 27 de abril a las 10:00am a la marcha del ángel de la independencia al zócalo de México.
Se tomará protesta a los brigadistas de los estados. Y los yucatecos, que lo deseen estaremos ahí para rendir protesta.
Demostremos a la derecha usurpadora que no nos vencera, tenemos fuerza y nos estamos organizando.
Los traidores al pueblo de México no podran despojarnos de la libertad que nos queda.
Informes del autobús
SALIDA DE MERIDA: SABADO 26 ABRIL 9 DE
LLEGADA
Celulares 9999000523, 9992005934
CND MERIDA
P.D. pasa la voz
La masacre de Orangeburg
Columna Semanal de Amy Goodman, presentadora de Democracy Now! Por favor, difundir. Formato en solo texto anexado.
Publicado el 16 de Abril de 2008
Por Amy Goodman
Está claro que el senador Barack Obama es un mal jugador de bolos. La imagen de su bola fallida, que se fue por la canaleta de la pista, fue transmitida una y otra vez en nuestros televisores por las cadenas de noticias. Se convirtió en “video favorito” en internet. Los medios lo sirvieron y el público se lo comió. Chris Matthews, presentador del programa “Hardball” de MSNBC, lo sacó a colación cuando entrevistaba a Obama en el campus de
Matthews: Senador, una de las ventajas de ser presidente de Estados Unidos es que uno tiene su propia pista de bowling. ¿Está listo para jugar bolos desde su primer día en el cargo?
Obama: Evidentemente, no lo estoy.
Pero, de hecho, hace no demasiado tiempo los afroestadounidenses tenían prohibida la entrada en algunos salones de bowling. En Orangeburg, Carolina del Sur, tres jóvenes afroestadounidenses fueron asesinados por protestar contra la segregación que sufrían en el salón de bowling de la ciudad.
Fue el 8 de febrero de 1968, pocos meses antes de los asesinatos de Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy. Faltaban más de dos años para la masacre de estudiantes de
“Era una noche fría... estábamos en el cuarto día de actividades para intentar que el salón de bowling dejara de ser un espacio segregado ... Los estudiantes habían encendido una fogata para mantenerse calientes y afianzar la moral. Intentaban dar con alguna estrategia. ¿Cuál debía ser el próximo paso? ¿Debían volver al bowling, en donde habían sido arrestados la noche del martes? ¿Debían ir a
Actualmente, Sellers es director del programa de estudios afroaestadounidenses de
Uno de los sobrevivientes, Robert Lee Davis, recordó el suceso en un proyecto de historia oral dirigido por Jack Bass, que en aquella época era periodista y ahora es profesor de
Sellers puso en contexto la olvidada y desconocida Masacre de Orangeburg: “Es irónico que estemos aquí 40 años después, y el tema de la pobreza y el asunto de la guerra sean nuevamente temas vigentes en todo Estados Unidos. Creo que eso nos dice que en 1968, con el asesinato del Dr. King y el declive del movimiento de los derechos civiles durante ese período, muchos objetivos quedaron incumplidos”.
Ha habido ciertos avances en los 40 años transcurridos desde
Esta semana, los medios se hicieron eco del primer aniversario de la masacre de Virginia Tech, en la que un único y perturbado joven armado asesinó a 30 estudiantes y profesores de la universidad. Es una fecha importante sobre la cual reflexionar.
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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org/es), noticiero internacional diario emitido por más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Inglés: http://www.democracynow.org/blog/2008/4/17/amy_goodmans_new_column_the_orangeburg_massacre
traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
jueves, 24 de abril de 2008
¿Qué es la privatización?

A la convocatoria de los legisladores para un debate amplio sobre la reforma energética, los miembros del Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo respondimos afirmativamente en nuestro carácter de ser uno más de los numerosos grupos y personas interesados en uno de los asuntos fundamentales del desarrollo nacional. A la invitación primera no siguieron propuestas del gobierno federal sobre las formas y los métodos del debate y, en abierta contradicción con la propuesta, el Partido Acción Nacional dio por inexistente el llamado a discutir y anunció que serían ellos, y no el Poder Ejecutivo, quien enviara el proyecto a las Cámaras. Como se sabe, a final de cuentas fue el Poder Ejecutivo, a través de la secretaria de Energía Georgina Kessel, quien turnó dicho proyecto. Por su parte, y en sentido complementario, el senador Manlio Fabio Beltrones había decidido que no hacía falta debate alguno y que ya todo estaba en manos de expertos. Eso es, de modo tajante, el llamado a la privatización del conocimiento, sin más. Los expertos tienen, necesariamente, la última palabra, pero en una democracia, esa última palabra se integra por las decisiones informadas de la colectividad.

Suponíamos y suponemos que el Ejecutivo tiene por razón natural una información abundante sobre el petróleo, muy superior a la de Acción Nacional, pero cada grupo decide cómo distribuye sus costos políticos. Y, también, es curioso que el PRI, por voz de su líder, decida que a los ciudadanos, en su calidad de no expertos, les toca callar y obedecer.
Como también se sabe, el Frente Amplio Progresista (FAP) ha impedido que, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, se lleven a cabo las sesiones de trabajo en las que otras fracciones parlamentarias buscaban dar pie a un debate acotado en tiempo, número y composición de participantes, que no fuese más allá del presente período ordinario de sesiones.
Confiamos en las virtudes críticas de un debate amplio, incluyente y suficiente, de carácter nacional, y por eso insistimos en mantenerlo como salida racional. Esas características, de todo punto indispensables, no pueden cumplirse en un plazo tan breve como el que inicialmente se había considerado, y tampoco en el de cincuenta días, contrapropuesto por las fracciones parlamentarias opuestas al FAP.
Por su carácter crucial, el debate en torno a los temas energéticos debe hacerse con paciencia, amplitud y observando un carácter inclusivo, para así evitar una toma precipitada de decisiones trascendentales para el país. ¿Cuál es la prisa?
PEMEX
Desde niña, en los cuarenta, oí a la maestra de tercero de primaria decirnos que el petróleo era nuestro, y que la nacionalización del petróleo era una hazaña en la que habían participado los mexicanos más pobres. “Fíjense, hasta blanquillos –porque no decía huevos– le llevaron al general Cárdenas y a doña Amalia para pagar la deuda.” Deduje que el petróleo nos construía como nación, que el petróleo era parte de nuestra identidad y que México se cubriría de pozos petroleros como los que alguna vez vi arder en la noche al pasar por carretera frente a Minatitlán.
Ver esos altos chorros de luz gaseosa contra un cielo negro daba miedo, había algo diabólico en esa fuerza, algo inexplicable que hizo decir a López Velarde que los veneros del petróleo los escrituró el diablo.
El pozo petrolero era un símbolo y según la seño Velásquez, su gas incendiario debía arder en cada uno de nosotros para alimentar a la patria.
Ahora oigo hablar de privatización, despojo, asociación con empresas trasnacionales, exploración y explotación en aguas profundas, reforma energética, venta de garaje, rectoría del Estado sobre hidrocarburos, estrategias perversas, problemas estructurales, desestabilización, robo, corrupción, costos políticos, asociación con el capital privado, quiebra de PEMEX. Como nunca, PEMEX está hoy en el tapete de las discusiones y las amas de casa hablamos del precio del barril del petróleo, de cómo desarrollar nuestro potencial petrolero, de que la venta de pemex nos concierne a todos e impedirlo es nuestro desafío. No es que sepamos, es que somos parte de los miles y miles de ciudadanos que salimos a la calle, como lo hicimos el martes 25 de marzo a manifestarnos y a proclamar que pemex es una empresa pública y es vital para nuestro futuro.
¿Cuál es nuestra fuerza? Es inexplicable, como es inexplicable que miles de ciudadanos llenemos el Zócalo al llamado de AMLO. ¿Qué somos? ¿Quiénes somos? Una fuerza moral, la misma que hace setenta años aportó gallinas, blanquillos y centavos liados en un pañuelo para la nacionalización del petróleo que abrió un capítulo esperanzador en la historia de México. No fuimos nosotros los malos administradores, sino el mal gobierno que después del man dato de Lázaro Cárdenas confundió la palabra gobernar con el tráfico de influencias. Nuestra presencia es en sí una estrategia y es ella la que llama al debate e influye en quienes hoy nos mandan. Nuestra presencia es en sí una defensa del petróleo y de esa defensa –a través de grandes movilizaciones que obviamente pesan en la vida pública– depende el futuro de nuestra nación: México.
Seguiremos en la batalla y seguiremos convocando a los mexicanos de todos los días, a los mexicanos de la calle, a los que no son ni especialistas, ni académicos, ni funcionarios a manifestarse en defensa del petróleo. Iba yo a escribir que el petróleo es nuestra máxima riqueza, pero no, nuestra riqueza la constituimos los manifestantes en la plaza pública que decimos no a la privatización.
Liga
De La Jornada Semanal

“Debemos defender una industria petrolera mexicana sustraída al dominio privado, en cuyas manos, sobre todo siendo extranjeras, resulta peligrosa por la acumulación de poder que implica, dentro de una economía tan débil como la nuestra.”
Efraín González Luna,
candidato del PAN a la
Presidencia de la República en 1952
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“En niño dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo.”
Ramón López Velarde, La suave Patria
La nación y su petróleo
La nación y su petróleo
¿Por qué los revolucionarios mexicanos pensaron en preservar las riquezas del subsuelo para un ente abstracto que llamaron Nación? Los buenos constitucionalistas mexicanos de los años veinte y todavía de los treinta lo explicaron con sobra de razones, escenificando memorables debates entre ellos mismos y con los enemigos de la Revolución: la riqueza de nuestro inmenso territorio no puede dejarse expuesta al saqueo de los intereses privados (nacionales y, sobre todo, extranjeros), ineptos por naturaleza para entender y hacerse responsables de los intereses generales de la Nación. Esa riqueza debía ser protegida y administrada por el Estado.
Pero, ¿qué era la Nación? Jamás dieron una definición clara. Explicaban lo que era con una identificación: la Nación es el conjunto de los mexicanos (de todas las edades). El territorio patrio es patrimonio de todos los mexicanos, vale decir, de la Nación. También identificaron con toda claridad otro concepto clave: el de pueblo. Sabían que es un concepto político y lo conforman sólo los que son ciudadanos. Estos organizan el Estado y lo hacen el representante de la Nación. La Nación propietaria quiere, por voz de su pueblo, que es su cuerpo político, que su Estado administre los bienes comunes que le pertenecen, entre ellos los que yacen en el subsuelo de su territorio, comprendido el petróleo.
A todo el que lo dude se le puede demostrar que nuestros juristas y nuestros políticos más ilustrados de aquella época razonaban con base en esos sencillos conceptos. Ese fue el fundamento del artículo 27 constitucional. Don Andrés Molina Enríquez decía que el territorio es para una nación lo que es la concha para un molusco: su protección y su fuente de vida. Para él como para el general Cárdenas, estaba claro que ese caparazón, el territorio, debía administrarse y usarse muy bien para que su nación pudiera desarrollarse con capacidad para satisfacer sus necesidades. No podía entregarse sin más a la codicia de los privados.
Ahí reside el fundamento filosófico-jurídico y sociológico del artículo 27. Es por eso, también, que este artículo emblemático de nuestra Carta Magna estipula que de las riquezas del subsuelo, “tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos en los términos que señale la Ley Reglamentaria respectiva” (reforma de 1960). Es la Ley Reglamentaria del Artículo 27 en el Ramo del Petróleo, que establece que esa actividad la llevará a cabo una empresa nacional que es Pemex.
En mi concepto, lo que establece esa ley debería estar inscrito en el texto del 27 y ahí mismo debería decirse que la Nación lleva a cabo esas actividades de aprovechamiento de nuestra riqueza a través de su empresa nacional que es Pemex y no dejar a leyes secundarias el fin para el que está destinada esa empresa. Cómo se organice y cómo opere Pemex es materia de la ley reglamentaria. Para qué existe Pemex es algo que debe quedar en la Constitución. Nadie se ha hecho cargo de esta necesidad institucional en la actual discusión de la reforma.
Las iniciativas de Calderón son todas violatorias de la letra y del espíritu de la Carta Magna. Todo mundo se ha dado cuenta de ello y ya se ha señalado en multitud de ocasiones, pero vale la pena reiterarlo. Si se recuerda lo que establece el 27, se verá la abierta violación que la reforma propuesta en el artículo cuarto de la ley impone: “… los sectores social y privado, previo permiso, podrán realizar las actividades de transporte, almacenamiento y distribución de gas, de los productos que se obtengan de la refinación de petróleo y de petroquímicos básicos”.
El mismo artículo propone algo que también viola flagrantemente lo dispuesto en el 27: Pemex podrá “contratar con terceros los servicios de refinación de petróleo” y agrega, en contradicción con su primer párrafo, que el contratista deberá entregar a Pemex todos los productos y residuos aprovechables que resulten de los procesos realizados. Entonces, ¿para qué se les da antes el “permiso” de “almacenar” tales productos? ¿Sólo para entregarlo a Pemex? Pero el siguiente párrafo establece que los privados “podrán construir, operar y ser propietarios de ductos, instalaciones y equipos, en los términos de las disposiciones reglamentarias, técnicas y de regulación que se expidan”. Todo eso lo prohíbe claramente el 27.
Desde la época de Zedillo, todos los gobiernos y sobre todo los panistas se han hecho adictos al método de anular cínicamente la Constitución mediante leyes secundarias que establecen lo contrario de lo que la Carta Magna manda y a ninguno de sus exponentes les parece que estén haciendo mal. Calderón nos propone una ley secundaria que dice todo lo contrario de lo que instituye la Constitución y todavía tiene la desvergüenza de decirnos que la Constitución no se toca. Claro que no la ha tocado, pero con su propuesta de reforma lo que hace es anular (en derecho decimos “abrogar”) nuestro máximo código político.
En su propuesta de reformas a la Ley Orgánica de Pemex sobresale la integración de un Consejo de Administración que estará conformado por seis consejeros designados por el Presidente, cinco por el sindicato (corrupto como casi ningún otro, junto con el SNTE) y cuatro expertos también designados por el Presidente. Es verdad que muchas de las acciones dependerán de los consejeros expertos, pero el hecho es que se trata de un consejo hecho a la medida del manejo arbitrario por parte del Ejecutivo de la empresa nacional. Las facultades de que está investido ese consejo en el texto de la reforma deberían ser supervisadas por alguna de las cámaras del Congreso. Pero éstas quedan totalmente fuera.
Es por eso que se debe demandar una reforma constitucional que acabe de hacer de Pemex un sujeto constitucional, como ente del Estado, bajo el manejo del Ejecutivo, pero supervisado por los demás Poderes de la Unión. Las reformas sugeridas no buscan otra cosa que hacer de Pemex un proveedor de materia prima a los privados, con lo que al final se convertirá en un cascarón vacío y el petróleo será el botín de los privados que ansían los reaccionarios panistas y sus aliados priístas.
Liga
China nacionaliza su petróleo
Alfredo Jalife-Rahme
■ China nacionaliza su petróleo
Sería conveniente, para entablar un debate racional de altura, que la cleptocracia calderonista y la tripleta entreguista del PRI (Beltrones-Gamboa-Labastida) se actualicen en referencia a China, que colocan, mediante su masiva propaganda mendaz, como ejemplo a seguir en la “privatización” de los hidrocarburos.
Las tendencias hacia la “desprivatización” son globales, como asentamos en el Suplemento Especial del Petróleo (La Jornada; 18-4-08), y China, segundo mayor importador y relativa potencia productora de hidrocarburos, no es la excepción con el inicio de la renacionalización de su industria energética.
China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), la tercera compañía de las cuatro principales petroleras estatales que detenta, compró 80 por ciento de las acciones de Hangzhou Kangbo Petroleum Co Ltd, empresa petrolera privada en la provincia oriental de Zhejiang (Xinhua, 16-4-08). ¡Al revés del duopolio neoliberal PRI-PAN, que desea regalar las tres cuartas partes de los ingresos de Pemex a la iniciativa privada (doméstica, foránea o híbrida)!
Cabe señalar que en la mentalidad de los políticos chinos los hidrocarburos no solamente pertenecen a la mayor escala trascendental de la geoestrategia, sino que, también, forman parte del andamiaje de su seguridad nacional.
Xinhua establece que la desprivatización y/o renacionalización “será un paso mayúsculo para la construcción de una red nacional de distribución para los productos refinados del petróleo”, según la sabia percepción de Li Maolin, director operativo de Petroquímica y Refinación de CNOOP. ¡Al revés de la pareja Calderón-Beltrones!
La nacionalización o desprivatización de gasolineras y depósitos en la provincia de Zhejiang “ayudará a CNOOC a reducir sus costos en la construcción de una red nacional de distribución”, argumenta Chi Yongbo, director de Kangbo (la empresa nacionalizada), quien parece estar más feliz que nunca con la medida rectificadora.
En su imparable dinámica nacionalizadora, CNOOC planea construir mil estaciones de gasolina y depósitos de petróleo hasta 2010 en los tres poderosos centros económicos del país: el delta de río Perla (en Guangzhou); el delta del río Yangtze (en Shanghai), y en Bohai (en el cinturón de Pekín).
Con eficiente mentalidad estratégica y nacionalista, los proyectos de refinación de CNOOC son ambiciosos en las provincias de Shandong, Hebei y Zhejiang, con el fin de mejorar el abastecimiento de los productos petroleros.
El empuje nacionalizador de CNOOC no tiene límite y pronto contempla adquirir varias empresas privadas, sin romper, by the time being, su alianza mercantil que realizó para una refinería de 12 millones de toneladas con la petrolera anglo-británica Royal Dutch Shell, en Hutchou, en la provincia sureña de Guangdong.
No se necesita ser genio para avizorar que más temprano que tarde, conforme avance la declinación irreversible de las trasnacionales petroleras privadas anglosajonas, China irá adquiriendo el control absoluto de las petroleras privadas domésticas y foráneas con las que se alió por necesidad en el pasado.
Mas aún: mediante sus poderosos “fondos soberanos de riqueza”, China vislumbra comprar un buen paquete de acciones de las declinantes trasnacionales petroleras privadas anglosajonas.
Lo interesante del inicio de la desprivatización y/o renacionalización china en el ámbito de los hidrocarburos es que sucede casi 14 meses después de la “apertura” del mercado del petróleo y los productos refinados, con el fin, en ese entonces, de romper el monopolio de las otras dos empreesas estatales: China National Petroleum Corporation y China Petroleum and Chemical Corporation. Como dato cultural adicional, Sinopec representa la cuarta empresa estatal del país.
¿Se arrepiente China de su previa “apertura” parcial, que no funcionó a la hora de la aplicación teórica, o realiza una creativa cuan insólita competencia triangular entre sus empresas estatales petroleras en los sectores de refinación y petroquímica? En última instancia, ¿mantiene en jaque a las piratas trasnacionales petroleras privadas anglosajonas?
Llama la atención que a pesar de representar una empresa estatal offshore, es decir, consagrada a la exploración marítima, CNOOC acuda al rescate en tierra firme (onshore), donde las empresas privadas de refinación habían hecho de las suyas y, sobre todo, habían creado, cuando no agudizado, una crisis artificial para elevar los precios. La historia de siempre.
Lo cierto es que la “apertura privatizadora” en refinación y petroquímica resultó un desastre descomunal (remember Argentina, con Repsol YPF y Carlos Ménem), a grado tal que el portal neoliberal fundamentalista Stratfor (17-4-08), centro de pensamiento texano-israelí, no tiene más remedio que admitir a regañadientes: “la carestía de los productos petroleros ha sido frecuente en China, pero la escasez vista en los pasados 12-18 meses (nota: es decir, al inicio de la “apertura privatizadora”) ha sido particularmente severa, debido a factores externos, como el clima, e internos, como el rechazo de las refinerías locales para procesar suficientes productos petroleros por ausencia de ganancias” (¡supersic!).
A juicio de Stratfor, el gobierno chino “utiliza en forma gradual a CNOOC para comprar y nacionalizar efectivamente una variedad de jugadores privados en el sector energético en los rubros de refinación y distribución, revirtiendo gradualmente el proceso de liberalización de la industria energética de China.”.
Stratfor, adolorida hasta el alma, interpreta que, “en realidad, Pekín continúa la consolidación de su captura del sector energético mediante arreglos manejados por sus empresas estatales petroleras”.
El centro de pensamiento texano-israelí duda de la voluntad del presidente chino, Hu Jintao, de “restructurar” la industria energética, que sufrió un descalabro cuando en marzo pasado el Congreso Nacional del Pueblo impidió la creación de un ministerio de energía de corte entreguista neoliberal. ¡Al revés de la pareja Calderón-Beltrones!
En un artículo previo, Stratfor (“China: hacia una reversión de la liberalización energética”, 14-12-07) presagiaba la desprivatización: “la liberalización de China, inducida por su ingreso a la Organización Mundial de Comercio, en 2001, está a punto de ser revertida en el sensible sector energético desde el punto de vista geopolítico”. Al revés de la pareja Calderón-Beltrones, que no tiene la más mínima idea del costo estratégico de su entreguismo geopolítico al regalar Pemex al peor postor y al mejor impostor.
Liga
El complejo del tirano
El complejo del tirano
Ser demócrata está de moda. Hablar de la democracia también. Decir que vivimos en regímenes democráticos se ha convertido en una constante. Lo mismo ocurre cuando se trata de luchar contra la violación de los derechos humanos. En esta dimensión se cae en un catálogo que va de lo individual a lo colectivo. De lo personal a lo social y de lo público a lo privado. Son demasiadas las opciones barajadas. Gobiernos, movimientos políticos, sociales y conductas son tipificadas y objeto de persecución. Hay quienes se vanaglorian de ser baluartes en su defensa, sobre todo si se trata de atacar a los movimientos antisistémicos. En otras palabras, se puede ser más o menos laxo defendiendo los derechos humanos. Así se hace la vista gorda y se pasan por alto acciones comprometidas cuando responden al sistema de valores del orden dominante y hegemónico. Es decir, cuando se cruza la raya de lo permitido. En ese instante se pierde la compostura y los derechos humanos se van al traste. Ya no existe violación de los derechos humanos, por el contrario, el argumento se transforma en el ejercicio de protección de la seguridad ciudadana, bajo la fórmula de la razón de Estado y las leyes antiterroristas. Es la vuelta de la tortilla. Se mata en nombre de los derechos humanos. Las guerras preventivas igualmente se asimilan como parte de una lucha contra la intolerancia y un futuro ordenado frente al integrismo (guerra de civilizaciones). Las bombas inteligentes se utilizan para evitar la muerte de inocentes y salvaguardar los derechos humanos. Si hay heridos no deseados, se tipifica como efectos colaterales. El uso de la tortura se avala como un método terapéutico. Sólo se tortura a terroristas y peligrosos asesinos antisociales. Dicha práctica protege al inocente. Guantánamo es un buen ejemplo y las cárceles de Irak otro tanto. Mantener a los inmigrantes en los aeropuertos de Europa occidental, sea en Madrid, Barcelona, Londres o París durante horas y horas sin derecho alguno y luego repatriarlo, es decir, limitando el habeas corpus, no constituye una violación de los derechos humanos, es evitar la invasión de incultos a países nobles. Levantar el muro de la indecencia en Israel y separar barrios en Palestina es una protección frente al terrorismo. Construir barreras electrificadas en Melilla para que no crucen la frontera los inmigrantes africanos es otra protección de los derechos humanos ante la violencia de los indocumentados y los sin papeles. Así, podemos llenar páginas de estas anomalías o mejor dicho tropelías consideradas defensa de los derechos humanos. Ninguna de ellas, dirá el poder, constituyen su violación. Tampoco lo son la muerte de un connacional por la policía mexicana en las fronteras de Guatemala confundiéndolo con un emigrante, si lo hubiese sido estaba justificado. Un lamentable error. Ni se explica ni se aclara, no hay derecho humano que valga. Tampoco se violan bombardeando aldeas en Ecuador por parte del ejercito colombiano y matando a ciudadanos mexicanos y ecuatorianos, amén de miembros de las FARC. En fin, el mundo al revés.
Las causas y los motivos de violación de los derechos humanos se convierten en explicaciones razonables para justificar lo injustificable. En todos los casos anteriores el poder se protegía frente al ciudadano y aseguraba la razón de Estado. En otras palabras, no le temblaba la mano cuando ejercía el poder de forma dictatorial. El complejo del tirano se esfuma. Sólo hay que revertir el discurso. Transformar en demócratas a los asesinos y en defensores de los derechos humanos a los torturadores. Eso no cuesta tanto. Chile lo consigue con facilidad. Muchos torturadores gozan de inmunidad y un sueldo vitalicio. En Colombia su presidente es un criminal de guerra cuyo aval son las fuerzas paramilitares y sin embargo se autodefine demócrata. En fin, nada es lo que parece. La explicación es clara, la mejor manera de defender los derechos humanos es negándolos hasta hacerlos añicos. Cuanto más se violen mejor. No sea que su respeto y su ejercicio democrático lleve a pensar en una debilidad del Estado y de los gobernantes. Nunca el “ciudadano” puede albergar un ánimo participativo, es contraproducente, le llevaría a pensar en una opción horizontal de la democracia. Un peligro cuya inmediata consecuencia se traduce en la deflación de autoridad y la inflación democrática. Un riesgo para una sociedad totalitaria de capitalismo salvaje.
En la actualidad, los únicos derechos protegidos son aquellos que están regulados en el capitalismo; se derivan de la propiedad privada y pertenecen a los terratenientes, a los empresarios, a los dueños de los grandes bancos y las trasnacionales. Ellos sí disfrutan de derechos humanos. Poseen guardias privadas y grupos paramilitares que les protegen. Asesinan y hostigan como lo hacen en la actualidad en Chiapas a las comunidades campesinas y al EZLN, en Chile aplicando la ley antiterrorista contra los mapuches, corrompen el poder político y forman parte de una elite plutocrática que está por encima del bien y del mal. Para ellos la justicia debe funcionar haciendo la vista gorda. Pasan por encima de jueces o fiscales. El Poder Judicial se postra a sus pies, salvo honrosas excepciones. Pero declaman el respeto a sus derechos humanos: el estupro, el dolo, la corrupción, el asesinato, el secuestro, el tráfico de influencia, los loobbys de presión, la trata de esclavas, la explotación de niños. Todo por el afán del dinero, la codicia y el poder. Bajo estas premisas deben ser protegidos y sobre todo venerados. Como llevar a los tribunales a gentes de progreso, empresarios creadores de riqueza, que trabajan las 24 del día, mientras que los obreros lo hacen sólo ocho. Por favor, un poco de compasión católica. No los atosiguen. Ellos sufren el asedio de los envidiosos y los frustrados. Bajo estas circunstancias se ven obligados a utilizar la fuerza, pero siempre en defensa propia. Si utilizan medios ilícitos hay que comprenderlos. Como señala Niklas Luhmann, el poder político en el siglo XXI no puede estar sometido a reglas democráticas, supondría valoraciones éticas imposibles de sostener dentro del sistema capitalista de dominio y explotación. Mas vale dedicarse a reprimir y evitar el riesgo de una revolución democrática. Hay que sacudirse el complejo del dictador y aplicarlo. Eso deben hacer los buenos gobernantes. Más de uno sigue sus pasos.
Liga
Pemex, a debate: ¿y la ciencia y la tecnología?
vtoledo@oikos.unam.mx
Pemex, a debate: ¿y la ciencia y la tecnología?
No es nada fácil para un científico con conciencia ecológica y social hacer una defensa del petróleo. López Velarde no se equivocó, pero se quedó muy corto. El petróleo fue y sigue siendo el plasma vital que impulsó al capitalismo a revolucionar todos los ámbitos de la vida social. Si alguna sustancia circula por las venas y arterias del sistema impulsado por el capitalismo, descomunal y avasallante, ésa es petróleo. Hoy, para decir lo menos, su uso ha gestado una civilización que ha dado muchos nuevos beneficios a un sector de los seres humanos, pero que también indujo un crecimiento desusado de la especie humana, creó un avance tecnológico en íntima relación al poder económico y es el principal agente de la contaminación que ha provocado el calentamiento del planeta, el mayor desequilibrio ecológico de toda la historia.
Vista desde todos los ángulos, la civilización petrolizada no tiene futuro. Todos los escenarios construidos desde la ciencia que han aparecido en los recientes años coinciden al afirmar que o se hace una transformación urgente y profunda de la sociedad humana o ésta terminará, en unas pocas décadas, colapsándose. Y lo anterior supone dejar atrás una sociedad construida sobre la explotación petrolera, para pasar al aprovechamiento de la energía solar en todas sus formas: vientos, mareas, movimientos de agua, biomasa y captación directa de los rayos del sol. En otras palabras, todo país gobernado inteligentemente debe planear su propia transición energética.
Ubicarse dentro del panorama del mundo contemporáneo, y no solamente dentro del contexto particular de la nación, es un acto obligado para arribar a una posición sensata en el debate sobre Pemex y la “reforma energética”. Ello significa adoptar una visión doble: global y en defensa de la especie humana y del planeta, y nacional en defensa de la soberanía y el uso público y social de los recursos. Sobra decir que estas dos posiciones se complementan y hasta se necesitan, y que en países como México, donde el petróleo ha estado bajo tutela estatal desde 1938, debe inventarse una ruta original y propia de cambio civilizador.
Los impulsores de la “reforma energética” ignoran o soslayan los planteamientos anteriores. Los mercaderes, bien disfrazados de políticos, que gobiernan al país desde hace más de dos décadas, carecen, por desgracia, de una visión de futuro: les importa un bledo la situación global, el destino de la especie y de la vida del planeta, y la defensa de la soberanía nacional y el uso social de los recursos les parece algo anticuado. En su visión “modernizadora” no caben esos detalles incómodos, pues complican sobremanera el desarrollo de los negocios y la posibilidad de más ganancias.
La mejor prueba de lo anterior es que la iniciativa de “reforma energética” propuesta no aborda en sus cinco documentos el tema de la ciencia y la tecnología. Si bien se argumenta que una de las razones para abrir Pemex a las empresas privadas (léase corporaciones trasnacionales) es que el país carece de las capacidades tecnológicas para realizar de manera eficiente actividades en el transporte, almacenamiento, transformación y generación de derivados del petróleo, no se da una explicación de este atraso, ni se contempla un plan de desarrollo científico y tecnológico que permita al país salir en el menor tiempo posible de esa supuesta dependencia. Una reforma energética que no contempla estos aspectos de fundamental importancia está condenada al fracaso.
Hoy, en el mundo de los conocimientos, se libra una brutal batalla entre una ciencia pública, orientada por las necesidades sociales y generada en centros académicos generalmente de carácter estatal, y una ciencia privada, de saberes patentados, cada vez más dominada por las grandes corporaciones y dirigida a incrementar las ganancias. Esto sucede en los principales campos: medicina, genética, biotecnología, alimentos, agronomía, química, nanotecnología y energéticos, principalmente petróleo.
El debate sobre la reforma energética debe, sin duda, revisar la situación nacional en cuanto a su capacidad científica y técnica. ¿Dónde se encuentra el Instituto Mexicano del Petróleo, institución fundada hace cuatro décadas (1965) por Jesús Reyes Heroles con más de 200 doctores, 109 laboratorios y una vasta experiencia tecnológica en todos los procesos de la cadena petrolera? ¿Sigue manteniendo las líneas estratégicas de investigación pública y nacionalista que le dieron origen, o por el contrario ha sufrido un cambio de ruta hacia criterios comerciales y de rentabilidad? ¿Cómo proyectar una ambiciosa política de ciencia y tecnología en energías alternativas con base en la renta petrolera?
El Poder Legislativo está obligado a convocar a los científicos y técnicos ligados a la industria del petróleo, pero también a los que han realizado investigación en el campo de las nuevas energías alternativas. Un plan sensato e inteligente de reforma energética debe contemplar la gradual transformación de una sociedad mexicana basada en el petróleo a otra fincada en la energía solar. Eso significa adelantarse al futuro para generar conocimientos (básicos y aplicados) capaces de ofrecer tecnologías solares de pequeña escala, barata, limpia y accesible a todos los sectores y bajo control público y/o social. La comunidad científica y técnica del país debe manifestarse y exigir que sea escuchada.
Liga de La Jornada
Petróleo: crisis constitucional
http://jsaxef.blogspot.com
Petróleo: crisis constitucional
Como hace 20 años y bajo otro régimen de usurpación electoral, estamos sumidos en una crisis constitucional y de legitimidad de orden mayor. La ofensiva contra la normatividad de la Carta Magna vigente en materia petrolera, impulsada por Estados Unidos y un grupo de empresas contratistas –locales y extranjeras– por medio de una iniciativa energética con endoso formal de Felipe Calderón, fue enviada al Congreso el 10 de abril. Desde entonces Los Pinos actúa como sugirió el aparato publicitario y de espionaje estadunidense en México: una vez tomada la decisión de privatizar y entregar la renta petrolera, “todo se reduce a un juego de relaciones públicas”.
Salinas profundizó la privatización de facto, mientras “aseguraba” al público mexicano que Pemex “no se privatizaba” y que “el petróleo seguiría siendo de los mexicanos”.
En un análisis realizado para el Congreso estadunidense por la Comisión de Comercio Internacional (CCI), uno de los cabildos más poderosos, se decía que, “por razones de seguridad nacional, México no incluirá al petróleo en el TLC, aunque las autoridades mexicanas estudian ya mecanismos alternativos que, sin modificar la Constitución y conservando para Pemex el control nominal sobre el hidrocarburo, permitan la participación extranjera en ese sector, por medio de empresas conjuntas, arrendamientos, contratos para la exploración y subcontratación de diferentes servicios” (La compra-venta de México, 2002, p. 314). Según la CCI, “... se afirmaría el interés nacional de EU”, ya que “Pemex es candidato a la liberación en el futuro y la paraestatal será reorganizada en varias divisiones, lo que parece ser el primer paso para abrir el camino a la inversión foránea”. Como hacen Felipe Calderón y Reyes Heroles hijo, los encargados de entonces siguieron el guión de la Casa Blanca y las petroleras.
Ni la vigencia del estado de derecho o las trabas constitucionales a la participación extranjera en Pemex preocupan a la CCI, cuyo análisis confidencial celebraba que “el actual régimen mexicano ha dado muestras de desapego al ordenamiento constitucional por su inclinación de aplicar mecanismos que le den la vuelta a la Constitución”. Luego, con maña, agregó: “… la actitud del gobierno tiene más que ver con la seguridad nacional que con una auténtica reverencia por la Constitución, por lo que no se considera que nuevas reformas serán gran problema”. Pero esa “seguridad nacional” mencionada por la CCI es la de Estados Unidos, no la de México. Como percibió Michael Wilson, de la Fundación Heritage, para Salinas “la seguridad mexicana es parte de la seguridad nacional de Estados Unidos”. También para Calderón, cuyo polkismo lo corroboró al inicio del sexenio Tony Garza, embajador de Estados Unidos.
En la versión polka, México sería un “apéndice” de la potencia norteña. Más grave: esto ocurre en un contexto de anexionismo sui generis (“integración profunda”) y de unilateralidad policial-militar (ASPAN-Iniciativa Mérida) que pone en grave riesgo la noción misma de México como Estado-nación soberano e independiente y, por tanto, la seguridad nacional. Pero las fuerzas armadas de México sólo operan con legitimidad bajo el supuesto de que “la seguridad mexicana” está subsumida en la “soberanía” formalizada en la Constitución vigente. En sentido estricto quienes desde el Ejecutivo o Legislativo auspician la entrega de la renta petrolera por medio de modificaciones a las leyes que regulan el artículo 27 son “transgresores constitucionales” carentes de legitimidad para el ejercicio de la administración pública y el uso de los instrumentos policial-militares en la jurisdicción territorial federal y donde están localizados los recursos naturales codiciados por Washington.
La traición se consuma, como advirtió el general Lázaro Cárdenas, con “engendros que inconstitucionalmente vuelven a reconocer a favor de titulares extranjeros, derechos y prerrogativas que les son explícitamente negados por la Constitución”.
Liga de La Jornada
Conservadores y progresistas
Adolfo Sánchez Rebolledo
Conservadores y progresistas
Invocar el pensamiento conservador del pasado para combatir a los adversarios del presente es una de esas típicas salidas sin imaginación a las que son tan afectos algunos intelectuales críticos de la izquierda. En el afán de probar el falso progresismo de las izquierdas recurren al viejo recurso de eludir los contextos para quedarse en las similitudes formales de las analogías históricas: no les importa el ropaje con el que visten sus afirmaciones, sino el efecto entre sus lectores. Se acusa a la izquierda de reinventarse, para el caso de la reforma petrolera, una causa sustentada en el reconocimiento de un absoluto –la nación–, equiparable a la afirmación de la religión en el pensamiento conservador. Pero el intento es desmesurado, si de lo que se trata es de a) apuntalar con el beneficio de la duda la reforma enviada por el gobierno, y sobre todo por la pretensión de b) denunciar (en nombre de la izquierda ideal con la cual Calderón en sueños juguetea) el conservadurismo antidemocrático de los partidos que tomaron la tribuna del Congreso.
Me refiero al primer asunto. Digamos que, en efecto, la piedra angular de la actitud de la izquierda en la cuestión petrolera parte de las tesis contenidas en el artículo 27 constitucional. Muchos vemos en ese texto una herramienta vigente para diseñar el futuro de México. Otros sostienen que la defensa del petróleo es una causa conservadora porque, a querer o no, está aferrada a la letra de un principio constitucional envejecido e inútil, es decir, a un arcaísmo jurídico incompatible con el mundo real moderno. No descubro nada diciendo que ése es el debate que está por darse y cuya omisión en los años recientes sólo ha servido para aumentar la confusión y cierto cinismo del Estado en cuanto a la debida constitucionalidad de las leyes secundarias. ¿Por qué el PAN, siempre rápido para cobrar multas ajenas, no plantea su opinión?
Cierto es que hay razones de correlación de fuerzas (y simple oportunismo político) que impiden plantear su derogación, cuando es obvio que todo el andamiaje crítico de nuestros neoliberales se eleva a partir del rechazo al ordenamiento, considerado la fuente jurídica de los obstáculos al libre desenvolvimiento del capitalismo, sin trabas estatales ni circuitos sociales comunitarios. Todo el supuesto “progresismo modernizador” se concentra jurídicamente hablando en la necesidad de echar abajo tales fórmulas “conservadoras”, las cuales restringen la libre expansión de los negocios privados en la era de la globalización, según la entienden algunos de sus capitostes.
La denuncia del pasado ocupa, pues, lugar importante en estas reflexiones acerca del conservadurismo de la izquierda. ¿Pero hay alguien que plantee en serio la vuelta atrás, la restauración de un orden económico y político semejante al existente durante el apogeo de la revolución institucionalizada? Obviamente que no, pero creo que el rechazo a dar una respuesta clara es parte de la demagogia con que se conducen la derecha y sus aliados intelectuales para evitar un debate nacional constructivo y, en cierta forma, fundacional.
Cierto es que el régimen priísta congeló el sentido de los principios constitucionales para fortalecer no al Estado nacional, sino una forma particular de estatismo, compatible con el despliegue salvaje de los negocios privados. Junto a grandes logros, las empresas en manos del Estado –vía el contratismo, la deformación de sus objetivos o por el saqueo de los corruptos– contribuyeron a crear el Estado burocrático, autoritario, sin interés en la promoción de un sector público moderno, con alta capacidad de gestión y al servicio irrestricto de la sociedad. Es verdad que, a pesar de sus deficiencias, ese Estado consiguió crear mecanismos de seguridad social, dispositivos para mantener la estabilidad durante largos periodos, pero a cambio de clausurar las libertades públicas y la autonomía de las organizaciones de masas.
Es un hecho que la reacción antiestatista (impulsada por el gobierno, el empresariado, el Departamento de Estado y las trasnacionales) que marcó la reforma estructural del Estado se colgó de esa imagen de catástrofe productiva y gerencial para lanzar una ofensiva a fondo contra la empresa pública, mitificando el significado liberador de las privatizaciones, asociándolo a una concepción que hace de la “libertad de empresa” la fuente de todos los derechos ciudadanos.
Amén de la experiencia cardenista, jamás se atendieron las voces del sector social, especialmente del sindicalismo democrático de Rafael Galván, para “reorientar el sector nacionalizado”, depurándolo del lastre burocrático que, si bien impedía aprovecharlo como palanca de desarrollo, aseguraba la consolidación de una clase empresarial subsidiaria, indispuesta a pagar impuestos y servil en sus relaciones con los centros financieros del exterior. Y ésta es la hora en que los partidarios de las reformas pro capitalistas más ortodoxas siguen sin hacer balance de las privatizaciones, de los “costos” que el país seguirá pagando por la entrega a precios de remate de empresas y servicios vitales.
Ahora, la derecha se rasga las vestiduras para salvarnos de ese pasado impresentable y trata de convencer al público de que el viejo debate doctrinario carece de sentido. La reforma posible es la que dictan, dicen, las necesidades tecnológicas, las exigencias más apremiantes ante una crisis devastadora. No hay izquierda ni derecha. La sola noción de “proyecto nacional” resuena como un anacronismo impronunciable. El camino, ya se sabe, es abrir las compuertas a la expansión de los capitales privados, incluso hacia las áreas que la Constitución reserva al Estado y sin importar la coyuntura de precios favorables que determina ingresos millonarios al fisco, aunque la empresa padezca por tamañas exacciones. Sin embargo, cuando se les cuestiona cómo es posible que el supuesto “rescate” de Pemex se plantee sin diseñar un mecanismo fiscal apropiado, aparecen las letras pequeñas de un planteamiento sin vuelos estratégicos: quieren hacer negocios y pronto, disponer de mayores recursos “frescos” para asegurar la maltrecha gobernabilidad de un Estado cada vez más mediocre y vuelto de espaldas a las necesidades de una sociedad empobrecida y polarizada. Otra vez, como en 2006, la derecha mexicana cierra filas bajo el paraguas ideológico que cubre al segmento “liberal” y a los representantes del totalitarismo de corte integrista y antiliberal.
P.D. Se secuestran personas y vehículos con violencia; el golpismo no clausura recintos ni aplasta poderes del Estado. El lenguaje también engaña, provoca, enciende. Y aunque no gusten los métodos, allí, donde se discuten y aprueban leyes, el Congreso no ha desaparecido. Seamos serios. A la defensa del petróleo conviene una solución pronta, antes de que la fractura del PRD contamine las opciones.
Liga de La Jornada